jueves, 6 de octubre de 2011

La (libertad de) expresión mal entendida

Leo en la prensa que el director de cine Lars Van Trier ha confirmado que no ofrecerá más entrevistas. Recordemos que fue expulsado y nombrado persona non grata en la pasada edición del festival de Cannes por unas polémicas declaraciones suyas. Malinterpretadas o no, sacadas de contexto y/o preguntado con la insana intención de conducirle a sus desafortunadas palabras. El caso es que en Francia, como en otros países, existen leyes que no permiten la defensa o justificación de los crímenes de guerra, por lo que las palabras de Von Trier expresando públicamente sentir cierta simpatía por Hitler, como persona, aunque hiciera algunas cosas malas, suponen una enorme meada fuera de tiesto que suele decirse vulgarmente, y no solamente porque esté tipificado como delito en el país galo. Esto me lleva a reflexionar que el derecho de libertad de expresión del que tantos gozamos tener no es del todo cierto, si más no, yo añadiría algo implícito a tener en cuenta y que gran parte de las personas que se ven envueltas en situaciones controvertidas de esta índole olvidan, y es que la libertad de expresión, donde la haya, existe pero siempre va acompañada por sus consecuencias. Y no hay que olvidar tampoco que la libertad de uno termina donde empieza la del otro.

Otro asunto similar al del director danés es el del cantante Pablo Hasél detenido por apología del terrorismo. Sin compartir las opiniones del cantante , me gustaría salir al paso después de leer este interesante artículo de opinión de Pilar Rahola en el que denuncia que determinada violencia según del lado del que provenga es mejor vista que otra, en este caso, si es una violencia desde la izquierda es aclamada y aplaudida, pero si fuera la derecha sería cuestionable y llevados como poco a fusilamiento (partiendo de la base que distinciones entre izquierda y derecha deberían disponer de una discusión aparte). Y lo hace premeditadamente con un símil simplista y demagogo: <"Viva la muerte", grita un fascista y es un fascista; "viva la muerte", grita el Che y es un libertador>. Analizando la frase podemos descubrir la perversión del lenguaje, o mejor dicho, la intencionalidad del uso de unas palabras y no otras, reduciéndolo a una cuestión semántica. . Indiscutible, entre otras cosas porque utiliza la misma palabra que pretende definir en la definición, algo completamente inadecuado, que desde niña a mí me enseñaron a no hacer jamás, lo cual imagino que Pilar Rahola conoce sobradamente, este observación ya me sorprende a primera vista, pero es que a continuación dice: . Uhm… vayamos por partes: Aquí ya especifica una persona con nombre propio, podría haber usado “un revolucionario”, “Un Guerrillero”, no obstante utiliza una persona que más allá de un ser humano representa una serie de valores, un símbolo. Luego, al unir ambas frases ya nos está induciendo el pensamiento al terreno que ella quiere, ergo a la manipulación: Si a Che Guevara le damos una connotación positiva (pongamos el caso, pues la frase termina con: “es un libertador”, y la libertad se entiende como un concepto positivo), automáticamente en contraposición, a fascista ya se lo damos negativo, cuando muchos de los que puedan considerarse fascistas no lo asuman como tal. Por tanto, sería más correcto, o equitativo, afirmar que: . Con lo que en ambos casos podemos concluir que tanto fascistas como revolucionarios vitorean en pro a la muerte y cada cual extraer sus propias conclusiones, llegando a la misma con la que la periodista cierra el artículo. Pero, esto no le serviría a la señora Rahola para mostrar, de forma efectista, como encajamos la diferencia entre la violencia ejercida por unos o por otros. Podría haber afirmado que ninguna manifestación violenta sea en acto o verbal debe ser justificada, ni secundada provenga de donde provenga, pero ha optado (a mi parecer erróneamente) por el insulto y la falta de respecto al artista en cuestión desde el primer párrafo, describiéndole como “un tipo que perpetra una especie de cosa lejanamente parecida a la música”. Bien, puede que no sea de su agrado, tal vez ni siquiera la comprenda, pero no debería restarle valor a algo que es música, pese a su discrepancia. A mí no me gusta el rap, pero no negaré que sea música. El conocimiento cultural debería sumar y no ser limitador y excluyente. Podría haber criticado el contenido de sus letras, salir en defensa de la vida y no la muerte, de cualquier ser humano, pertenezca al partido político que pertenezca, en pro a una democracia en la que como tal hay cabida a cualquier representación política que sea legal. No había necesidad de tildar de cerebros de agua a quienes tal vez necesiten que se les llene de algo más, y tal vez, en lugar de situarse a su altura, enseñar algo y ofrecer cubrir esas carencias a las que se apresura a definir como estupidez.

Es por eso que tenemos tan mal entendida la libertad de expresión, opiniones todos tenemos una, lo que me parece una insensatez es ir proclamándola a diestro y siniestro alegando nuestro derecho a la libertad de expresión (incluida Pilar Rahola). Sólo por el uso de determinadas palabras podemos caer en jardines difíciles de salir, sin concurrir con ello a ningún acto delictivo, o peor todavía, delinquir sin saberlo, pero llego a pensar que las palabras, como las armas, las carga el diablo (en mi caso esta expresión vendría a sustituir a diablo por personas, dado mi agnosticismo) y en muchas ocasiones, más que las palabras, la interpretación de estas, con lo que mi experiencia me lleva a creer cada vez más que cuanto menos hable uno menos ocasiones de conflicto encontrará. Y sobre todo, si no hay más remedio que pronunciar palabra, medir con exactitud las que vamos a usar.

Concluyendo:

Pa que te metes Manolete
Por la boca muere el pez

O bien:

No es que yo te insulte, es que tú te ofendes
No es que no lo entiendas bien, es que yo me expreso mal

En cuestión de comunicación siempre habrá un mensaje, pero al haber dos interlocutores habrá por ende, dos interpretaciones.

7 comentarios:

policia, adjetivo dijo...

Que fácil es calificar a alguien de fascista o revolucionario sin conocer el significado profundo de estas palabras, ni el bagaje verdadero del personaje agraviado.
Cuántas veces hablamos, escribimos sin precisión, ni fundamento...

3'14 dijo...

Que buena la peli que te da nombre!! No me acordaba :)

Me encantaría ser una de esas persnas calladas e introspectivas que sólo hablan cuando es estrictamente necesario... y escribir con precisión y sobre todo (separadoooooo!!! ya, ya.. me ha quedado claroooo) con fundamento.

Vargtimen dijo...

He leído hasta llegar al nombre de Pilar Rahola y he tenido que parar porque me ha salido una urticaria.

Muy a favor de la libertad de expresión y de que ésta tenga sus consecuencias. Dicho esto, no quiero que las chorradas que dice el bueno de Lars influyan de ninguna manera en el modo en que veo su obra. Cuando vea "Melancholia", si tengo algún tipo de prejuicio negativo será por aquella cosa llamada "Anticristo" y no porque el hombre simpatice con dictadores con bigote.

3'14 dijo...

Yo es que ya directamente paso de leer según qué entrevistas y/o polémicas... sobre todo cuando suceden en determinados ambientes y momentos concretos.. festivales etc... esto acaba siendo como el dicho aquel atribuido a Mae West, que decía: no me importa lo que digan de mí si bueno o malo, mientras se hable de mí... Pues eso. Tampoco dejo que me influya para ver o no sus pelis. Otra cosa ya es la simpatía previa que sienta yo por determinados "personajes/artistas" o si directamente lo que han hecho o conozco de su obra hasta la fecha me atrae.
A mí Anticristo no me disgustó... últimamente mi balance sobre el cine que veo es este mismo: no me disgusta. Que podría ser lo mismo a me gusta, pero no. No es lo mismo.

Menudos viajes te metes cerdaco!!! Lo de cerdo es por tus retratos en tu blog.. eh??? :D

Vargtimen dijo...

Yo lo de cerdo me lo tomo como un cumplido. Es una gran verdad.

El Impenitente dijo...

Decía el cursi de Campoamor que -en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

Vamos, yo tengo derecho a la libertad de expresión. Los demás, pues ya veremos.

Y otra cosa que me hace gracia es que las palabras y los hechos no son ni buenos ni malos sino que depende de quién lo haya dicho o quién lo haya hecho para que los juzguemos. ¿Doble moral? No, por favor.

SisterBoy dijo...

Hombre de Lars opino lo mismo que cuando Vigalondo soltó aquella memez, para mí la libertad de expresión consiste en decir lo que quieras y afrontar las consecuencias (que nunca deberían ser de tipo penal).

Y censura existe en todos los países del mundo, existe en Cuba y existe en Espapa, la diferencia está en que la de nuestro país es digamos más tolerable.