domingo, 24 de marzo de 2013
Poetry
Yang Mija, la protagonista de Poetry, no deja de preguntar cómo escribir poesía o cuando le va a llegar la inspiración.
Hace tiempo que yo no me hago esas preguntas, antes lo hacía, aunque con la prosa, no soy muy dada a lo poético, al menos no en cuanto a la forma. Día a día, creo que existen infinidad de momentos líricos que somos capaces de captar aunque probablemente no de expresar. Los hay que dirían que incluso en la taza del wáter podemos encontrar poesía. Lo cual, con casi absoluta seguridad, carezca de interés. Eso lo dejamos para artistas postmodernos con ínfulas de exponer en cualquier museo de arte contemporáneo (aunque de innovador tiene poco ya, pues es un recurso manido más viejo que el cagar, nunca mejor dicho).
El caso es que, tras ver esta joya imprescindible para los amantes del cine, así como no hay que perderse Oasis, otra piedra preciosa del coreano Lee Chang Dong, me removió recuerdos que llevan tiempo rebotando en mi cabeza. En realidad, esos recuerdos son sensaciones, como pequeñas descargas emocionales de mi memoria que al estallar se hacen presentes en mi mente y me evocan e incluso me transportan a otro lugar. Tal es la intensidad que casi puedo sentir el calor del sol sobre la piel desnuda de mi brazo en una tarde de verano junto a la ventana de mi habitación en casa de mis padres, a pesar de estar a finales de invierno, a oscuras, en la cama de mi dormitorio actual tan lejos de aquel espacio que fue y ya no es. Y sé que no puedo volver a ese sitio. Evidentemente no podemos retroceder en el tiempo, y tampoco tengo la opción de regresar al hogar en el que crecí y oler los muebles, pisar el suelo y recorrer el pasillo de nuevo porque ya nada de todo eso existe. Y me entristece. “Los recuerdos son como las monedas en la bolsa del diablo, cuando la abres solo quedan hojas muertas”, decía Sartre en La Náusea. Yo no acostumbro abrir la bolsa a conciencia, más bien se suele escapar alguna que otra moneda y corre sin control por el piso hasta tropezarse por el camino contra otro objeto y, tambaleándose sonoramente, el tintinear de sus cantos en la baldosa, me revela la fuga y contemplo como, en ocasiones cae mostrando la cara y en otras, muestra la cruz.
Yo no quiero volver a tener 20 años, ni quince ni ocho, ni siquiera anhelo regresar al vientre materno. Yo quiero disfrutar de mi presente, en el momento en que escribo esto, mis 38 años cerca de ser caducos. Y respirar la vida. Menuda tontería. Respirar la vida. Más bien lo que pretendo es consumirla, exprimirla, sin dejar nada en el tarro, sin desperdiciar un segundo de lo que me quede de ella. No obstante, con demasía frecuencia, me asaltan ráfagas de recuerdos de situaciones, sensaciones, emociones del pasado. La repetida idea en los últimos días de tener una especie de compromiso o responsabilidad hacia mí misma de rememorar me hace dudar sobre si debería llevar a cabo el ejercicio de manera reflexiva y con profundidad o dejarlo pasar. A fin de cuentas, forma parte del traje que vestimos a diario.
Y todo por esa escena en la que una serie de personajes explican en un primer plano su recuerdo de mayor felicidad.
Hay películas con una poderosa carga dramática, y que no debería considerarse adecuado definir como bellas, hermosas... Y sin embargo lo son. Tal vez por la harmónica estructura, la sutileza de sus planos, el ritmo de la narrativa, la imperiosa fuerza de sus interpretaciones… La combinación de todos esos elementos que perpetran en ti unas convulsiones internas a tus sentidos que te despiertan de golpe para tomar conciencia de que estás vivo.
"Canción de Agnes", de Yang Mija.
Mamá...
¿Cómo es allí?
¿Cómo de solitario, brilla rojo el atardecer?
¿Cantan los pájaros, cómo cantan en el bosque?
¿Puede llegarte la carta que no me atreví a enviarte?
¿Puedo hacerte llegar la confesión que no me atrevía a hacer?
¿Pasará el tiempo y se marchitarán las rosas?
¿Es tiempo ahora de decir adiós?
Como el viento que perdura y después se va, como las sombras.
Por las promesas que no llegaron,
por el amor sellado hasta el final,
por la hierba que besa mis tobillos cansados
y por los pasos menudos que me siguen,
es hora de decir adiós.
Ahora, cuando cae la oscuridad
¿se encenderá de nuevo una vela?
Aquí rezo... nadie debería llorar...
y para que sepas qué profundamente te amé.
La larga espera en medio de un cálido día de verano.
Una vieja senda parecida al rostro de mi padre.
Incluso la solitaria flor salvaje apartando la vista con timidez.
Qué profundamente te amé.
Cómo se agitaba mi corazón al escuchar tu vaga canción
Te bendigo antes de cruzar el río negro con el último aliento de mi alma.
Estoy empezando a soñar una brillante mañana soleada.
Me despierto de nuevo cegada por la luz
y te encuentro apoyándome.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Life in a day
Pedimos a gente de todo el mundo que grabara sus vidas y respondieran a unas cuantas respuestas simples, recibimos 4.500 horas de vídeo de 192 países, todas se grabaron en un único día: el 24 de julio de 2010.
El montaje final evidentemente no puede abarcar todas esas horas recogidas, pero la selección de las imágenes construye un fabuloso paseo a lo largo de todo un día, desde que empieza hasta que finaliza, condensado en hora y media. Y al ser preguntas tan universales, las respuestas no pueden ser otras que, en alguna ocasión el espectador haya podido pensar, ¿Qué amas? ¿Qué temes?... Imaginad un día de vuestra vida, haceros esas preguntas y visionad esta película. Entonces volved y contadme vuestras impresiones.
Se puede ver directamente desde YouTube, adjunto enlace.
http://www.youtube.com/user/lifeinaday
A propósito, preciosa canción "A day at time", con todas sus versiones a lo largo de la película.
domingo, 2 de octubre de 2011
El árbol de la vida

Cuatro días después de haber visto El árbol de la vida me dispongo a escribir mis impresiones. Ni voy a desgranar la película, ni voy a hacer un análisis del film, ni voy a hablar de la vida y creencias del director, ni siquiera voy a emitir un juicio sobre el error o el acierto que ha supuesto contar con Brad Pitt y Sean Penn para protagonizar esta obra cinematográfica de Malick.
La primera vez que supe sobre esta película fue a finales del año pasado, cuando mi pareja me mostró el tráiler de lo que se avecinaba un estreno esperado y probablemente exitoso y aclamado. Lo que desconocía entonces era la convulsión que iba a generar. Ganadora del festival de Cannes 2011, la gente corría a las salas con la misma velocidad que salía despavorida de ellas antes de terminar la proyección. Eso despertó todavía más mis ganas por verla. ¿Cómo puede un film provocar reacciones tan opuestas? Está claro que al cine hay que ir teniendo un poco de idea de lo que se va a ver, no basta con apuntarse a todas las ganadoras de premios, ni porque salga determinado actor/actriz… Finalmente llegó el día, es cierto que deberíamos haber asistido al primer pase de la tarde, pero por agenda tuvimos que contentarnos con el de las 20,15. Sorprendentemente, a no ser que los espectadores que abandonasen la sala estuvieran sentados unas cuantas butacas más atrás de las nuestras y fueran sumamente sigilosos, creo que nadie se marchó antes de terminar la película, sin embargo, contamos más de diez personas que entraron una vez comenzada. Y para mala fortuna nuestra, se iban acomodando alrededor nuestro, justo detrás, enfrente, un par de asientos más allá de nosotros, al otro lado del pasillo. Con sus móviles sonando, su boles de palomitas y sus latas de refresco chispeantes, no les faltaba de nada, ni siquiera las risas y los cuchicheos tan insoportables que consiguieron joderme la película. A pesar de todos estos inconvenientes la disfruté, y eso que no tengo el menor complejo en admitir que no he entendido casi nada. Casi nada en lo que se refiere al mensaje trascendental del film. Sí vale, la familia, el hijo que muere, la madre igual a bondad, padre igual autoridad y reglas. La fe (la gloria de la que hablan) versus la naturaleza. El sacrificio de una frente a los caprichos por saciar su placer de la otra… Unos hablan que si es excesivamente religioso, otros que es una flipada, como ese final representa el cielo… que sobran los dinosaurios, que al director le sobra pedantería al tratar de explicar el origen del mundo… que no, que cuestiona la fe, que Malick es panteísta… Personalmente me importa un rábano qué nos quiere contar, como frente a una obra de arte abstracto, me planto enfrente y me abandono a mis percepciones, a la sensación que me transmite. Si el final es un viaje interior, la propia muerte de Jack adulto, su reconciliación con Dios, o si como apuntaban las chicas bershka que teníamos detrás (les hubiera arrancado la cabeza de cuajo de no ser por ello que me pasase unos cuantos años en prisión, total, tampoco es que hagan mucho uso de ella, y lo que se iban a ahorrar en maquillaje y peluquería…) el director se fumó un porro y salió eso. Llegados a este punto, para mí, carece de relevancia toda elucubración.
Seré simple, superficial, todo lo opuesto a la idea trascendental de la película, pero me quedo con la belleza de sus imágenes, me da igual que sea tal el bombardeo de fotogramas hermosos que terminen por anular su efecto. Yo los gocé todos, la fotografía, también la música, el fetichismo del director por las pelirrojas pecosas representando a semizumbadas, el arte y la gracia con los que representa el ciclo de crecimiento de los hermanos, la evolución de la familia O’Brien, los pasos de la infancia a la adolescencia, el despertar sexual (y todo sin verse ni un pezón, bueno, unos cuantos pies sí, cada cual con sus parafilias) El agua como símbolo de vida, la luz como lo divino, las sombras, como el mito de la caverna, ves la realidad deformada a través de ellas, pero, ¿es eso algo real, tangible? O una mera ilusión…símbolos, metáforas... todo rodado de forma magistral.
Cortaría toda la parte del origen del mundo, no porque sea pretencioso ni pedante, y que lo único que consiga sea sobrepasar el ridículo, sino porque en mi opinión rompe el ritmo que consigue con la descripción del entorno familiar y su desarrollo. Y por descontado, yo no sé cuantas escenas de Sean Penn han sido excluidas, pero todavía lo haría más ausente, puestos a eliminar, pese a como digo la belleza de por sí de la imágenes, también haría desaparecer ese horrendo final, precipitado, inteligible y demoledor también de la dinámica tan conseguida y bien definida que alcanza a lo largo de los planos en los que la historia se centra en la familia. Un buen día un señor se levanta, se va a trabajar y se pasa la mañana experimentando un viaje al más allá, sea desde su cabeza mientras sube y baja en un ascensor, sea por unos hongos en mal estado que ingirió la noche anterior, y como todo en el cosmos está unido, y desde crío había tomado conciencia que su madre, su padre, sus hermanos, forman parte de él, como la tierra, las nubes, las mariposas, los reencuentra en un paraíso al que llega después de atravesar un árido desierto, gracias a cruzar el umbral de una puerta construida con cuatro palos… bueno, es si mas no… desconcertante, pero si se queda tranquilo y a gusto, ¿Quién soy yo para aguarle la fiesta? Por mi parte, me agrada que alguien consiga hacer lo que le place y se gane la vida con ello. La polémica entre la crítica que lo alaba y la que le injuria, me resulta desmesurada, al salir del cine la sensación que me queda es: pues no es para tanto (el revuelo ocasionado). Al final incluso se me hizo corta, y casi mejor que no haya más diálogo pues mi aturdimiento aun sería mayor del que me quedó una vez finalizados los títulos de crédito. Quizás yo hubiera optado por una construcción narrativa más convencional, y como he mencionado prescindiría del génesis y le daría un desenlace completamente distinto. Por eso no puedo afirmar rotundamente que me haya gustado la película, pero por otras tantas razones también aquí expuestas no diré lo contrario.
Curiosidades:
¿Me lo parece solamente a mí o esta captura me recuerda a Los amantes de Magritte?
Momento de alto grado de flipadez: ¡Mira hijo! ¡Allí vive Dios!
¿¿¿Alguien puede esclarecer mis dudas??? ¿¿¿A cuenta de qué sale la dichosa buhardilla a lo largo de la peli en distintos momentos y qué leches significa????

Esta imagen me quedó grabada en la retina, y por mi falta de memoria y desconocimiento, no consigo recordar donde he visto algo parecido anteriormente.
Y finalmente, ¿¿¿Qué cojones representa esto???
lunes, 31 de enero de 2011
9ª Edición NotodoFilmFest
Ya están disponibles los 114 finalistas. Se puede votar a 5 candidatos antes del mediodía del 28 de febrero ¡¡Así que venga!! Animo a visionar todos los cortos (no más largos de 3:30 min) y votar por los que creais mejores (hay auténticos peñazos que se han colado entre los finalsitas, pero bueno...)
A medida que tenga decidido por quienes votar actualizaré la entrada.
De momento, ahí dejo el enlace a la página de los finalistas:
http://www.notodofilmfest.com/#/Finalistas/
Este corto, fuera de concurso evidentemente, forma parte de los presentados por los miembros del jurado de este año:
jueves, 8 de julio de 2010
La piel quemada (Josep Mª Forn, 1967)

Josep Mª Forn escribió y dirigió La piel quemada en 1967. Una película que describe la España de postguerra y que, hoy por hoy, adquiere un valor de documental histórico por su retrato de una parte de la sociedad de este país en aquellos años de explosión del sector de la construcción, la inmigración del sur hacia el norte de la península y el boom del turismo estranjero en las costas, que potenciaron el progreso.
Influenciado por la admiración que en alguna entrevista ha manifestado sentir Josep Mª Forn, se aleja del cine de la época, y narra una historia con aires de neorrealismo italiano, en la que refleja el contraste entre la España pobre, trabajadora y analfabeta residuo del franquismo, a la exaltación de la diversión, vitalidad, juventud, riqueza y revolución sexual que se estaba viviendo en otras zonas geográficas y que por la inmersión del turismo se fue introduciendo en la retrógrada España, temerosa de los altos poderes (grandísima escena en el tren, donde sin cruzar una sola palabra, se dice tanto gestualmente entre la relación que se establece de miradas entre Juana, sus hijos y el cura que viaja en el mismo compartimento que ellos...), una moral represora. Nos muestra la necesidad de libertad, de expansión y crecimiento de la sociedad de mediados del S.XX. También se ha resaltado en varios foros, la vigencia del film en la actualidad traslandando las vivencias de aquellos inmigrantes sureños a los que residen hoy llegados de otras partes del mundo.
La película tuvo que lidiar con la censura de la época y, aunque sufrío algún que otro tijeretazo (como en una escena en la que se intuía que una de las actrices se paseaba desnuda por la habitación) pudo mantener las escenas en las que se habla en catalán. Toda una proeza.
El argumento sitúa a José, un granadino instalado en Catalunya, concretamente en Lloret de Mar, una localidad de la Costa Brava, que trabaja en la construcción y espera la llegada de su familia procedente de su pueblo natal, Guadix. Vive su última noche de “soltería” entre turistas, tablaos flamencos y fiestas hoteleras (que tanto me recuerda a la Dolce Vita de Fellini), mientras que paralelamente, el director nos muestra un detallado viaje de su mujer, su hermano y sus hijos, no sólo portando su casa a cuestas, como se mofan unos catalanes al apearse estos del autocar a su llegada al pueblo costero, si no con sus experiencias vitales, su cultura, sus miedos, su esperanza agridulce por empezar una nueva vida dejando atrás todo cuanto para ellos hasta ahora había sido su existencia.
Personalmente, siendo hija de madre “inmigrante” que vivió aquella situación, la película me remueve sentimientos que pertenecen a mi propia historia familiar. Identifico situaciones vividas que durante el visionado, me hacían sonreir, a la par que me producían una tristeza interior por la miserable infancia y juventud que mi madre tuvo que vivir. Somos, en parte, de lo que nos amamantamos, y es por eso que considero de revisión obligatoria este film para que generaciones futuras no desconozcan sus orígenes.
La película está cargada de pequeños grandes detalles que ayudan a la realización de lo que para mí ya es una obra maestra. La fantástica interpretación de Marta May en el papel de Juana, cómo lo borda con su expresión facial, cómo contiene y concentra tantos significados con una simple mirada. Esa miniescapada de Manolo, interpretado por Luis Valero, por Valencia durante el transcurso de tiempo que dura su estancia en la ciudad levantina en el plazo de espera para el transbordo de tren. Esos flashbacks tan descriptivos: el baile del pueblo, la boda, la falta de trabajo en el campo y cómo se ven obligados a emigrar, las clases de José (Antonio Iranzo) en la escuela mientras observa el espectáculo de la danza africana... Y otras tantas escenas y planos que forman, en definitiva, una joya.
Descargar La Piel Quemada vía EMule
lunes, 8 de febrero de 2010
A serious man (SPOILERS)
Como trataba de decir al principio, la película arranca con un prólogo antecediendo a los créditos iniciales, con una historia aparentemente ajena a la trama principal. Bueno, es cierto que es un cuento que sucede con otros personajes, probablemente ubicado en otro lugar y otro tiempo, pero que guarda una profunda relación con lo que nos espera por delante, y ante lo que vamos a presenciar durante la siguiente más de hora y media. Y con regusto volveremos a él al finalizar la película. cuanto daño han hecho las religiones, supersticiones y creencias sucedáneas...
Quien haya leído algo sobre la última película de los Coen, sabrá que guarda relación con su propia vida. Estos hermanos se criaron en Minnesota, en el seno de una familia de tradición judía, y parte del fundamento judaico es cuestionado en este film, reversionando el libro de Job en esta historia algo más moderna, adaptada a finales de los 60. Dada mi escasa cultura judeica, probablemente me pierda detalles al no conocer en profundidad los entresijos del judaísmo, pero investigando un poco, el paso del protagonista por tres rabinos ejerce un paralaleismo con Job, aunque en el caso de nuestro particular sufridor, encarnado en Larry Gopnik, un padre de familia y profesor universitario que se ve envuelto en una sucesión de desgracias que le conducirán por un calvario, los tres rabinos a los que consulta pidiendo ayuda, no consiguen esclarecer los motivos de su tan nefasta situación. (Geniales cada una de las intervenciones, pero resalto la exquisita historia no resolutiva del no-judío y sus dientes con mensaje oculto)
Una obra maestra, a mi parecer. Leo críticas que acusan la cinta de anárquica, extraña, la creación más rara de estos directores. Personalmente creo que su construcción es brillante, desde el prólogo que introduce la reflexión final que podría resumirse como en que todo depende desde el punto de vista con el que lo mires, o tu destino depende de ti mismo, al caos total, pues no existen las respuestas, y la conclusión es que no hay tal conclusión, y de ahí ese pasmoso final para muchos... El caso es que, al final nos muestran a un longevo rabino, que se niega a recibir a un fiel y devoto hombre serio, bueno y justo con el pretexto de estar meditando, encuentra respuestas en la letra de una canción que escucha el hijo de este, el mismo que compra a su cuenta discos, le roba dinero de la cartera para adquirir marihuana, va todo fumado a su Bar Mitzvah, y sigue escuchando a través de su auricular música durante sus clases, no deja de ser una refina, cruel y divertida ironía. Y así cierra esta historia, de la misma manera con la que le da origen, al compás de “Somebody to love”. Con esta misma canción, con una revisión médica y resultados concluyentes (o no), con un alumno sobornando, con la decisión final de aceptarlo, porque ya total, qué más terrible le puede pasar, con la carga de un hermano que le llena de deudas (mi intrerpretación del mentaculus, puede que sea una paja mental pero en mi opinión, es su pentateuco particular en el que hallar respuesta a todo) y que la vida no es un equación matemática, como parece empeñarse en hacer comprender a sus alumnos (matemáticamente hablando me considero una analfabeta, pero refleja perfectamente su estado con esa exposición del principio de incertidumbre, pues cuanto más se esfuerza por mantener su posición más descontrolada queda expuesta su trayectoria). Presenciamos un hijo que no muestra la más mínima comprensión ante su padre y que para lo único que parece necesitarle es para arreglar la antena del tejado y así poder ver su serie favorita, una hija que... se pasa el día lavándose la cabeza, una mujer que lo humilla constántemente, desplazándole de su lugar, hasta el punto que tiene que llegar a pagar el funeral del amante de esta, encargarse de la burocracia para el divorcio, alojarse en un motel... Esta es la formalidad a la que se acoje nuestro protagonista, el que trata de hallar respuestas mediante su fe, una fe que jamás pudo ser tan ciega. Y que, termina por convertir a un hombre que se esfuerza por ser serio en un ser ridículo y patético.
Trailer
Prólogo
When the truth is found to be lies and all the joy with in you dies...
martes, 10 de febrero de 2009
La Influencia ( Pedro Aguilera, 2007)

La Influencia retrata la vida de tres personajes que configuran una familia, la madre y sus dos hijos, la mayor de unos 14 años y el menor de 5, centrándose en la figura materna y en como o de qué manera afectan sus acciones a la de sus hijos. La sinopsis se resumiría como la debacle de una mujer débil y claramente inmadura incapaz de afrontar los problemas que le van sucediendo (pérdida de su negocio, disminución de su estatus económico, ausencia total de vida social y de pareja...), sumiéndola en una depresión. A priori a uno se le quitan las ganas de presenciar esto, sus escasos 83 minutos de metraje lo hacen más soportable. Y no con ello digo que sea un film infumable, suporífero y asfixiante, pero seamos sinceros, no es un tema que agrade a todos los públicos.
Aplaudida en la quincena de realizadores de Cannes en el 2007, recibió el premio Age D’Or de Bruselas. No así ha sido tan beneplácita la critica en otros sectores. Quien la califica de insulsa, carente de argumento, tediosa, comparándola (y saliendo peor parada) con films como “El séptimo continente” de Haneke o “Dare mo shiranai” (Nobody Knows) del japonés Hirokazu Koreeda. Y es que se le pueden atribuir puntos para hacer de ella una crítica negativa, con lo que no vamos a endiosarla ni engrandecerla más de lo merecido, aunque particularmente considero que tiene buenos motivos para salir victoriosa frente a quienes puedan arremeter contra ella.
Es cierto que se le puede acusar de poco cinematográfica, pero, ¿Acaso esto es algo negativo si es la intención del director? Quienes pueden considerar que rezuma cierta impostura alegando que, hacer cine realista no implica filmar la realidad si no otorgar al conjunto de imágenes una visión verídica, cuando además, lo rodado es fruto de un guión inventado, no está basado en ninguna historia real.
En esta ocasión, Pedro Aguilera ha escogido expresamenente actores no profesionales, los cuales no habían participado con anterioridad en ningún otro film, y lo más probable es que no lo hagan en futuras películas, restando importancia a la dicción y actuación de estos con el pretexto de captar acciones reales ("La finalidad es conseguir más autenticidad, porque mi idea es que la persona sea el personaje. Si voy a contar la historia de un vagabundo, voy a intentar buscar a un vagabundo, o una persona que tenga de esencia una experiencia similar"[...] “ a mí los errores de dicción y actuación no me interesan, porque no busco una interpretación, sino un ser puro y natural que no tenga que interpretar porque si no, miente. Entiendo y respeto el trabajo de los actores, pero desde mi punto de vista es más interesante trabajar con gente de la calle que jamás va a hacer otra película") y visto el resultado, creo que es una opción incorrecta. Aún así, cabe destacar la actuación de Paloma Morales, de quien he leído por ahí críticas a su inexpresividad, de lo que estoy totalmente en desacuerdo ya que, aunque el personaje tampoco es que sea muy agradecido, desarrollar la personalidad de una mujer que vive en la inercia, la cual ha perdido todas las ilusiones, que baja la mirada o la mantiene perdida cada vez que se le piden explicaciones, la que, vaga por esta vida estando ya realmente muerta interiormente, no es algo sencillo de encarar y ella lo hace. Así como los niños, los propios en la vida real de la actriz, que, para no ser profesionales hacen un muy buen papel. Me chirría más el encuentro con un (el) cliente de la tienda o el abogado a las puertas de esta.
El escaso diálogo no implica la falta de discurso, lo que sucede es que mediante una serie de retratos cotidianos utilizando mucha cámara fija, planos estáticos y prolongados (esto lo he aprendido de mi pareja, el cual con su experiencia y conocimientos me aporta una visión más amplia de las películas que veo para atribuir a mis comentarios aspectos más técnicos, más allá de mi percepción emocional) construyendo lo que al espectador quiere transmitir. No pretende incidir en los problemas sociales ni políticos en general, si no hacer hincapié en los conflictos individuales del personaje ("Inevitablemente, hay una lectura de cine social. Y sabía desde el principio, desde que estaba escribiendo el guión, que había esa lectura, pero a mí el cine social no me interesa. No me interesa denunciar problemas sociales. Siempre hay un contexto colectivo en cada personaje, pero no era el fin último de la película, sino la historia individual" [...]"habla de problemas espirituales, existenciales, de los conflictos del ser humano no exactamente con su entorno, ni con la realidad política o social, sino consigo mismo".) Y en mi opiníón lo logra con creces, porque consigue ubicarte en el universo particular de la protagonista. Como en esa escena que al salir de la ducha, mientras se seca y se observa frente al espejo cierra los ojos de su fatigado rostro e imaginas que siente, piensa y desea que al abrirlos todo cuanto es y ve haya desaparecido para, al abrirlos de nuevo, constatar que todo sigue ahí. Y así lo consigue, gracias a las escenas previas, muy descriptivas visualmente.
Destaco que desde un principio sitúe la acción en un momento determinado de la historia que nos es narrada sin aclarar partes del pasado de la vida de la protagonista. Y lo termine de esa manera tan precipitada para algunos y magistral en mi opinión, de la cual alargarlo un poco más sería caer en obviedades, entonces sí entraríamos en la mecánica y funcionamiento del sistema social, de lo que el propio director ya ha manifestado no tener interés. Comprendo su ritmo lento, pausado, llegando a exarcebar al más paciente de los espectadores, que deba tomar ese cariz, tal vez porque entienda perfectamente, por una cuestión de empatía con el personaje que, la vida que nos describe es así. Agotadora, pesada, cansina, repetitiva y poco frenética en la indóle emocional, es plana y esa forma colmada de lentitud de plasmarla la define con exactitud. Puedes sentirla, y es, verdaderamente angustioso.
Sin ánimo de destripar, me abstengo de hacer un comentario más profundo añadiendo un análisis propio perceptivo, pero que con gusto seguiría desde los coments si a alguien que la haya visto le apetece abrir el debate.
Mi recomendación para quienes disfrutan del cine de Rafa Cortés o Jaime Rosales, gusta de propuestas alternativas, desvinculadas del cine comercial/convencional y para aquellos que quieran tener otra visión más esperanzadora en el cine español, el que está al margen de subvenciones, para quienes creen que son estás películas las que deberían obtener facilidades para su distribución; porque mientras el público no reclame con más enfásis el derecho a ver proyectados este tipo de films en salas, seguirán pasando desapercibidas. ("Tiene su público y es lo que intento encontrar: su público. Hay gente que quiere acceder a este tipo de cine y espero que esas cuatro o cinco personas puedan verlo -ironizó-. Obviamente, no está planteada para las grandes masas".)
Una demostración de que se puede hacer una buena película con un bajo presupuesto (200.000 euros) y un equipo técnico compuesto por cuatro personas.
Manténgase alejados quienes busquen acción trepidante, y divertimento para evadirse de sus problemas.
Como inciso final, diré que, el propio director confiesa que se trata de una película optimista. ("Es la pregunta que quiero hacerle al público, si ve la película optimista o pesimista. El final es una especie de salida a los problemas; uno tiene que renunciar a una parte de sí mismo para sobrevivir. Para mí el final es positivo, aunque entiendo que el espectador piense que es negativo porque se fije en otras cosas”.) Y con esa idea me quedo yo, para extraer de ella lo mejor que me puede aportar.
El Texto entre paréntesis y cursiva son palabras del director ofrecidas a una entrevista a Noticias de Gipuzkoa. Artículo integro en el enlace.
Para más información Aquí.
domingo, 14 de diciembre de 2008
My cherry night
Es innegable que, la forma de rodar de Wong Kar Wai es muy particular y característica. Así como la elección de sus bandas sonoras. Crea una atmósfera que, por insulsa que pueda resultarnos la historia que nos pretende contar, hace que valga la pena verla. Es puramente visual, y, en este caso además, auditiva, lo que personalmente me hace más receptiva y sensible a su visionado. El juego de cámara lenta perfectamente sincronizada a la música me ha envuelto en esa aura, que tan bien sabe crear como un funambulista de ilusiones, totalmente ajena a la plasmación de la realidad más cruda que tanto me gusta defender en lo que respecta a cine, y, manipulando al espectador al mismísimo estilo que los grandes farsantes desenmascarados del séptimo arte.
No negaré que detesto a quienes guardan la forma por encima del fondo, sin embargo, y es una contradicción en mí, confieso en afirmar que, unas formas bien tratadas bien merecen reconocimiento. Aquí Wong Kar Wai se luce, es un maestro a la hora de crear ensoñaciones. La historia no pasaría de una peliculita romanticona, noña y rematadamente cursi, con tintes de pseudo-profundis, concepto que acabo de acuñar para definir aquello que pretende ser trascendente, pero que me resulta de lo más superficial, sin todo ese tratamiento en las formas. Sí, por supuesto que los sentimientos y las emociones deben mi más sagrado respeto. Que el sufrimiento de seres dejados cuando siguen amando no debería ser diana de mi más cruel ensañamiento, si incluso asistimos a derramamiento de sangre. Y es que parece que, lo mío sean las críticas a los viajes de conocimiento personal, bueno, tal vez sea que, debido a mi falta de recursos para emprender viajes a lo largo de la geografía, no me ha quedado otra que, conocerme estáticamente, desde el mismito sitio en el que me encuentro, sin dar más pasos que los necesarios para cruzar la calle que para ir a comprar al super, y es que, claro que he entendido el sentido metáforico del mensaje, sólo que yo, no necesito que ese rodeo sea literal.
No me convence que zurza una historia gracias a los retales de otras, pero bueno, eso me da que pensar que en el fondo (o la superficie) somos en realidad mucho más párasitos de lo que nos creemos y mamamos de los demás para hacernos a nosotros mismos.
La historia de la chica que se queda dormida trás la ingesta de tarta de arándanos, como terminaría describiéndola, o recordándola, no se aleja a las historias de hadas y princesas a la espera de ser rescatadas por el beso de un príncipe azul. Claro que, en esta ocasión, la princesa no se queda de brazos cruzados y emprende su propia aventura, tiempos modernos, pero en el fondo, mismo disfraz. Eso sí, me ha gustado volver a soñar un rato, aunque luego sea para dejarme la sensación de que despierto de una pesadilla.
No me gusta que el cartel sea la escena que cierra la película, menudo destripe, aunque supongo que es lo de menos, desde el primer fotograma se adivina el final. Tampoco la reutilización del tema principal de In the mood for love, me ha chirriado bastante, por lo demás, la banda sonora excelente. Todavía suena en mi cabeza ese clásico de Otis Redding viendo a David Strathairn destrozado, hecho trizas, brillante en su interpretación, así como su compañera de reparto Rachel Weisz, en un papel muy femenino y sofisticado con reminisencias a la anteriormente citada In the mood for love.
Y bueno, dejando gafapastadas aparte, hay algunas ideas que se pueden recoger y son realmente interesantes, algunas reflexiones de la protagonista que deja constancia en esas cartas, vítores para este canto a la comunciación escrita, luego hay otras que apestan bastante, como eso de que hay puertas que por abiertas que estén ya no hay nadie dentro... ehem... no se ha utilizado nunca, noooooo
Efectivamente, debo reconocerle a alguien que, este film no pasará por uno de los grandes ni por asomo pero, para la noche de hoy (ayer, si contamos que ya pasa de la medianoche), me ha venido muy bien verla, me ha entretenido, aunque no emocionado. Era la recomendación de un amigo (lo que no se si después de leer el post seguirá con las ganas de recomendarme otras pelis), a propósito, la peli no es otra que My blueberry nights.
En fin, que hubiera preferido que fuera my cherry night.
jueves, 23 de octubre de 2008
El regreso (Vozvrashcheniye)
¿Qué se espera de un padre ausente que regresa al cabo de 12 años? Ante esta pregunta, la que me hago como espectadora de lo que el film me está mostrando, me fijo atentamente en las reacciones de ambos chavales sobre los que gira la historia.El regreso, tal y como se titula esta película, se detiene en la vida de dos hermanos que hasta la fecha han vivido con su madre y su abuela. Una primera escena nos permite entreveer las personalidades de cada uno de ellos, Andrei, el mayor, sumiso y enrolado a las convenciones sociales por encajar en un grupo determinado y acatar las reglas, busca la aceptación y así será durante el resto de la narrativa respecto a la figura de su recién aparecido padre. Iván, el pequeño, por el contrario, atemorizado tanto por las acciones a las que se ve obligado a participar, como las consecuencias que conlleva el no querer hacerlo. Se muestra rebelde y enojado, opta quedarse inmóvil, semidesnudo, en lo alto de una torre por no querer saltar al agua desde tal altura, antes que bajar y tener que soportar las burlas de los demás increpándole por su supuesta cobardía. Sin embargo, no dudará en lanzarse sobre su propio hermano mayor y en correspondencia más fuerte físicamente, para defenderse de tales ataques. Y así, en una sola escena, nos enmarca como será la relación del pequeño Iván con su padre.
Una tarde al llegar a casa, su madre les anuncia el retorno de su padre, del cual sólo guardan el recuerdo por una antigua fotografía de familia, tomada poco antes de que éste partiera. Ahí empieza este viaje entre el padre y sus hijos. Tanto físico, como emocional. Un supuesto fin de semana de pesca para conocerse mejor y recuperar el tiempo perdido. Mientras Andrei así lo ve, cargado de ilusión y optimismo, valorando en ello una oportunidad de vivir experiencias con un padre al que le muestra obedencia, acatando sus órdenes y sin cuestionar su rudo carácter; Iván no acaba de verlo claro, la frialdad del padre, su postura distante y autoritaria le hacen mostrarse testarudo y desconfiado, se pregunta, de hecho llega a preguntar a su progenitor, porqué les abandonó, porqué ha vuelto con ellos y porqué les lleva de excursión cuando todo parece indicar que no les necesita y son una molestia para él. Pero todas estas preguntas quedan sin respuesta, o por lo menos no hay respuesta evidente con palabras directas del personaje, a través de los acontecimientos, el espectador puede llegar a sus propias conclusiones, pero tampoco creo que dar respuesta entre dentro de las pretensiones del director.
La figura del padre como modelo a seguir es un mito que estos dos chicos ven derrumbarse a medida que van pasando los días en compañía de este, sin embargo, y tal y como evolucionan los hechos, contemplaremos que, recuperan el sentido que le daban a la figura paterna hacía el final, una escena junto a la orilla de la playa que a más de uno estoy segura habrá provocado escalofríos ¿Qué están pensando Andrei e Iván mientras miran hacia el mar?. Es probable que el padre se haya visto obligado a verlos de nuevo, las llamadas telefónicas, los cambios de planes a medio viaje, la visita de “negocios” al muelle, hacen intuir que tiene otras preferencias antes que sus hijos. Pero tampoco podemos ni debemos deshumanizar al personaje, precisamente, la complejidad sentimental que se desprende por la falta de demostraciones evita que caigamos en errores de juicio; no sabemos el motivo real de la visita a la isla, sin embargo, parece estar empeñado en hacer de sus hijos unos hombres fuertes y valientes, tal vez lo único que haya conocido él para sobrevivir en un ambiente sórdido y adverso.
Hay escenas en las que realmente te hace sufrir. Sin embargo, al final del viaje, regresarán a casa unos niños que ya han dejado en parte de serlo, han evolucionado un paso hacía la madurez y no es obra de otro que de su padre. Quizá no fuera el camino correcto, la vía menos apropiada para convertirlos en individuos adultos. Pero es lo que hay. Durante toda la película se palpa la tensión de lo inminente, una explosión que haga que reviente toda esa contensión emocional que arrastran, los episodios de lluvia intermitente facilitan dicha ambientación.
Destaco la fotografía, que ofrece con sus amplias visiones paisajisticas la sensación de estar sumergidos en un inmenso y hostil mundo al que hay que sortear para sobrevivir, las tonalidades azules y grises que evocan la lejanía y la frialdad entre esas relaciones que se hacen difíciles de crear por la carencia de afecto que les muestra el padre.
Finalmente, el repaso fotográfico que han tomado (y las pocas que podían guardar de la infancia que compartieron con su padre) me parece magistral. Imágenes para el recuerdo, ilusiones de una semana vivida con total felicidad, (un dato curioso es que de las del viaje no aparece en ninguna de ellas el padre), pero el recuerdo de lo realmente transcurrido y que no queda reflejado en las fotos, quedará clavado en su memoria, y lo que más me estremece es entender que, por más que nos guste retratar los momentos bellos (nadie hace fotos en momentos de desgracia), lo que resurgirá con el tiempo, es todo aquello que quisimos permanecer oculto, olvidado, lo que no aparece en las imágenes e inevitablemente, nos transporta allí.
He de reconocer que, para cuando mi pareja (sin el cual no hubiese podido disfrutar ni del 90% de las películas tan interesantes que he visto en los últimos años)me dió a conocer esta película, y teniéndola ya en mi poder, he tardado mucho en verla. Hay películas que al saber de la trama, el director, los actores... no se, una serie de factores, hacen que te entren las ganas inmediatamente por visionarla. Otras no. Por lo menos así mí me sucede. Y sí, he de admitir que, en cierta forma me obligo a verlas, porque el primer impulso sería relegarlas al fondo de un cajón por ser aparentemente un peñazo. Cuando encima, para colmo de mi estupidez, me acaban gustando, y mucho.
Personalmente me cuesta pensar, que no divagar. Hay momentos en lo que lo último que te apetece es ver algo profundo, por no decir pesado, pues caé sobre tu mente como una gran losa a la que hay que ir desmenuzando para poder trasladar de un lado a otro. Hacer un acto de reflexión me supone un esfuerzo, supongo que como a todo el mundo, pero imagino que habrá quien tenga más predisposición y a quien le cueste más. A mí me cuesta. Si añadimos mi más que destacable pereza (*), concluyo que, aprender, descubrir y comprender, por más que me guste, no me resulta fácil. Siento un tremenda envidia por quienes no tienen dificultad en esto. Así pues, a falta de disponer de esa habilidad natural, no tengo otra alternativa que desarrollarla si pretendo alcanzar mis objetivos.
(*) ¿Autoanálisis o pretexto?:
¿Qué evita que la gente logre siquiera alcanzar su verdadero potencial? La respuesta a eso puede estar en la siguiente pregunta. ¿Cuál es la característica humana más universal?¿El temor o la pereza? (Fragmento del film “Waking Life” )
lunes, 7 de julio de 2008
Maldad
La desconfianza, las cosas mal hechas, la maldad humana (tan intrínseca en todos nosotros), el haz tu bien y no mires por quien... Estamos rodeados. Definitivamente creo que padezco una paranoia del tipo persecutorio, luego, en momentos de mayor lucidez, recapacito y veo que no solamente soy yo la única perseguida. Trotamos al acecho de unos contra otros, de unos por otros, bien no viene a ser lo mismo, con lo fácil que podría ser el vive y deja vivir (bien, sin concesiones ni actitudes de perdonavidas), pero nos mueven los intereses. Los malditos intereses siempre tan definidos con su nota en mayúsculas de lo personal. Motivos no nos faltan, nadie puede penetrar con totalidad en ninguna mente humana, incluso en ocasiones, ni en la propia. Estamos condenados a la duda. Que por otra parte, a veces, no deja de ser una bendición. Pero trato de hallar respuesta a una pregunta, hay que dirá pueril, sí, ¿Es necesario para tu beneficio mi perjuicio?
miércoles, 18 de junio de 2008
La Ciénaga
Varias son las críticas que he leído tras el visionado de La Ciénaga, de Lucrecia Martel. Y opuestas sus opiniones. O bien la ensalzan como una magistral ópera prima de esta directora argentina, o bien, muestran estupefactos su rechazo y enfado por el sentimiento de tomadura de pelo, al no explicar nada, o nada interesante que haya por contar. Entre las filas de los decepcionados, se ha alzado, como estandarte, la acusación de presentar una narrativa pobre, con un exceso de planos prolongados; personalmente, este film me parece una delicia de contemplar, tanto a nivel visual como argumental.
La asfixiante atmósfera que consigue capturar a través de las imágenes, los diálogos y la interpretación es excelente, sobretodo por todo aquello que no se dice, por lo que se insinua con gestos, miradas y detalles. Las pinceladas, que los detractores han señalado como personajes poco definidos, permiten al espectador construir mentalmente cada una de las historias que nos muestra sin necesidad de un guión encartonado. Artficiosidad para unos, sutilezas para otros: La constante lluvia que amenaza en embarronar todo el paisaje inundando sus existencias sinsentido, los animales filmados, evidentes símbolos en cada una de sus apariciones: la vaca atrapada en el río, el conejo sobre la encimera, los perros sueltos y el ladrido del de los vecinos de Tali, que tanto asusta al pequeño Lucho, los peces que han pescado... Son elementos metafóricos que describen y acompañan a los personajes. También están las constantes alusiones a las heridas: las cicatrices de Mecha, el ojo ausente de uno de sus hijos, la cara magullada que le queda a Jose, el hijo mayor de los anfitriones, el corte de Luche en la pierna y su diente de más que le ha salido... Nada funciona correctamente en esta casa, se empeña en mascullar una de las protagonistas, y bajo esa perspectiva, difícilmente pueda hallar una solución a semejante desastre.
Pese a no haber una sóla escena de sexo, hay una elevada pulsión sexual, más allá de los límites convencionales, sin un sello con hechos que lo constanten. Eso me ha parecido entrever a mí, y diversas críticas que posteriormente he consultado han confirmado mis impresiones.
A lo largo de la película, se sostiene una gran tensión de que algo grave está por suceder, pero de todo lo que el espectador teme pueda ocurrir, nada sucede, más lo inesperado hace acto de presencia, cuando se pretendía evitar una desgracia mayor.
Me quedo pensando sobre el comentario que Tali hace al final del trailer.
Hay que hablar porque si no después es peor, las historias se repiten.
lunes, 9 de junio de 2008
(Anti)Faz - La misma película distinta banda sonora
¿Por qué no?
Mohammad Rafi - Jan Pehechaan Ho
¿Quieres bailar?
¿Por qué no? (hace tiempo que nadie me lo pedía de una manera tan tierna. ¡ Menudos ojitos que me ha puesto! Últimamente los chicos con los que me cruzo se arriman a mí directamente como si esto fuera el mercado de carne al por mayor. Coger y trinchar. Ya está bien permanecer en este constante luto emocional que arrastro. Merezco darme una nueva oportunidad)
Bjork - Earth Intruders
¿Quieres bailar? (Esta es la cuarta a la que le entro esta noche, parece necesitada, con lo que no me resultará fácil terminar la noche con cierto éxito, además, parece de las que no espera que al día siguiente le llames por teléfono, es más, creo que que no es la clase de chica que da el verdadero número de teléfono, vamos a divertirnos por una noche)
¿Por qué no?
Artic Monkeys - Dancing Shoes (Rhythms del Mundo)
miércoles, 7 de mayo de 2008
"La pena no es más que alegría agotada" (Kurt dixit)
Ya puedo hartarme de ir al cine (vale, tampoco voy tanto, ni como quisiera ni como la economía me lo permite), pero aunque así fuera, las propuestas que no llegan a nuestras carteleras son muchas veces infinitamente mejores. Es el caso de Old Joy, mucho más suculenta y menos pedante que films que alcanzan la exhibición en múltiples salas del país gracias a una exasperante promoción, aun habiendo pasado sin pena ni gloria por festivales de prestigio, pongamos como ejemplo el de Berlín, y digamos sin menos sutilezas, que podría estar hablando de Elegy... Que sí, que por supuesto me alegro que el cine de casa (o hecho por alguien de casa) tenga su sitio bien acomodado, pero me repatea, lo he dicho infinidad de veces y lo seguiré repitiendo hasta la saciedad, que se queden sin mostrarse en la gran pantalla (salvo en festivales y demás que no todos podemos permitirnos ir a visitar) películas magistrales, de una gran calidad cinematográfica en todos sus aspectos: Fotografía, guión, música, dirección, interpretación... ¿Porqué son tan elitistas los circuitos por los que se mueven este tipo de película? Una cosa es que al cine independiente (el propiamente dicho, no ese otro que va de indie cuando sabemos que todo es pura fachada) no tenga recursos económicos para promocionar sus películas, pero me niego a pensar que hoy por hoy, no hay canales de información suficiente para que el público que esté interesado pueda conocer todo cuanto se crea. Al igual soy yo que me muevo poco, pero la información me llega siempre con retraso, y como retrasada que soy, necesitaría un listado de webs a las qué acudir para estar siempre al día de las novedades cinéfilas de todo el mundo. No sólo lo que a unos cuantos parece que les interese que vayamos a ver. Tendré que conformarme con estos pequeños grandes hallazgos. De tener a mi disposición todo cuanto podría gustarme ver, la falta de tiempo me provocaría casi peor desazón que el desconocimiento.
Después de esta introducción me adentro a no comentar en exceso la película en cuestión.
Aparentemente, dos tipos más allá de los 30 paseando por el bosque en busca de unas aguas termales puede no atraer demasiado. Más si alguien te da el chivatazo de que durante la poco más de una hora de peli no sucede nada, resulte menos atractivo su visionado, pero, si alguien te dice: Tienes que verla por varios motivos, la cosa cambia.
El fascinante viaje al mundo de las sensaciones/sentimientos/pensamientos que irremediablemente vas a experimentar mientras la ves. La balsámica banda sonora que acompaña unas imágenes apacibles y nostálgicas. La sensibilidad con la que la directora capta y emana a través de todos los poros del celuloide, el intento de reconstruir lo que una vez fue y no volverá a ser entre dos amigos que ya nada tienen en común, salvo el cariño que los años les ha mantenido uniendo en sentimiento. Los silencios, mucho más llenos de contenido que todos los posibles vácuos diálogos con los que podrían haber pretendido tratar de explicar lo que con unas miradas y gestos tan bien describe la historia que nos están narrando... Estos serían algunos de los motivos para verla.
Uno de los personajes (Kurt) en un momento álgido del metraje afirma la siguiente frase: Nunca me he metido en nada de lo que no pueda salir. Alejándose con ello de toda responsabilidad y compromiso convencional. Aun así, en la escena final, aparece vagando por esas calles de paisaje nocturno entre las luces de la ciudad, perdido y sin rumbo, buscando... (y aquí quien la ve, tiene libertad absoluta de pensar lo que quiera)
Más información sobre Old Joy en: no-wave! (Trailer incluido)
sábado, 1 de marzo de 2008
En la parada del bus
Que sí, que no deja de ser un juego de niños, como en la película Barrio, también tres amigos se sientan en un puente y se reparten entre los unos y los otros los coches que por debajo pasan en ese momento. A uno le toca una ambulancia, pero sólo se trata de un hecho fortuito, una coincidencia, no hay que prestar mayor atención, si buscamos significado, podemos encontrarlo para todo, incluso para lo que no tiene. O la perversa escena del joven en No matarás que lanza una piedra, también desde un puente, para ver contra qué coche golpea. Terrible. Y hablando de puentes, tengo ganas de ver esta película.
Recordaba esta anécdota de mi infancia porque ayer, mientras esperaba en la parada del bus, unos peatones accionaron el botón del semáforo, el autobús venía a lo lejos y me dio por formular el absurdo postulado: El bus representa mi vida. Si llega a tiempo de pasar todo irá bien, la suerte me sonreirá. Si se detiene, seguirá como siempre: obstáculos que me paralizan, deteniéndome, sin dejarme avanzar. El autobús se aproximaba, yo le animaba desde mi interior, ¡va! ¡Venga, vamos! ¡Puedes pasar! Se detuvo justo antes de la línea del paso de cebra cuando todavía estaba en ámbar. Yo me eché a reír. Ni siquiera era mi autobús.
lunes, 25 de febrero de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
Recut
Empezaremos por un clásico, y que alguién muy aburrido y con ingenio se ha dedicado a hacer, y nos brinda ante nuestros ojos lo que muchos ya sabíamos (sí, sí, mucho antes que Tarantino lo expusiera en una de las escenas de Reservoir Dogs) la verdadera relación entre Iceman y Maverick, de Top Gun:
Pero todavía hay más. Cuando en Hollywood las relaciones homosexuales llevadas al cine parecían no tener buena aceptación, los guionistas de Rain Man tuvieron que reestructurar la auténtica historia que querían contar y hacer que los personajes del gran defensor de la cienciología y mi querido Dustin Hoffman fueran hermanos en lugar de amantes, he aquí la versión censurada:
Y siguiendo con el romanticismo, a continuación, la posibilidad de ver la escalofriante El Resplandor convertida en una historia de amor y ternura:
Después de esto a uno se le queda el cuerpo descompuesto y con ganas de ver el efecto a la inversa, así que nada tan terrorífico como un referente infantil o un payaso, y no, no estoy hablando de IT ni de Torrebruno, si no de la cándida y entrañable Mary Poppins en eso mismo, una película de miedo:
Para seguir abriendo este abanico de múltiples posibilidades que tal ver una de las últimas series de televisión más irónicas y cargada de humor en una peli de suspense e intriga con asesino misterioso, The Office Summer 2008 XD
Ya para terminar, y para cerrar el círculo, un ejemplo del futuro cine que nos podría llegar de Tom Cruise abriéndose nuevos horizontes en Bollywood si no le dan el papel para co-protagonizar junto a Jake Gyllenhaal la segunda parte de Brokeback Mountain:
lunes, 28 de enero de 2008
Into the wild
¿Por qué digo todo esto? Pues porque al que le apetezca ver un compendio de todo esto no dude en ir a ver Hacia rutas salvajes.
Si sigues leyendo descubrirás spoilers pero, tampoco pasa nada si los conoces de antemano.
Mis resoplidos en la sala de proyección iban en aumento cada vez que, con cierto bochorno por mi parte, tenía que soportar las cómplices risas de algún espectador enfrascado en la historia de la cual estoy convencida que a la salida anunciarían ilusionados lo bonita y profunda que es y lo mucho que les ha gustado. Francamente, a mí me entraba la risa, por no llorar, de lo patético que me parece aferrarse al recurso fácil de tratar de llevarse al bolsillo al espectador y no esforzarse un poco más en ese intento (fallido en mi opinión) por hacer cine de calidad. Como algunas escenas lacrimógenas, con banda sonora incluida, muy buena, cierto, pero erróneo su uso en determinados momentos, o lo chachi que soy y lo bien que solito me lo paso. Ya que me resulta tan falso y grotesco que antes elijo la artificialidad de cualquier comedia romántica tipo Bajo el sol de la Toscana, si mi pretensión es ir a comprar sueños a granel.
No digo que la película no tuviese posibilidades de haberme cautivado, pero entonces la trama daba un traspié y se hundía torpemente en el fango de lo aborrecible. Múltiples son los ejemplos que podría citar, pero supongo que los más decepcionante ha sido el enfoque desde el que ha tratado la historia, sin querer faltar a la memoria de Chris, alias Alexander Supertramp, no creo que hacer “poesía visual” de las peripecias de un joven con gravísimas consecuencias en plena fase de rebeldía, sea la mejor manera de desarrollar el discurso, si es que lo hay. Vamos, a mí lo primero que se me ha pasado por la cabeza al terminar la peli ha sido: Pero que gilipollas el niñato, después de sobrevivir a un durísimo invierno en condiciones climatológicas totalmente adversas va y la palma a la llegada de la primavera por ingerir unas bayas venenosas. Bueno, por lo menos le costó dos años aprender la lección, dos menos que lo que dedicó en sacarse una carrera. Hasta ese momento estaba hasta mosqueada, que en tanto tiempo pocas eran las situaciones ingratas en las que se había encontrado: Que si una paliza por viajar de polizón en un tren de mercancías, que si la mayor tragedia de su vida había sido matar al alce (de hecho, para ser exactos, el no tener ni puta idea de cómo conservarlo para evitar que se pudriera antes de poder comérselo y ser un maldito inútil era la auténtica tragedia) y en contraposición a estas minucias y motivo de mi cabreo, la absoluta libertad de desprenderse de toda posesión y obligación que desprenden las bucólicas imágenes que nos brindan, con esa idea tan anhelada por muchos de vivir ahora como quiero y donde quiero, esas magníficas puestas de sol, ese dominio del rafting (atención al ¡El casco imbécil! Que le recriminan mientras baja el río en cayac, otro motivo más para echarse los dedos a la boca y vomitar), el conocerse a sí mismo alejándose de todo (¿hace falta irse tan lejos?), la bondad de los extraños que se encuentra por el camino y que de una y otra manera todos quieren formar parte de su familia porque es un chico de lo más majete a pesar de estar cubierto de rabia por creer que el mundo es un lugar inhóspito en el que reina la maldad y la hipocresía de la sociedad sin tener consideración del dolor que causa a quienes le quieren (sí, sí, le estoy juzgando, ¿pasa algo? O sí, que al final aprende, alcanza la sabiduría… puag) El mozo es de lo más inteligente, lee a Tolstoi, pero luego es capaz de reaccionar por una frase de un discurso político, si es que hay que tener cuidado con quienes escriben estos discursos ¿Porqué esperar si se puede hacer ahora?
Sinceramente, después de dos horas y media (interminables) de película, no acaba de quedarme claro qué quiere explicar. ¿Es simplemente mostrar el viaje iniciático de un jóven a la búsqueda de si mismo? (esto queda muy bien como sinópsis de la peli, lo he oído/leído ya en varias partes), ¿Es el pretexto para desarrollar un discurso filosófico de manual de bolsillo de cómo alcanzar la felicidad en cinco pasos? Personalmente no necesito subir a un peñasco con riesgo de romperme la crisma para apreciar la belleza del mundo y de la vida y saborear mi “libertad”. ¿Si tu hijo no quiere llevar calcetines, sácatelos tú también antes de que sea demasiado tarde?...
Trataré de dar fin a este inagotable cúmulo de increpancias, pero es que ha sido una película de lo más inspiradora para masacrar a gusto y dar rienda suelta a mi corrosiva intransigencia, que creo de obligada exposición para compensar las prodigiosas alabanzas que por otro lado ha recibido y me temo que seguirá recibiendo lo que ya he titulado: Sin trauma no hay paraíso.
Para ser justos con Christopher McCandless opto por colgar este youtube antes que el trailer o cualquier fragmento de la película.
jueves, 17 de enero de 2008
yo. Así, en minúsculas.

Desde ayer, que vi esta película, que llevo dando vueltas en cómo encarar una entrada sin destriparla. Mi intención no reside tanto en hacer un comentario de ella, si no en despertar el interés de quien me pueda leer para verla.
Siendo una película lamentablemente de poca distribución comercial, con sólo cinco copias en toda España, aun siendo presentada en Cannes, 2007 como revelación del año, ganadora del premio de la crítica internacional en Rótterdam y la mención especial del jurado en Málaga; llego tarde para recomendar su visionado en la gran pantalla, aunque con cinco copias como he dicho, por más que se hubiera querido, el acceso a esta en su momento en cartelera, también hubiera sido difícil.
Podría extenderme en la situación del cine actual, la gran producción de películas y la descompensada e injusta distribución de films interesantes como el que presento en detrimento, por ejemplo, a otras dotadas por la gracia de padrinos que permiten un costoso marketing el cual facilita su propagación entre el público. No queda otra alternativa que esperar poder verla en dvd o en un pase especial en alguna filmoteca. Pero ni soy una experta, ni una gran conocedora del medio para entrar en debates de este tipo. Así que me limito a lo que se hacer, mi propia publicidad sobre lo que me gusta y deseo compartir.
Hans es un alemán recién llegado a Mallorca para trabajar para otro alemán que reside en la isla desde hace ya años y que pasará a ocupar el puesto que el anterior trabajador ha dejado.
Con esta breve sinopsis nos adentramos a disfrutar de una historia que, marcada por un suspense que se mantiene a lo largo de toda la narración, nos va desentramando el devenir del personaje principal, su angustia y su conflicto de identidad, desde el que seguimos los acontecimientos bajo su perspectiva. Al principio el espectador es un mero observador que nada conoce, a medida que avanza el film, lo hace tan próximo al protagonista que casi se convierte en sus propios ojos, sólo que sin llegar a saber qué le ronda por la cabeza y cuales serán sus próximas acciones, lo cual prolonga esa intriga sobre lo que va a suceder.
Recomiendo siempre leer entrevistas, críticas, comentarios y demás, siempre una vez vista la película. Claro que se requiere fundamentalmente una chispa para despertar el interés por optar por uno u otro film ya sea el trabajo del director, la debilidad por los actores, o el tema general que con cuatro pinceladas podemos conocer de la película. Pero para mí, lo mejor es ir al cine (o verla desde el sofá de casa) con la menor información posible, para no asistir condicionados a lo que vamos a presenciar. Desamparados de todo prejuicio, para captar con total pureza las sensaciones que nos vaya a causar la película.
Mis motivaciones para verla: Vi el trailer en la web del festival de Cannes y me llamó la atención. Alex Brendemuhl (y no por pasiones carnales, mal pensados, me fascina su trabajo interpretativo, además de ser, junto a Rafa Cortés, coguionista). Que mi pareja sea un lince a la hora de acertar el éxito asegurado sobre mis gustos, incluso antes de ver una película, y tenga la iniciativa (y capacidad) de conseguirla, saltando el obstáculo que mi carácter perruno me limita.
Así pues, os invito a ver yo (2007, Rafa Cortés) y si todavía queréis indagar más en cómo se elaboró, de donde surgió y quienes son los responsables de esta maravilla, podéis acudir a:
http://www.yo-thefilm.com
http://www.mabuse.cl/1448/article-76871.html
martes, 8 de enero de 2008
Hablando con la muerte
pero las palabras causan daños permanentes."
"Soy hipócrita. Busco sinceridad y miento. Denuncio el sistema y caigo en él. Quiero dinero, poder, prestigio. Quiero promedios y éxito. Me importa un bledo tú o el mundo. Esa es la verdad.Podría decir lo siento pero no lo haré. ¿Por qué? ¿Quien diablos sois, audiencia? Estáis encima mía cada noche como una jauría de lobos, por ello no puedo dar la cara ¿quienes sois y que habéis hecho?
Si, el mundo es un lugar terrible. Sí, el cáncer y los vertederos os atraparán. Sí, viene una guerra. El mundo es un infierno, y vosotros estáis sin esperanzas. Todo es echado a perder, y eso es lo que queréis, ¿no? Os fascinan los detalles sangrientos. Os hipnotizan vuestros temores. Celebráis inundaciones, accidentes de coche. Enfermedades incurables. Sois los más felices con el dolor de los demás. Ahí es cuando entro yo, ¿no es así? Estoy para conduciros de la mano por el oscuro bosque... de vuestro odio y cólera y humillación. Os doy un servicio público. Estáis tan asustados. Sois como niños bajo el amparo. Teméis al coco, pero no podéis vivir sin él. Vuestros miedos, vuestras vidas, son vuestro entretenimiento.
El próximo mes, millones de personas oirán este programa. ¿Y tú no tendrás nada de que hablar! Tenéis una gran tecnología a vuestra disposición en vez de alcanzar las alturas, veamos hasta donde podemos caer, cuanto nos hundirnos en el lodo ¿De qué queréis hablar? ¿Resultados de baseball? ¿Vuestras mascotas? ¿Orgasmos? Sois patéticos. Os desprecio a todos, a cada uno de vosotros. No habéis conseguido nada.
Absolutamente nada. Ni mentes, ni fuerza, ni futuro. Ningún deseo, ni Dios. Lo único en lo que creéis es en mí ¿Que sería de vosotros sin mí? No tengo miedo, ¿lo ves? Vengo cada noche, doy mis opiniones, y en lo que creo. Os digo lo que sois. Debo hacerlo. No tengo elección. Me asustáis. Vengo aquí cada noche, abuso de vosotros, os insulto, y volvéis a por más. ¿Qué pasa con vosotros? ¿Por qué seguís llamando? No quiero escucharos más. ¡Dejar de hablar! ¡Largaros! Sois una pandilla de cobardes, invertebrados, fanáticos, estremecidos, alcohólicos, insomnes, paranoicos, repugnantes, pervertidos, voyeurs, obscenos oyentes. Eso es lo que sois. Bien, al diablo con vosotros. No necesito sus temores ni vuestra estupidez. Sois un desperdicio. Burros antes que cerdo.
Si alguna persona tiene una idea... de lo que estoy hablando..."
"Talk Radio", Oliver Stone (1988)
domingo, 9 de diciembre de 2007
El cuchillo en el agua
Primer largometraje del consagrado director Roman Polanski, también criticado y cuestionado, pero personalmente le disculpo ante bodrios como La novena puerta (que aun con la presencia de mi idolatrado Johnny Deep no hay quien salve este fiasco de film) sólo por su aportación al séptimo arte con obras como Repulsión, La semilla del diablo, Lunas de Hiel, El baile de los Vampiros, La muerte y la doncella y mi “recién descubrimiento”: El cuchillo en el agua. No hubiera sido sin la recomendación de Dexter, esta vez por vía personal en uno de sus comentarios en este blog y no a través de su propio espacio Dexter recomienda desde Zaragoza (donde comenta la actualidad de la cartelera semana a semana y en donde apuesta por su recomendación) a quien recrimino que ya podría abrir su propio blog con recomendaciones de cine, fuera del año que fuera, pues créanme cuando digo que este chico sabe de lo que habla. Por otra parte, mis agradecimientos a mi particular suministrador de material, quien consiguió, una vez más, proporcionarme la película para que pudiese disfrutarla que por fortuna pude ver con él.
Una pareja se dirige en coche al muelle para pasar un fin de semana a bordo de su velero, pero la aparición de un joven en mitad de la carretera introduce un elemento distorsionador en la cotidiana vida de este matrimonio bien acomodado de la nueva burguesía. Después de su paso ya nada volverá a ser lo que parece. El estado putrefacto en el que se halla la relación entre los cónyuges puede evidenciarse a medida que avanza el metraje desembocando en un agrio final en el que la ironía dramática juega un importante papel.
La película cargada de simbolismos: el cuchillo; el lago por el que navegan, más similar a una ciénaga; la canción que ella canta; los juegos que establecen entre ambos varones; etc… sumerge al espectador en un universo que el autor va mostrando a lo largo de las horas que pasan en la embarcación y en la que transcurre la mayor parte de la película con tan sólo estos tres personajes. Durante la navegación se van desentrañando sus roles en una combinación entre lo que se dice y con sutileza, ante todo, lo que no se dice pero marcan sus acciones. El peso de los silencios, las miradas y gestos, y los símbolos a los que me refería al principio, carecen del componente actual que parte del cine oriental nos está haciendo llegar en los últimos tiempos, y sin ánimo de hacer entender con esto una opinión adversa de mí por el cine que tanto furor está creando entre cierto sector del público occidental, en el cual me incluyo, aunque mis prejuicios me provoquen arcadas por no querer formar parte de un colectivo al cual repudio. Pese a poder evocar una similitud con ese halo que desprenden algunas películas asiáticas de estar ante una situación en la que no sucede nada, Polanski construye una atmósfera asfixiante y tensa de la cual todos los integrantes quisieran huir, pero en la que contrariamente han elegido quedarse.
Volviendo a mi comparación con el cine oriental actual, he de situar la película: El cuchillo en el agua es de 1962, influenciada por la nouvelle vague. La prolongación de sus planos y la sensación de lentitud nada tienen que ver con la poética puesta en escena, a veces hasta el punto de la exasperación, de cineastas como Kim ki duk o Won kar wai (esto sería como comparar melones con mandarinas, por eso quería dejar constancia de la ausencia de conexión, por si mi comentario anterior propiciaba a la confusión)
A tener en cuenta: La lucha constante por el poder a la que se enfrentan continuamente los personajes masculinos y en la que se muestra que poseer mayores recursos (sea dinero, experiencia o conocimientos) no otorga el triunfo necesariamente. Pero qué se puede esperar de alguien que no soporta las clasificaciones por status.









