martes, 22 de enero de 2008

Con fusión


Me entró hambre y fui a asaltar la cocina a ver que encontraba. Daba igual que pocos minutos antes ya hubiera estado registrando todos los armarios, nevera y despensa, seguiría habiendo lo mismo, pero es un impulso que no podemos evitar los neuróticos compulsivos en pleno ataque ansioso. Le había echado el ojo a medio fuet que colgaba de uno de los clavos que tengo en la estantería de madera, así que esta vez me serví un trozo. Lo volví a poner en su sitio y mientras me peleaba quitándole la piel oí un doble sonido: Dos relojes descompasados con su tic tac me perforaban la sien. Me volví y entonces me di cuenta, uno de ellos no era otra cosa que el mismísimo embutido que había quedado balanceándose y el roce con la repisa del envoltorio que lo protege emulaba el compás de una minutera. El otro era, efectivamente, el ruido del reloj de cocina. Debería ajustar la hora, cada día se retrasa unos minutos pero, creo que si dejo que siga su curso volverá de nuevo a marcar la hora exacta.

14 comentarios:

dexter dijo...

Ummmm ¿ Asaltar la cocina a pesar de haber estado registrando minutos antes armarios y nevera? ¿ Y cómo le vas a poner si es niño?

Cinephilus dijo...

odio el sonido del tic-tac y odio que me regalen relojes de sobremesa que hagan ruido... el paso del tiempo (o su omnipresencia acústica, no lo sé) me quita hasta las ganas de asaltar la nevera...
besos light

Hôichi dijo...

interesante, porque es algo que todos hemos hecho

besitos

Zar Polosco dijo...

Lo malo del reloj de fuet es que siempre marca las doce y media.

O tal vez sea lo bueno.

canichu dijo...

al menos si la hora te la marca el embutido sabes que tienes algo en la nevera.

Anónimo dijo...

así que estás ocupada, eh?

vargtimen dijo...

A mí también me encanta levantarme a poner en hora el reloj del fuet.

elbé dijo...

Cuando escribes este tipo de cosas me encanta. Y más si lo acompañas con una foto del mago(d'oz).

Marina Khalo dijo...

CO CO FUSION (y ca cariño)

Ciertamente el tiempo no pasa, a no ser que tengas mucha hambre y acabes comiéndote las horas y los minutos.
La primera vez que la tía Consuelo dio pruebas de demencia, fue cuando encerró a “Horas” dentro del reloj de cucú. "Horas" era un pollito extraviado de la boyera, que en su locura adoptó como patito feo. Lo sumergió en tinte rosa, le hizo con dos plumas un marabú y se aplicó en enseñarle el bolero “reloj no marques las horas porque voy a enloquecer”. Evidentemente lo único que consiguió fue un pío pío que al llegar la tarde se transformó en un tic tac. Aquella misma noche, al acabar la cena familiar (serían las 12 h); “Horas” debutó y clausuró en un solo acto. (La fama dura menos que un fuel en un armario). Tras el ruido de las pesas y las bisagras de la puertecilla, se hizo un silencio de salón, roto solamente por su débil tic tac de pollito afónico. El respetable público rompió en un guirigai (mitad ovación mitad enfado) que acabó confinando a la estrella en el corral y a la estrellada en el consultorio de un frenopático. En ambos dicen que el tiempo no existe y el pienso sólo tiene sabor a bolero.

3'14 dijo...

dexter, si es niño Jesús (por el del establo), si es niña Milagros :P

Cinephilus, a mí me molesta el sonido del tic tac cuando no quiero oírlo y entonces se hace aun más martilleante.
Besos con bífidus activo :))

Hoichi, ¿También has confundido un fuet con un reloj? ;)

Zar, jejeje vamos a instaurarlo: El reloj de fuet. ¡Buenísimo!

Canichu, llegados a la lectura de tu comment el post adquiere dimensiones surrealistas, me encanta :)

anónimo, tanto como tú que hasta ni tiempo de firmar te da.

Vargtimen, qué intenciones debe ocultar esa inocente frase.

Elbé, sabía al escoger la imagen por donde iría tu comentario. Y gracias por el cumplido, pero casi que para mi salud mental mejor no escriba con demasiada frecuencia este tipo de cosas que tanto te encantan ;)

Marina K, ¡bravo! ¡que cuento más fabuloso! :)

Un placer tenerte aquí.

Arual dijo...

Ayssss Pi no me hables de fuet ahora que me lo han prohibido, llevo cuatro meses de abstinencia de embutido (y de otras cosas para que engañarnos) y ando sensibilizada con el tema...
Ah! Me encanta la foto.

Juan Cosaco dijo...

Vaya cuelgue que tiene el embutido, me recuerda a alguien, jejeje
Salud!

Zar Polosco dijo...

Completo mi comentario del otro día.

Tres canciones me gustan especialmente de los Mamas and Papas: la versión que hicieron del "I call your name" de los Beatles, que mejora de largo, en mi opinión, al original; "I saw her again last night" y "Twelve-thirty (young girls are coming to the canyon)".

Esta última comienza tal que así:

I used to live in New York city.
Everything there was dark and dirty.
Outside my window was the seaport
with a clock that always set twelve thirty.

Indudablemente, era un reloj de fuet.

Abismo Ínfimo dijo...

El tic tac acostumbra a ser un sonido enervante que te recuerda violentamente que el tiempo se escurre como si se escapase por un embudo.