domingo, 24 de marzo de 2013
Poetry
Yang Mija, la protagonista de Poetry, no deja de preguntar cómo escribir poesía o cuando le va a llegar la inspiración.
Hace tiempo que yo no me hago esas preguntas, antes lo hacía, aunque con la prosa, no soy muy dada a lo poético, al menos no en cuanto a la forma. Día a día, creo que existen infinidad de momentos líricos que somos capaces de captar aunque probablemente no de expresar. Los hay que dirían que incluso en la taza del wáter podemos encontrar poesía. Lo cual, con casi absoluta seguridad, carezca de interés. Eso lo dejamos para artistas postmodernos con ínfulas de exponer en cualquier museo de arte contemporáneo (aunque de innovador tiene poco ya, pues es un recurso manido más viejo que el cagar, nunca mejor dicho).
El caso es que, tras ver esta joya imprescindible para los amantes del cine, así como no hay que perderse Oasis, otra piedra preciosa del coreano Lee Chang Dong, me removió recuerdos que llevan tiempo rebotando en mi cabeza. En realidad, esos recuerdos son sensaciones, como pequeñas descargas emocionales de mi memoria que al estallar se hacen presentes en mi mente y me evocan e incluso me transportan a otro lugar. Tal es la intensidad que casi puedo sentir el calor del sol sobre la piel desnuda de mi brazo en una tarde de verano junto a la ventana de mi habitación en casa de mis padres, a pesar de estar a finales de invierno, a oscuras, en la cama de mi dormitorio actual tan lejos de aquel espacio que fue y ya no es. Y sé que no puedo volver a ese sitio. Evidentemente no podemos retroceder en el tiempo, y tampoco tengo la opción de regresar al hogar en el que crecí y oler los muebles, pisar el suelo y recorrer el pasillo de nuevo porque ya nada de todo eso existe. Y me entristece. “Los recuerdos son como las monedas en la bolsa del diablo, cuando la abres solo quedan hojas muertas”, decía Sartre en La Náusea. Yo no acostumbro abrir la bolsa a conciencia, más bien se suele escapar alguna que otra moneda y corre sin control por el piso hasta tropezarse por el camino contra otro objeto y, tambaleándose sonoramente, el tintinear de sus cantos en la baldosa, me revela la fuga y contemplo como, en ocasiones cae mostrando la cara y en otras, muestra la cruz.
Yo no quiero volver a tener 20 años, ni quince ni ocho, ni siquiera anhelo regresar al vientre materno. Yo quiero disfrutar de mi presente, en el momento en que escribo esto, mis 38 años cerca de ser caducos. Y respirar la vida. Menuda tontería. Respirar la vida. Más bien lo que pretendo es consumirla, exprimirla, sin dejar nada en el tarro, sin desperdiciar un segundo de lo que me quede de ella. No obstante, con demasía frecuencia, me asaltan ráfagas de recuerdos de situaciones, sensaciones, emociones del pasado. La repetida idea en los últimos días de tener una especie de compromiso o responsabilidad hacia mí misma de rememorar me hace dudar sobre si debería llevar a cabo el ejercicio de manera reflexiva y con profundidad o dejarlo pasar. A fin de cuentas, forma parte del traje que vestimos a diario.
Y todo por esa escena en la que una serie de personajes explican en un primer plano su recuerdo de mayor felicidad.
Hay películas con una poderosa carga dramática, y que no debería considerarse adecuado definir como bellas, hermosas... Y sin embargo lo son. Tal vez por la harmónica estructura, la sutileza de sus planos, el ritmo de la narrativa, la imperiosa fuerza de sus interpretaciones… La combinación de todos esos elementos que perpetran en ti unas convulsiones internas a tus sentidos que te despiertan de golpe para tomar conciencia de que estás vivo.
"Canción de Agnes", de Yang Mija.
Mamá...
¿Cómo es allí?
¿Cómo de solitario, brilla rojo el atardecer?
¿Cantan los pájaros, cómo cantan en el bosque?
¿Puede llegarte la carta que no me atreví a enviarte?
¿Puedo hacerte llegar la confesión que no me atrevía a hacer?
¿Pasará el tiempo y se marchitarán las rosas?
¿Es tiempo ahora de decir adiós?
Como el viento que perdura y después se va, como las sombras.
Por las promesas que no llegaron,
por el amor sellado hasta el final,
por la hierba que besa mis tobillos cansados
y por los pasos menudos que me siguen,
es hora de decir adiós.
Ahora, cuando cae la oscuridad
¿se encenderá de nuevo una vela?
Aquí rezo... nadie debería llorar...
y para que sepas qué profundamente te amé.
La larga espera en medio de un cálido día de verano.
Una vieja senda parecida al rostro de mi padre.
Incluso la solitaria flor salvaje apartando la vista con timidez.
Qué profundamente te amé.
Cómo se agitaba mi corazón al escuchar tu vaga canción
Te bendigo antes de cruzar el río negro con el último aliento de mi alma.
Estoy empezando a soñar una brillante mañana soleada.
Me despierto de nuevo cegada por la luz
y te encuentro apoyándome.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Describiendo estados
Cuando lo temporal se convierte en permanente.
¿El tiempo se detiene?
Nooo.
Paradójicamente, la vida se antoja breve a pesar de que los días se hacen más largos
(de soportar)
domingo, 14 de octubre de 2012
Y a mi hijo, con 9 años, ya sólo le falta tener un hijo...
El Petit diccionari de ciència es, como anuncia su título, un diccionario pequeño de ciencia. Es decir, contiene la definición de 100 palabras básicas sobre la ciencia. La peculiaridad de este libro se basa en que los autores son niños de entre 6 y 8 años. Precisamente la franja de edad a la que va destinada esta publicación.
El proyecto surgió, de forma anecdótica, tras la insistente pregunta “Mamá, ¿Qué quiere decir esto?” de una niña de la clase de mi hijo a su madre, doctora en lingüística de la universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y se le ocurrió que, una manera de saciar parte de la curiosidad de su hija sería consultando un diccionario. Al no haber diccionarios propios para su edad, decidió crear uno hecho con las propias palabras de los niños. Así pues, durante los últimos tres años han estado recogiendo definiciones y dibujos de entre más de 500 niños, alumnos de la escuela Annexa de Girona, a la que asiste mi hijo, pero también de otras escuelas de Pineda de Mar y de Sabadell. De todo ello, y con el trabajo de un equipo de profesionales de la lengua y la educación respaldando el proyecto, concluyeron dando forma correcta a las 100 definiciones. En ninguna de las definiciones se puede encontrar ni una sola palabra formulada por un adulto. Todas, y cada una de ellas, están construidas con las aportaciones de los escolares. Cada definición viene acompañada por un dibujo, realizado también por los mismos niños.
Al Petit diccionari de ciència, le acompaña el Petit imaginari de ciència. Este volumen recoge varias de las definiciones, estas sí, íntegras en su original formulación sin pasar por ningún filtro, dirigidas más al público adulto que tanto pasará un buen rato, e incluso algunas risas leyéndolas, como extrayendo conclusiones y recursos para aplicar en la enseñanza. Pues dejan entrever claramente las inquietudes de los niños con edades comprendidas entre los 6 y 8 años de la sociedad actual, de como ven el mundo, y lo interpretan.
Una vez concluido el proyecto y con forma de libro, editado y publicado, lo presentaron el pasado jueves 4 de Octubre en Girona.
Acompaño con un link a la web del proyecto:
http://www.iula.upf.edu/rec/defciencia/index.htm
y un vídeo del Tele-Notícies Comarques de Girona que se emitió por TV3 el 11 de Octubre (La noticia empieza en el minuto 4:55 y tiene una duración de dos minutos). Y que “curiosamente” participa mi hijo y dos compañeras más de su curso:
http://www.tv3.cat/videos/4283851/TN-comarques-Girona-11102012
Y es que en realidad toda la parrafada es un pretexto para colgar el vídeo en el que mi hijo sale por la tele y no como un delincuente o un concursante de GH. Si no como parte del elenco de autores que han dado forma a este pequeño gran diccionario.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Riqueza
Al principio de mi calle irrumpe el Pont de Pedra, que como su nombre indica, es de piedra, con unas farolas de época (suena estupendo decir esto cuando te refieres a algo antiguo, pero que no tienes ni idea de la época exacta en la que se construyeron), que le dan un toque majestuoso. Me recuerda al Pont Neuf de París, salvando las distancias. A este lado del río, justo seguido del puente hay unos metros en los que no hay edificios, por lo que, se puede observar el otro lado del río, el principio de la rambla. Y, desde primera hora de la mañana, aprovechar el sol. Un lujo que es de bien apreciar.
No se si esa frase que dice que no es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita, será del todo cierta o no. Pues puede parecer que necesitar del tiempo suficiente para poderse parar en la calle a sentir el sol, sin que las preocupaciones te inunden el pensamiento, sea poco; pero francamente, a mí eso me parece lo máximo. Lo que realmente importa y a lo que, por tópico que pueda resultar, poco interés le mostramos hasta que dejamos de tenerlo, es lo que deberíamos conservar como oro en paño.

Fotos tomadas el 7-3-12 a las 9:40h
lunes, 27 de febrero de 2012
De estrenos y Pre-estrenos

Por orden de visionado, que no necesariamente por agrado.
Segundo largo del director Jeff Nichols y protagonizado por un espléndido Michael Shannon, mirando la filmografía del director este ya aparece en su primer film (Shotgun stories) y también está presente en el tercero, aun en post-producción (Mud). Sin duda, podemos estar ante el actor fetiche de este novel director de treinta y tres años que augura proyectar un buen futuro cinematográfico. Comparte cartel, aunque en un segundo plano, la pelirroja de moda vista también en las aclamadas “Criadas y Señoras” y “El árbol de la vida”, según su ficha en el imdb, en la actualidad se encuentra rodando y hay en post-producción cinco títulos más, efectivamente, se trata de Jessica Chastain. Nos vamos a empachar. Pero bienvenido sea. Con actrices de su envergadura merece la pena tales atracones.
La peli es inquietante, durante sus dos horas consigue ponerme en un estado de alerta continúo en el que mis nervios se llegan a enervar de tal manera que resulta incluso doloroso. Diría que su realización es soberbia, en el buen sentido de la palabra, si no resultara pedante y snob por mi parte, dados mis escasos conocimientos técnicos. Pero sí puedo pronunciarme como rodada espectadora y subrayar la exquisitez de sus planos, la fotografía, los efectos especiales, y, a nivel narrativo, la brillantez del tempo a lo largo de toda la historia. Bueno, salvando el malogrado final, que no desvelaré, pero que particularmente me supuso un jarro de agua fría. Y como en el resto de pelis que vengo a comentar, son esos desenlaces que hacen que se me quede cara de gilipollas y pierda de vista todo lo que acabo de presenciar para ver mi mente inundada por un único pensamiento: ¿He entendido algo?
Como reseña apuntar lo que en cualquier página se puede leer: Un hombre empieza a sufrir una serie de pesadillas que le obsesionan hasta el punto de empezar a creer que está sufriendo brotes esquizofrénicos, pues lo que no debería ser más allá de un sueño, le preocupa que se haga realidad.
La peli empieza con el divorcio de una pareja frente al juez (la cámara). Divorcio concedido, no así la custodia de la hija en común a la madre para poder llevársela con ella a Paris, ya que requiere del permiso paterno para sacarla del país. A partir de aquí los acontecimientos desencadenan una serie de conflictos que exponen a los personajes a tomar decisiones que van acumulando despropósitos para mantener amarrados sus intereses particulares.
Dirigida por Asghar Farhadi, director iraní que entra a formar parte de los directores iraníes de los cuales tengo conocimiento, por el momento la lista la engrosan él y Abbas Kiarostami. Sí, efectivamente, así de inculta soy…
La peli me gustó, el ritmo, la narrativa, el realismo de sus historias. Las interpretaciones. La exposición de la cotidianidad, y lo absurdo y relativamente sencillo que puede resultar encontrarse metido en un grave embrollo, le dan esa chispa de grata normalidad, sin excentricidades, giros inesperados (toda la trama, aunque delirante en ocasiones, se me hizo previsible), no deja de ser notable precisamente por la sencillez, aparente, con la que se nos muestra esta historia. Lo cual de por sí ya resulta todo un reto nada fácil de lograr. Traspasar la pantalla con verosimilitud es lo menos frecuente que se da, en mi parecer requiere de grandes esfuerzos.
Si en Take Shelter, el protagonista era atrapado por sus pesadillas, en este film, Martha es quien huye de las suyas. Una huida física y psíquica del lugar donde ha estado perdida de todo y todos durante los dos últimos años.
El punto de partida es el regreso a Martha a su entorno familiar, su hermana, la única familia directa que le queda, tras abandonar una secta. La trama se va desarrollando mediante recuerdos de la protagonista alternando con el presente. Así nos va revelando el pasado de Martha. Es desde la casa de verano de su hermana y su marido, que Martha rememora lo vivido por Marcy May.
Protagonizada por Elisabeth Olsen, hermana de las gemelas Olsen (esto no debería asomar en su currículum en el apartado de referencias, pero sin embargo, mirándolo positivamente dice mucho a su favor si ha sobrevivido, y tan estupendamente, a crecer junto a ellas) Y por unos secundarios de primera clase, en el papel de Lucy, hermana de Martha, Sarah Paulson. Y en el papel de Patrick, el líder perverso y manipulador hallamos a un John Hawkes, al que vimos recientemente en Winter’s Bone, película que me recuerda a esta por su asfixiante atmósfera, y en la que este estupendísimo actor encarna a un personaje con su lado oscuro, pero sin perder la humanidad que el que en esta película interpreta. Su fisonomía puede provocar una tendencia a caracterizar personajes turbadores, e incluso a perdedores (como lo recuerdo en Me and you and everyone we know). Además cabe añadir que he descubierto que además de actor, John Hawkes, forma parte de una banda musical llamada King Straggler
Por ahora lo que dejo es el vídeo de Hawkes tocando y cantando Marcy’s song, el tema que interpreta en la película.
Los trailers correspondientes los enlazo en los títulos.
viernes, 10 de febrero de 2012
Mamá, ¿Por qué...?
Pues no lo se, hijo, francamente. No había reparado en mi acelerada alopecia en los párpados, al igual que, siendo más consciente de mi creciente y alarmante pérdida de cabello me lleva a pensar que o sufro demasiado estrés o tengo graves problemas hormonales (o ambas cosas vienen relacionadas) que me están causando esta caída precoz del pelo y tengo tantas cosas que hacer, tan poco tiempo y tantas preocupaciones prioritarias a mi aspecto físico que estoy descuidando, ya no sólo algo aparentemente superficial, lo terrible es que se trate de algo nocivo para mi salud.
Pero es no fue mi respuesta.
Hay mi hijito, porque te hice con tanta dulzura y amor que tus pestañas crecieron y crecieron formándose largas y fuertes para adornar tu mirada angelical….
No, esa por descontado que tampoco fue mi respuesta.
Ay, hijo, y yo que se.
Y esa sí fue la respuesta. Acertada o no. Acompañada de una extraña mueca, el inquietante pensamiento durante las siguientes horas de la posible respuesta nº1 y la duda bañada por el sentimiento de culpa de si no debiera haber respondido la noña y edulcorada posible respuesta nº 2…
miércoles, 1 de febrero de 2012
Vivir la muerte
Constantemente tenemos noticias del fallecimiento de un u otro famoso, y asistimos al acontecimiento como corresponde, desde la lejanía y el distanciamiento emocional que nos toca por la muerte de un ser desconocido, algunos, pese a no haberlos conocido en persona en la vida, nos afecta de un modo más o menos cercano por la simpatía que pudiéramos tener hacia el personaje público. Luego hay miles de muertes al día de auténticas personas anónimas que son noticias, e incluso ni llegan a ocupar una milésima de segundo en ningún telediario y que no nos despiertan el más mínimo sentimiento. Y luego tenemos el conocimiento de la desaparición de los conocidos, y más próximo, los allegados. Y entonces ahí sí. Nos invade ese sentimiento entre el miedo por la muerte en sí y el abatimiento por lo poco que somos, lo insignificante de nuestra existencia, la levedad del tiempo que vivimos, la fugacidad del tiempo. Como podemos recorrer en unos instantes el curso de toda una vida a través de la recopilación de unos cuantos recuerdos. Nos rodeamos de todos los tópicos habidos y por haber, en actitudes y conversaciones. Los rituales, y el transcurso por los clásicos cinco estados: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Bien. Pues cuando tienes cerca a un ser querido enfermo todo esto que he descrito se vive en bucle. Lo que debería ser un episodio natural que forma parte de la vida, se convierte en un estado permanente en el que la muerte, casi forma más parte de tu vida que la propia vida en sí. Vivir la muerte. Así titularía yo un master, un ciclo de conferencias o lo que fuera que tratase de como afrontar una enfermedad terminal. Porque si es sabido, las propias palabras lo enuncian ya, que el fatal desenlace no es otro que el final de la vida, la incertidumbre reside en no saber cuando se sucede este, eso sí, inminentemente. De un momento a otro, puede que esta tarde, o tal dentro de seis meses, o quizás mientras escribo esto, alguien está emitiendo su último suspiro. Y mientras te haces a la idea, una y otra vez de que esa persona que tanto quieres va a dejar de existir para siempre, te olvidas casi de seguir viviendo, y la condenada muerte te gana doblemente, siempre vence la partida, porque a todos nos llega un final, y para quienes tienen la oportunidad de irse preparando le marca otro tanto.
Hay quien piensa de todo esto que es una suerte vivir una muerte anunciada. Así te haces a la idea, te puedes ir despidiendo, dejar tus asuntos zanjados e incluso preparar tu propio funeral. Esto es una absoluta gilipollez. Todos tenemos una muerte anunciada. Si quisiéramos hacernos a la idea lo tendríamos asumido y todo ese rollo de despedirse, etc, lo llevaríamos a cabo cada día, como si fuera el último que vamos a vivir. No irnos a la cama sin antes solucionar ese enfado con la pareja, tendríamos nuestros papeles en orden para facilitar las gestiones a quien tuviera que hacerse cargo del funeral. Dejaríamos por escrito, siempre con derecho a revisión cada determinado tiempo, pues todos podemos cambiar de opinión a medida que pasan los años, sobre qué vestido ponernos, y qué esperamos que hagan con nuestros restos, así como qué actitud debe tomar la familia y amigos llegado el día. Como quien organiza su fiesta de cumpleaños, así deberíamos tomar conciencia y preparar nuestros últimos días.
Sin embargo, creo que, como la mayoría de animales, no somos plenamente conscientes de que nuestro tiempo tiene un límite, y ese día ha de llegar, de una u otra manera. Corremos como gacelas por instinto de supervivencia, y eso está bien, no hay que rendirse, pero tarde o temprano el depredador nos alcanza.
Es bello, dentro de la tristeza que acompaña toda pérdida, morir de viejo. Recientemente he tenido que hablar a mi hijo sobre una posible muerte inminente en la familia, y de como pese a tener todo el derecho y ser natural, de estar tristes, también la muerte a una edad avanzada es algo natural que debemos asumir. Le he tenido que hablar de la crudeza de la naturaleza, de que todo tiene un principio y un fin, no es algo que le venga de nuevo, lamentablemente ha crecido sin uno de sus abuelos y el otro falleció cuando era demasiado pequeño como para recordarlo de manera traumática, no obstante, a medida que ha ido creciendo, se ha ido preguntando como es esto de la muerte. Y ahora, en una edad sumamente difícil como para no afectarle apenas, ni entenderlo de forma adulta, lo tiene que afrontar. Sin duda, la muerte jode más a quienes se quedan esperándola venir de nuevo que a quienes se van con ella.
Hace algo más de quince días, los médicos de un hospital nos dieron la terrible noticia de que a mi madre le quedaban días de vida. Hemos estado a su lado las 24 horas a lo largo de una semana, luego, en vista de su aparente mejoría, hemos intentado restablecer cierta normalidad en nuestras vidas, ahora pienso que mientras espero que ella nos deje puede suceder que antes muera yo de cualquier otra cosa, que se yo, accidente, o a saber (hete aquí otro tópico de quienes respiran la muerte cerca), por tanto opto por pensar en el clásico: “un día más”, cada uno que pasemos con ella, que no el “un día menos”, diría realista, pero porque se tiene que asumir siempre que lo realista tiene que ir de la mano con lo pesimista. También es una realidad entender que se vive un día más, que lo vivido el día anterior, a cada día que pasa.
Lo que importa es no sufrir, ahuyentar el dolor. Empiezo a estar harta con la idea de que la vida es sufrimiento, que si vivir es sufrir... Tener ganas de vivir y poder vivir lo más parecido a lo que nos gustaría, que ni es tan fácil ni siempre se puede. Mientras nos empeñamos en ganar a la muerte, nos olvidamos de vivir.
sábado, 14 de enero de 2012
13... 14... Los números son solo números
Acompañé a mi madre al hospital para una visita de control. A consecuencia de sus dificultades de movilidad, tenemos un servicio de transporte asistido en ambulancia. Cómodo para trasladar al paciente, pero inevitablemente imprevisible la hora de recogida en el centro hospitalario para devolverte al destino de origen, en este caso la residencia donde vive mi madre. Estábamos esperando en la recepción de consultas externas, ya llevábamos un buen rato. Debido al aburrimiento, ya tenía controlado el escenario hasta donde mi vista alcanzaba en el espacio en el que permanecía a la espera, y a todos los actores y figurantes que transitaban bajo mi foco de observación. Hace aparición una chica que por su uniforme se puede identificar como miembro de una unidad móvil de ambulancia. Antes de poder preguntarle si viene a recogernos a nosotras, otra ave de presa se agazapa rápidamente sobre ella, es un hombre mayor con prisas por irse, le oigo comentar que esperan el transporte para las 13:30, miro el reloj y son las 13 horas exactamente. A mí me han informado por teléfono que nos vienen a buscar sobre las 13:10 horas. Ni para unos ni para otros, ninguno de nosotros formamos su próximo servicio. Al rato aparece otro hombre de mismo uniforme. Entra por la puerta principal oteando a diestro y siniestro, es evidente que busca algo o a alguien. Yo estiro un poco el cuello y con un ligero pero insinuante gesto facial transmito un ¿Es a mí a quien vienes a buscar? Lo pilla al vuelo. Se dirige firme y casi convencido hacia el banco en el que estoy sentada junto a mi madre y sin mayor dilación me pregunta: “¿Hernández Martí?” Con la sonrisa congelada lo único que consigo musitar es un tímido: “No… Hernández martí es mi padre, bueno, era…”-“¡Ah!” Responde él algo consternado. “Mi madre es (Y le digo los apellidos de mi madre), pero si busca a otra persona, allí hay un señor que creo que espera una ambulancia también.”-“Vale, gracias.” Y se aleja. Al minuto vuelve y me vuelve a preguntar directamente el nombre de mi madre, es decir, pronuncia el nombre de mi madre mediante una pregunta, lo cual yo afirmo, que sí, que así se llama. “Pues vente que os llevo, que vuestro destino me viene de paso.” Y nos marchamos todos juntos. Camino al vehículo, pues queda un poco desplazado de la entrada principal, comento con el hombre, que va acompañado de una mujer, también mayor, la casualidad de la coincidencia de los apellidos de mi padre y los suyos, pero resulta que es su esposa quien comparte apellidos con mi padre. Emprendemos el camino y el señor se anima a conversar y a explicarme su historia:
Vuelven a casa después de recoger unos resultados de unas pruebas post-operatorias de su señora. Le han extirpado un cáncer benigno del páncreas. Los resultados son óptimos. Se anima a explicarme que el día que su mujer le dio la noticia él sufrió un derrame cerebral, y que ambos habían estado hospitalizados al mismo tiempo pero en centros distintos, una vez recuperado él, las navidades las había pasado junto a ella, asistiéndole cual enfermero particular día y noche, porque, qué hacia sino él en casa sólo estando su mujer en el hospital. Les habían dado el alta el día cinco de enero y eso para ellos fue un regalo de reyes. Sesenta y un años llevan juntos, cincuenta y cinco de casados y seis de novios. No sólo su historia me resultó conmovedora y tierna, ambos, como iban contándolo la hacían más emotiva todavía.
Ayer era trece, yo nací en día trece, mi padre, Hernández Martí también nació en trece. Me han dado hora para de aquí tres meses, el viernes trece de abril, y al cabo de tres más, volverá a ser viernes trece, en julio. Efectivamente, da igual que ni a ellos les dieran el alta un día trece, ni que llevasen trece años juntos, ni que el trayecto durase trece minutos, ni tan siquiera que se nos cruzasen trece renos con trece cascabeles cada uno… En realidad, lo que me apetecía contar era la historia de esta singular pareja.
¡Y menuda casualidad que los apellidos de ella fueran los mismos y en el mismo orden que los de mi padre!
Hoy es catorce.
miércoles, 4 de enero de 2012
Deseos de año nuevo
Tres cosas pido, sólo tres cosas. Tal vez sea un clásico, pero no quisiera que me faltase, ni a mí ni a mis seres queridos (a los que no quiero que les traigan las sobras...) ni salud, dinero y amor. Que mirando más de cerca podría detallar de la siguiente forma:
1. SALUD
Para que no me falte y no enferme, y pueda seguir trabajando para sustentar la economía doméstica que tengo a mi cargo, mi casa (un piso de alquiler), y tres bocas que alimentar (por el momento, a la espera de que si se cumple mi segundo deseo pasen en breve a ser dos).
Salud para mi hijo, que se mantenga tan sano y fuerte como hasta la fecha, que mi máxima preocupación sea una clásica febrícula esporádica por un resfriado y poco más... algún rasguño por correr o saltar jugando, lo correspondiente a su edad, vamos.
Salud para mi madre, que no anda en sus mejores momentos... ya se que pedir peras al olmo es una empresa esteril e inútil, pero dentro de la gravedad de su enfermedad desgraciadamente degenerativa, que por lo menos, el sufrimiento sea el mínimo, por no pedir nulo.
Salud para mi pareja. Pocas cosas hay que me hagan más feliz que ver su sonrisa cuando se siente bien, y eso, a mí, me hace sentir enórmemente bien.
2. DINERO
Más que dinero, lo que pido es mantener el trabajo (hombre un aumento sería un sueño, pero eso va a ser que no... todavía, en todo caso, gracias al maravilloso equipo de gobierno que tenemos no sólo vamos a ver reducida nuestra nómina todos los españolitos que disfrutamos de la gran suerte de tener un empleo, y los españolitos-catalanitos ya ni digamos, jodidos por partida doble... ¿Doble nacionalidad??? Toma doble enculada nacional, si no que encima los gastos van a verse consideráblemente aumentados, gracias a medidas como subir un billete de metro una cuarta parte de su precio anterior, eliminar los descuentos en cercanías y media distancia de los billetes de ida y vuelta, subida del agua, gas, e IVA en la mayoría de los productos... Vamos... Se nota que los políticos viajan en transporte público...) Y sobretodo, que quienes siguen buscando un trabajo para poder vivir con cierta dignidad, lo encuentren de una vez.
3. AMOR
Que es gratis (todavía) seamos generosos y repartamos amor, porque si encima de correr tiempos difíciles nos volvemos huraños en algo que disponemos al alcance de nuestra mano, mal vamos... Retiro, por tanto, mi afirmación anterior de que a quienes no quiero les traigan las sobras y repartamos por igual, pero por igual, ¿Eh??? Que si falta dinero, pues empiecen a saquear a Millets, Urdangarines, Camps y demás calaña...
Lo dicho, feliz año no se... por lo menos que no apriete hasta ahogarnos...
lunes, 12 de diciembre de 2011
A nadie le regalan nada
El comentario (minuto a minuto menos que más):
Minuto 3 y ya la está liando buena...
6:25 TOMA YAAAAAAAAAAA!!!! "Nosotros no nos hemos arruinado ni una sola vez por que nunca hemos sido ricos" :O
7:13 Hay tantas cosas que conciernen a la Casa de Alba que a mí tampoco me parecen bien...
7:55 ¿Y se queda tan ancho después de afirmar que en su empresa ha habido un 30% de la subcontratación falsa????
9:12 "Yo los números no me los se..." Pues menudo un empresario...
10:53 se pone interesante.... madre mía, madre mía!!!
25.000 hectareas de tierra y resulta que el patrimonio no da dinero....
12:28 empieza a ponerse nervioso... el señorito...
12:45 mirada asesina... aprentando con fuerza (de casa de alba...) los dientes, tanto que se puede apreciar el músculo en su mejilla XD
12:48 empieza el desfile de tics faciales nerviosos...
"yo no he entrado en ese retorcimiento, esa nebulosa..."
Conclusión: que le encantaría haber vivido en el Medievo, y sacar su espada, o tú o yo... dice... el jinete, el deportista de élite... el SEÑORITO
viernes, 25 de noviembre de 2011
Life in a day
Pedimos a gente de todo el mundo que grabara sus vidas y respondieran a unas cuantas respuestas simples, recibimos 4.500 horas de vídeo de 192 países, todas se grabaron en un único día: el 24 de julio de 2010.
El montaje final evidentemente no puede abarcar todas esas horas recogidas, pero la selección de las imágenes construye un fabuloso paseo a lo largo de todo un día, desde que empieza hasta que finaliza, condensado en hora y media. Y al ser preguntas tan universales, las respuestas no pueden ser otras que, en alguna ocasión el espectador haya podido pensar, ¿Qué amas? ¿Qué temes?... Imaginad un día de vuestra vida, haceros esas preguntas y visionad esta película. Entonces volved y contadme vuestras impresiones.
Se puede ver directamente desde YouTube, adjunto enlace.
http://www.youtube.com/user/lifeinaday
A propósito, preciosa canción "A day at time", con todas sus versiones a lo largo de la película.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Melancholia, de Lars Von Trier.
Pues la vida no se, pero a mí hay meses que se me hacen eternamente largos...
Sobre la peli en comentarios abrimos un debate si gusta. Por mi parte aporto unas imágenes de algunos de los cuadros que salen en una escena de la peli y que me tuvieron una tarde dando vueltas por la red en busca de cada uno de ellos. ¡Menuda obsesión me entró! Que de la pintura flamenca renacentista lo más que recordaba era el cuadro del retrato de la familia Arnolfini, me quedó grabado cuando lo estudié en historia del arte en el instituto. Todos esos símbolos, nada que se expone en la pintura está ahí representado por azar… Como en el propio film. Una película brillante.







Así pues, mientras me bato en duelo contra mi particular Melancholia, os dejo con el vídeo del fragmento del programa de TVE “Días de Cine” dedicado a la última película del controvertido director danés y que resume infinitamente mucho mejor que yo esta maravillosa película. ATENCIÓN: El vídeo contiene spoliers, recomiendo verlo después de haber visto la peli.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/programa/dias-cine-melancolia-lars-von-trier/1240569/
lunes, 31 de octubre de 2011
De ferias, calabazas, castañadas... y otras nostalgias
De acuerdo, chiste macabro y de mal gusto, pero ¿ Acaso no es hoy la noche de difuntos? ¿Qué más negro que celebrar la noche de los muertos? Y luego al día siguiente todos a llevar flores a nuestros difuntos...
Ya sabemos que toda celebración no es más que un pretexto para pillar una buena castaña. Que menos que en la castañada rendir semejante honor a tan exquisito fruto.
Hoy le he dado calabazas a los panallets, que otros años he cocinado junto a mi hijo haciendo de ello ya una tradición entre nosotros, pero no está el horno para bollos, o mejor dicho, la economía para piñones... y si resulta más económico prepararlos en casa que comprarlos en la pastelería, todavía no salen lo suficientemente baratos para estos tiempos de crisis por los que atravesamos. Aun puedo cruzar los dedos y decir que conservo el empleo, pero claro, en casa ahora somos tres y un solo sueldo sustenta la economía doméstica, con lo que debemos apretarnos (aun más) el cinturón, y si el próximo día 20 sale el Sr Rajoy y empieza a impartir las medidas anticrisis que se van anunciando a cuentagotas (por algo será...) lo llevamos claro. No se como lo vamos a hacer con un sueldo todavía más reducido del que ya tengo... En fin...
Pero, ¡¡¡Alegría, alegría!!! ¡Que son Fires de Girona! Las calles están repletas de gente (imagino que paseando, porque las tiendas las suelo ver igualmente vacías) Yo que vivo en el centro para bien o para mal, me tengo que tragar todos los eventos que suceden en la ciudad en días de fiestas. Las ferias artesanales (las cuales miro de lejos, porque total, ¿Para qué acercarse? Se me hace la boca agua sin poder comprar nada, y no es que sufra yo precisamente de un espíritu consumista, ¡¡¡ Pero hombre!!! Unos embutidos, un queso, unos mazpanes... ), las ferias con sus atracciones (a 3 euros la más barata) con lo que se sube un crío a tres y ya te has dejado 10 euracos. Y aun así, ayer fuimos, que menos que para un niño de 8 años que vive en el meollo que acercarse una tarde. Lo contento que se puso, y lo feliz que dijo sentirse en su día de Ferias (creo que más por hacerme feliz que por lo que él en el fondo desearía, como cualquier crío, subir a todas las atracciones que se le antojasen). Mi hijo no pide nada, acepta lo que se le da con la mayor de las ilusiones y además lo agradece. Digo esto y casi me cae rodando mejilla abajo una lagrimita... En serio, jamás me cansaré de alabar el buen corazón que tiene mi hijo.
Hoy han faltado los panallets, los boniatos y las castañas en casa, pero a cambio les he ofrecido una noche de "Spanish-Halloween" temática: Para cenar crema de calabaza, tortilla de patatas con pan con tomate y de postre pastel de calabaza. Y a ver "La Novia Cadáver" que dan por la 2 con unas chuches con formas de ojos, dedos y bocas vampíricas. Lo más importante, estamos juntos en casa (hoy tengo descanso laboral) y disfruta de una de sus pelis favoritas junto a su prima. ¿Qué más se puede pedir?
Cuando recuerdo que mi madre me explicaba de niña que cuando ella también lo era, siempre dejaba la zapatilla en la ventana la víspera de Reyes. Y no le caía nunca nada, al parecer mi abuela, una buena mujer, pero quizás demasiado pragmática y poco dada a los detalles, le recriminaba que eso eran bobadas, que no tenían nada y que más daba que le pusiera algo, si además mi madre ya tenía que saber que los reyes eran los padres. Mi madre siempre me decía, por lo menos podría haberme dejado un par de mandarinas, no costaba tanto.
Y eso trato yo, que pese a no poder tener lo que me gustaría (en lo material, porque en lo espiritual y afectivo me sobra), al menos no olvidar los detalles.
jueves, 6 de octubre de 2011
La (libertad de) expresión mal entendida
Otro asunto similar al del director danés es el del cantante Pablo Hasél detenido por apología del terrorismo. Sin compartir las opiniones del cantante , me gustaría salir al paso después de leer este interesante artículo de opinión de Pilar Rahola en el que denuncia que determinada violencia según del lado del que provenga es mejor vista que otra, en este caso, si es una violencia desde la izquierda es aclamada y aplaudida, pero si fuera la derecha sería cuestionable y llevados como poco a fusilamiento (partiendo de la base que distinciones entre izquierda y derecha deberían disponer de una discusión aparte). Y lo hace premeditadamente con un símil simplista y demagogo: <"Viva la muerte", grita un fascista y es un fascista; "viva la muerte", grita el Che y es un libertador>. Analizando la frase podemos descubrir la perversión del lenguaje, o mejor dicho, la intencionalidad del uso de unas palabras y no otras, reduciéndolo a una cuestión semántica.
Es por eso que tenemos tan mal entendida la libertad de expresión, opiniones todos tenemos una, lo que me parece una insensatez es ir proclamándola a diestro y siniestro alegando nuestro derecho a la libertad de expresión (incluida Pilar Rahola). Sólo por el uso de determinadas palabras podemos caer en jardines difíciles de salir, sin concurrir con ello a ningún acto delictivo, o peor todavía, delinquir sin saberlo, pero llego a pensar que las palabras, como las armas, las carga el diablo (en mi caso esta expresión vendría a sustituir a diablo por personas, dado mi agnosticismo) y en muchas ocasiones, más que las palabras, la interpretación de estas, con lo que mi experiencia me lleva a creer cada vez más que cuanto menos hable uno menos ocasiones de conflicto encontrará. Y sobre todo, si no hay más remedio que pronunciar palabra, medir con exactitud las que vamos a usar.
Concluyendo:
Pa que te metes Manolete
Por la boca muere el pez
O bien:
No es que yo te insulte, es que tú te ofendes
No es que no lo entiendas bien, es que yo me expreso mal
En cuestión de comunicación siempre habrá un mensaje, pero al haber dos interlocutores habrá por ende, dos interpretaciones.
domingo, 2 de octubre de 2011
El árbol de la vida

Cuatro días después de haber visto El árbol de la vida me dispongo a escribir mis impresiones. Ni voy a desgranar la película, ni voy a hacer un análisis del film, ni voy a hablar de la vida y creencias del director, ni siquiera voy a emitir un juicio sobre el error o el acierto que ha supuesto contar con Brad Pitt y Sean Penn para protagonizar esta obra cinematográfica de Malick.
La primera vez que supe sobre esta película fue a finales del año pasado, cuando mi pareja me mostró el tráiler de lo que se avecinaba un estreno esperado y probablemente exitoso y aclamado. Lo que desconocía entonces era la convulsión que iba a generar. Ganadora del festival de Cannes 2011, la gente corría a las salas con la misma velocidad que salía despavorida de ellas antes de terminar la proyección. Eso despertó todavía más mis ganas por verla. ¿Cómo puede un film provocar reacciones tan opuestas? Está claro que al cine hay que ir teniendo un poco de idea de lo que se va a ver, no basta con apuntarse a todas las ganadoras de premios, ni porque salga determinado actor/actriz… Finalmente llegó el día, es cierto que deberíamos haber asistido al primer pase de la tarde, pero por agenda tuvimos que contentarnos con el de las 20,15. Sorprendentemente, a no ser que los espectadores que abandonasen la sala estuvieran sentados unas cuantas butacas más atrás de las nuestras y fueran sumamente sigilosos, creo que nadie se marchó antes de terminar la película, sin embargo, contamos más de diez personas que entraron una vez comenzada. Y para mala fortuna nuestra, se iban acomodando alrededor nuestro, justo detrás, enfrente, un par de asientos más allá de nosotros, al otro lado del pasillo. Con sus móviles sonando, su boles de palomitas y sus latas de refresco chispeantes, no les faltaba de nada, ni siquiera las risas y los cuchicheos tan insoportables que consiguieron joderme la película. A pesar de todos estos inconvenientes la disfruté, y eso que no tengo el menor complejo en admitir que no he entendido casi nada. Casi nada en lo que se refiere al mensaje trascendental del film. Sí vale, la familia, el hijo que muere, la madre igual a bondad, padre igual autoridad y reglas. La fe (la gloria de la que hablan) versus la naturaleza. El sacrificio de una frente a los caprichos por saciar su placer de la otra… Unos hablan que si es excesivamente religioso, otros que es una flipada, como ese final representa el cielo… que sobran los dinosaurios, que al director le sobra pedantería al tratar de explicar el origen del mundo… que no, que cuestiona la fe, que Malick es panteísta… Personalmente me importa un rábano qué nos quiere contar, como frente a una obra de arte abstracto, me planto enfrente y me abandono a mis percepciones, a la sensación que me transmite. Si el final es un viaje interior, la propia muerte de Jack adulto, su reconciliación con Dios, o si como apuntaban las chicas bershka que teníamos detrás (les hubiera arrancado la cabeza de cuajo de no ser por ello que me pasase unos cuantos años en prisión, total, tampoco es que hagan mucho uso de ella, y lo que se iban a ahorrar en maquillaje y peluquería…) el director se fumó un porro y salió eso. Llegados a este punto, para mí, carece de relevancia toda elucubración.
Seré simple, superficial, todo lo opuesto a la idea trascendental de la película, pero me quedo con la belleza de sus imágenes, me da igual que sea tal el bombardeo de fotogramas hermosos que terminen por anular su efecto. Yo los gocé todos, la fotografía, también la música, el fetichismo del director por las pelirrojas pecosas representando a semizumbadas, el arte y la gracia con los que representa el ciclo de crecimiento de los hermanos, la evolución de la familia O’Brien, los pasos de la infancia a la adolescencia, el despertar sexual (y todo sin verse ni un pezón, bueno, unos cuantos pies sí, cada cual con sus parafilias) El agua como símbolo de vida, la luz como lo divino, las sombras, como el mito de la caverna, ves la realidad deformada a través de ellas, pero, ¿es eso algo real, tangible? O una mera ilusión…símbolos, metáforas... todo rodado de forma magistral.
Cortaría toda la parte del origen del mundo, no porque sea pretencioso ni pedante, y que lo único que consiga sea sobrepasar el ridículo, sino porque en mi opinión rompe el ritmo que consigue con la descripción del entorno familiar y su desarrollo. Y por descontado, yo no sé cuantas escenas de Sean Penn han sido excluidas, pero todavía lo haría más ausente, puestos a eliminar, pese a como digo la belleza de por sí de la imágenes, también haría desaparecer ese horrendo final, precipitado, inteligible y demoledor también de la dinámica tan conseguida y bien definida que alcanza a lo largo de los planos en los que la historia se centra en la familia. Un buen día un señor se levanta, se va a trabajar y se pasa la mañana experimentando un viaje al más allá, sea desde su cabeza mientras sube y baja en un ascensor, sea por unos hongos en mal estado que ingirió la noche anterior, y como todo en el cosmos está unido, y desde crío había tomado conciencia que su madre, su padre, sus hermanos, forman parte de él, como la tierra, las nubes, las mariposas, los reencuentra en un paraíso al que llega después de atravesar un árido desierto, gracias a cruzar el umbral de una puerta construida con cuatro palos… bueno, es si mas no… desconcertante, pero si se queda tranquilo y a gusto, ¿Quién soy yo para aguarle la fiesta? Por mi parte, me agrada que alguien consiga hacer lo que le place y se gane la vida con ello. La polémica entre la crítica que lo alaba y la que le injuria, me resulta desmesurada, al salir del cine la sensación que me queda es: pues no es para tanto (el revuelo ocasionado). Al final incluso se me hizo corta, y casi mejor que no haya más diálogo pues mi aturdimiento aun sería mayor del que me quedó una vez finalizados los títulos de crédito. Quizás yo hubiera optado por una construcción narrativa más convencional, y como he mencionado prescindiría del génesis y le daría un desenlace completamente distinto. Por eso no puedo afirmar rotundamente que me haya gustado la película, pero por otras tantas razones también aquí expuestas no diré lo contrario.
Curiosidades:
¿Me lo parece solamente a mí o esta captura me recuerda a Los amantes de Magritte?
Momento de alto grado de flipadez: ¡Mira hijo! ¡Allí vive Dios!
¿¿¿Alguien puede esclarecer mis dudas??? ¿¿¿A cuenta de qué sale la dichosa buhardilla a lo largo de la peli en distintos momentos y qué leches significa????

Esta imagen me quedó grabada en la retina, y por mi falta de memoria y desconocimiento, no consigo recordar donde he visto algo parecido anteriormente.
Y finalmente, ¿¿¿Qué cojones representa esto???
martes, 20 de septiembre de 2011
Cuando el contenido supera la forma, ¿O es al revés?
martes, 13 de septiembre de 2011
Fumar es un placer...visual...
Perjudicial para la salud, malos olores, dedos y dientes amarillos, tos, besar a un fumador es como besar un cenicero... sí, de acuerdo, pero... Visualmente es un placer, sobretodo si quienes acompañan al cigarrillo son tipos como estos diez que posteo:










Buscando, buscando con esta joyita me topé.
Y como aquí no descriminamos, que nadie se queje, también enlazo señoras que fuman... (aunque ya digo que es difícil encontrar una web en la que estas no sean de las que lo hacen con las piernas abiertas...)
sábado, 10 de septiembre de 2011
Objetos perdidos
Me encontré un móvil en el banco de la parada de bus. No había nadie cuando llegué, así que supuse que alguien se lo había dejado olvidado. Mi primera reacción fue cogerlo y buscar la manera de poder devolvérselo a su propietario. Podría haberlo ignorado pero, como a mí me gustaría que en caso de perder el mío quien lo encontrase hiciera lo mismo, lo agarré y pensé en como localizar al dueño.
Le quedaba poca batería, era un modelo antiguo, muy básico. De quien fuera o era alguien mayor, la sencillez de su funcionalidad es ideal para personas de determinada edad que les sobrepasan los avances tecnológicos, o una persona de pocos recursos económicos, casi nadie ya va con ese trasto, cualquier compañía ofrece mejores modelos por cero euros; o ambas cosas.
Si perdiera mi teléfono me llamaría por si quien lo hubiera encontrado contestase para devolvérmelo. Así que una de mis esperanzas era esa, que llamasen, aunque fuera otra persona, pero que por lo menos conociera al titular para avisarle de que el móvil se encontraba en buenas manos. También se me ocurrió llamar desde el mismo terminal al número que más frecuencias de llamadas tuviera, por lógica tendría que ser alguien que pudiera ponerme en contacto con la persona que lo había extraviado. Pero el saldo estaba agotado. Tal vez alguien ya lo hubiera encontrado antes y se le había fundido la pasta y lo había vuelto a abandonar. Quién sabe.
Estaba configurado en inglés, con pocos contactos en la lista y de nombres de origen africano. Los sms tampoco ayudaban mucho a la hora de obtener información sobre el amo. Todos, excepto uno, eran mensajes de la propia compañía telefónica, avisos de saldo y poco más. El que era personal estaba escrito en un idioma para mi desconocido ¿Qué debía hacer? ¿Dejarlo de nuevo donde lo encontré? ¿Llevarlo a la policía? ¿Qué hubiera hecho? Pues imagino que lo mismo que yo, dejarlo a un lado y esperar alguna llamada para informar sobre su paradero. Y aun, al igual, comprometer al dueño, prejuicios aparte, puede que se tratase de un inmigrante sin papeles y le buscaba un problema por mi desafortunada buena intención. Que de buenas intenciones el mundo está lleno pero de eso no se come.
Y así pasé la noche, mirando de reojo aquel dichoso objeto por si emitía algún sonido, algún acto de comunicación.
Si esto hubiera sido una película o un relato de ficción la trama habría sido más rocambolesca, con varios giros, habrían aparecido personajes en la acción dándole dinamismo y no el tostón que estoy narrando. Pero la vida es así: aburrida, sin sentido, llana y sin embargo imprevisible.
Mientras escribo estas palabras oigo un ruido, salgo del despacho y me dirijo a la puerta de cristal de la entrada, al otro lado veo un erizo, en un primer momento lo confundo con una rata gigante, pero a medida que me acerco constato que no, que se trata de un erizo, con paso lento olisquea por el suelo, pegado al vidrio, tuerce obligado por la imposibilidad de atravesarlo y se aleja calle abajo.