miércoles, 25 de febrero de 2009

Plugged in


PERSONALIDAD:


f. Conjunto de las características y diferencias individuales que distingue a una persona de otra.


En un episodio de la serie 3 Libras (serie que no sigo y ni conocía de su existencia hasta anoche), unos neurocirujanos “arreglaban” el cerebro de un hombre que padecía depresión desde hacía tres años. Insertándole unos cables y mediante corriente eléctrica controlada a través de un mando externo, podían regularle las emociones y los pensamientos.
No estoy muy puesta, por no decir que soy una absoluta desconocedora, en medicina pero diría que hoy por hoy esta sería una práctica inviable. Pura ciencia ficción. Creo entender que se avanza en la investigación para conocer el origen y la/las causas de múltiples enfermedades mentales que a día de hoy son difíciles de explicar e incurables. La depresión es una de estas enfermedades por las que se intenta encontrar soluciones más efectivas a las que por el momento disponemos. El sistema nervioso es complejo, existen determinados orígenes de esta enfermedad en los que las posibilidades de mejora son factibles, en algunos casos mediante terapia y/o administración de fármacos, como los reguladores de seretonina en caso de que el origen sea genético.
Más allá de la realidad científica de la que disponemos, de la cual tampoco soy la persona más indicada para desarrollar dicha materia, en el hipotético caso de que, lo que plantea el episodio pudiera llegar a suceder, una serie de cuestiones me acechan repentinamente:
¿Avanzaremos hasta tal punto en el que la personalidad se pueda escoger a la carta?¿Si esto fuera posible, quien se encuentra en pleno derecho para decidir esto?¿La persona directamente implicada?¿Debería regularse debido al mal uso que podría darse de esta práctica con las pertinentes consecuencias que podrían derivarse?¿Quien o qué organismo sería el encargado?¿Las autoridades?¿Un equipo profesional cualificado?¿Y en este caso, quien supervisa a los supervisores y así sucesivamente?¿Sería lícito cambiar aquello que no nos guste de nuestra forma de pensar o de nuestro comportamiento de la misma manera que lo es hoy en día poder decidir cambiar nuestro aspecto físico a través de la cirugía?¿Sólo podrían someterse a estas intervenciones exclusivamente las personas bajo prescripción médica o se podría acudir a centros de iniciativa privada para interferir en aquello en lo que cada cual no se encuentra a gusto de su forma de ser?¿Dada la posibilidad de efectuar este tipo de operación quirúrgica existiendo con ello la alteración mental, aunque sea en beneficio a uno mismo y/o al conjunto de la sociedad, no se, se me ocurre el revolucionario invento de poder acabar con la psicopatía, dejamos de ser “nosotros mismos”?¿Esto acuña la frase: El fin justifica los medios?¿Abarca una cuestión filosófica, ética, moral o científica exclusivamente o la suma de todos los factores?¿Que peligros aguarda semejante revolución? ¿Barajados los pros, estaríamos dispuestos a pagar el precio de los contras? Así de pronto me viene la imagen de un conjunto de seres clónicos en ideas y pensamientos, con idénticos gustos y con ello vestimentas, humanos más próximos al concepto de humanoides que a seres con identidades individualidades aunque con caractéristicas comunes como se da en la actualidad.
Es probable que el arte, entendido como hasta la fecha, dejase de existir, porque sin personas traumatizadas, atormentadas, dolidas, no habría la proliferación creativa tal y como la conocemos. Muchos de los grandes talentos y artistas de la historia contaban y cuentan con sus “disfunciones cerebrales” como impulsor para dar rienda suelta a la creatividad, siendo dueños a la vez de ese pesar de bendición y maldición al mismo tiempo. Hay quien afirma con rotundidad que el sufrimiento, la infelicidad, la pena y la desgracia generan las mejores manifestaciones artísticas. Que muchos genios en diferente areas, no sólo en el arte, lo eran o son a consecuencia de una irregularidad en su cerebro. Sí, la factibilidad de reparar “taras neuronales” fuera posible, implicaría la desaparición de estos brotes de genialidad de tal forma que dejarían de producirse infinidad de cosas maravillosas, las pérdidas serían atroces. Sería probable que la inmensa mayoría nos lanzásemos a la búsqueda del máximo exponente de felicidad a control remoto elevando o disminuyendo la carga eléctrica aplicada pero, la duda persiste en la teoría y yo me pregunto, ¿Todo se reduce a la conexión de una red neuronal?¿Todo en nosotros, comportamiento, pensamiento, emociones, gustos, se debe a reacciones químicas, físicas y/u orgánicas?¿Qué hay entonces de las teorías ambientales?¿Podría la conducta modificarse mediante un interruptor? Y lo que más me inquieta, ¿Para ser feliz debería renunciar a “ser yo” como hasta ese momento me he conocido y asumir que me gustasen los dibujos naif de tonos pastel o las películas con final feliz?
Por cierto, al final del capítulo, el paciente sufría una infección en el cerebro que les obligaba a retirar los cables con lo que volvían al punto de partida: Un hombre con una profunda depresión y una mujer y un hijo nuevamente tratados por su psicóloga para ayudarles a aceptar que su padre y esposo se iba a quedar en ese estado de forma permamente.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Un repaso a la actualidad

Pensaba escribir un post recogiendo las últimas noticias que corren por diversos medios, prensa, radio, televisión... Venían a mi cabeza Cacerías y Bermejos, demandas de división, Peluquerías regentadas por chinos (y chinas que aparte de un corte de pelo más o menos decente, te ofrecen otro tipo de servicio nada decentes probablemente sea ese el pretexto al que se acogen los responsables que han determinado el cierre de un montón de este tipo de locales en Barcelona). Supongo que el problema no es tan moral si no por una cuestión de pago del impuesto correspondiente según el tipo de actividad que se realiza cuando se solicita una licencia para abrir un establecimiento... Pero como con todo lo que contiene un verdadero trasfondo de interés a debate, con problemas que necesitan una auténtica solución y revisión de ciertas políticas, leyes... lo conveniente es quedarse en la superficie de lo anecdótico.
Huelgas de Jueces, Marta Del Castillo a todas horas con el correspondiente minuto a minuto referente a los avances en la búsqueda por su cuerpo, ahora que se conocen a sus verdugos y sacando a sus asesinos, e incluso excavando en el pasado de estos hasta llegar a sus compañeros de guardería si es preciso, explotando este tema impúdicamente en programas que se lucran brotando alrededor de algo tan doloroso, provocando el morbo y la alarma social, debatiendo la violencia creciente entre nuestros jóvenes. En contraposición, la denuncia del lamentable estado de diferentes centros de menores en los que los internos están sometidos a maltratos continuados y condiciones infrahumanas... Sinceramente, no se qué concluir con estos temas solapados uno tras otro... Mi mente es un hervidero de ideas que se agalopan sin darme tiempo a reflexionar.
Una idea que viene a mi cabeza es que hacerse sonar en los medios es un paso imprescindible y propulsor por el que hay que pasar (con las consecuencias que conlleva) para movilizar no sólo conciencias sociales, sino porque parece ser también un motor que genera la obligatoriedad de revisiones y cambios. Pero esto, muy lícito, puede hacerse bien y puede hacerse de la peor de las maneras, y creo que la mayoría de nuestros medios se están especializando en hacerlo de la peor de las maneras, porque el objetivo final no parece ser una mejora social, política, económica para el país y los ciudadanos, si no, un negocio en el que todo vale con tal de llenar los bolsillos propios, se utilizan los medios para lavar imágenes, para ganar audiencias, lectores, al precio que sea. El poder mediático es enorme y sabido por los invisibles hilos que los manejan, esto no es nada nuevo, no voy a pecar ahora de ingenua, simplemente manifiesto que es patético el mal uso de este, por que una cosa es el entretenimiento, si así son entendidos diversos medios y otra muy distinta la información, los problemas que afectan a la sociedad y el trato que se les da a estos. Y me quejo. Cómo no vamos a estar como estamos. Si esa ambición, esos valores los hemos mamado y los estamos inyectando a nuestros hijos. Quizás mi visión sea derrotista, desproporcionada catastrofista... pero es lo que percibo a mi alrededor.Y llego a sentir miedo. Miedo a salir a la calle, al futuro de mi hijo, al mío propio, termino por apagar la televisión y por coger el periódico por la sección de pasatiempos. Y no quisiera convertirme en un zombie que pase a engrosar la masa que termina convirtiéndose en parte del problema. Pero sinceramente, no se que más puedo hacer. Y luego, podemos seguir hablando de la crisis.

martes, 10 de febrero de 2009

La Influencia ( Pedro Aguilera, 2007)


La Influencia retrata la vida de tres personajes que configuran una familia, la madre y sus dos hijos, la mayor de unos 14 años y el menor de 5, centrándose en la figura materna y en como o de qué manera afectan sus acciones a la de sus hijos. La sinopsis se resumiría como la debacle de una mujer débil y claramente inmadura incapaz de afrontar los problemas que le van sucediendo (pérdida de su negocio, disminución de su estatus económico, ausencia total de vida social y de pareja...), sumiéndola en una depresión. A priori a uno se le quitan las ganas de presenciar esto, sus escasos 83 minutos de metraje lo hacen más soportable. Y no con ello digo que sea un film infumable, suporífero y asfixiante, pero seamos sinceros, no es un tema que agrade a todos los públicos.
Aplaudida en la quincena de realizadores de Cannes en el 2007, recibió el premio Age D’Or de Bruselas. No así ha sido tan beneplácita la critica en otros sectores. Quien la califica de insulsa, carente de argumento, tediosa, comparándola (y saliendo peor parada) con films como “El séptimo continente” de Haneke o “Dare mo shiranai” (Nobody Knows) del japonés Hirokazu Koreeda. Y es que se le pueden atribuir puntos para hacer de ella una crítica negativa, con lo que no vamos a endiosarla ni engrandecerla más de lo merecido, aunque particularmente considero que tiene buenos motivos para salir victoriosa frente a quienes puedan arremeter contra ella.
Es cierto que se le puede acusar de poco cinematográfica, pero, ¿Acaso esto es algo negativo si es la intención del director? Quienes pueden considerar que rezuma cierta impostura alegando que, hacer cine realista no implica filmar la realidad si no otorgar al conjunto de imágenes una visión verídica, cuando además, lo rodado es fruto de un guión inventado, no está basado en ninguna historia real.
En esta ocasión, Pedro Aguilera ha escogido expresamenente actores no profesionales, los cuales no habían participado con anterioridad en ningún otro film, y lo más probable es que no lo hagan en futuras películas, restando importancia a la dicción y actuación de estos con el pretexto de captar acciones reales ("La finalidad es conseguir más autenticidad, porque mi idea es que la persona sea el personaje. Si voy a contar la historia de un vagabundo, voy a intentar buscar a un vagabundo, o una persona que tenga de esencia una experiencia similar"[...] “ a mí los errores de dicción y actuación no me interesan, porque no busco una interpretación, sino un ser puro y natural que no tenga que interpretar porque si no, miente. Entiendo y respeto el trabajo de los actores, pero desde mi punto de vista es más interesante trabajar con gente de la calle que jamás va a hacer otra película") y visto el resultado, creo que es una opción incorrecta. Aún así, cabe destacar la actuación de Paloma Morales, de quien he leído por ahí críticas a su inexpresividad, de lo que estoy totalmente en desacuerdo ya que, aunque el personaje tampoco es que sea muy agradecido, desarrollar la personalidad de una mujer que vive en la inercia, la cual ha perdido todas las ilusiones, que baja la mirada o la mantiene perdida cada vez que se le piden explicaciones, la que, vaga por esta vida estando ya realmente muerta interiormente, no es algo sencillo de encarar y ella lo hace. Así como los niños, los propios en la vida real de la actriz, que, para no ser profesionales hacen un muy buen papel. Me chirría más el encuentro con un (el) cliente de la tienda o el abogado a las puertas de esta.
El escaso diálogo no implica la falta de discurso, lo que sucede es que mediante una serie de retratos cotidianos utilizando mucha cámara fija, planos estáticos y prolongados (esto lo he aprendido de mi pareja, el cual con su experiencia y conocimientos me aporta una visión más amplia de las películas que veo para atribuir a mis comentarios aspectos más técnicos, más allá de mi percepción emocional) construyendo lo que al espectador quiere transmitir. No pretende incidir en los problemas sociales ni políticos en general, si no hacer hincapié en los conflictos individuales del personaje ("Inevitablemente, hay una lectura de cine social. Y sabía desde el principio, desde que estaba escribiendo el guión, que había esa lectura, pero a mí el cine social no me interesa. No me interesa denunciar problemas sociales. Siempre hay un contexto colectivo en cada personaje, pero no era el fin último de la película, sino la historia individual" [...]"habla de problemas espirituales, existenciales, de los conflictos del ser humano no exactamente con su entorno, ni con la realidad política o social, sino consigo mismo".) Y en mi opiníón lo logra con creces, porque consigue ubicarte en el universo particular de la protagonista. Como en esa escena que al salir de la ducha, mientras se seca y se observa frente al espejo cierra los ojos de su fatigado rostro e imaginas que siente, piensa y desea que al abrirlos todo cuanto es y ve haya desaparecido para, al abrirlos de nuevo, constatar que todo sigue ahí. Y así lo consigue, gracias a las escenas previas, muy descriptivas visualmente.

Destaco que desde un principio sitúe la acción en un momento determinado de la historia que nos es narrada sin aclarar partes del pasado de la vida de la protagonista. Y lo termine de esa manera tan precipitada para algunos y magistral en mi opinión, de la cual alargarlo un poco más sería caer en obviedades, entonces sí entraríamos en la mecánica y funcionamiento del sistema social, de lo que el propio director ya ha manifestado no tener interés. Comprendo su ritmo lento, pausado, llegando a exarcebar al más paciente de los espectadores, que deba tomar ese cariz, tal vez porque entienda perfectamente, por una cuestión de empatía con el personaje que, la vida que nos describe es así. Agotadora, pesada, cansina, repetitiva y poco frenética en la indóle emocional, es plana y esa forma colmada de lentitud de plasmarla la define con exactitud. Puedes sentirla, y es, verdaderamente angustioso.
Sin ánimo de destripar, me abstengo de hacer un comentario más profundo añadiendo un análisis propio perceptivo, pero que con gusto seguiría desde los coments si a alguien que la haya visto le apetece abrir el debate.

Mi recomendación para quienes disfrutan del cine de Rafa Cortés o Jaime Rosales, gusta de propuestas alternativas, desvinculadas del cine comercial/convencional y para aquellos que quieran tener otra visión más esperanzadora en el cine español, el que está al margen de subvenciones, para quienes creen que son estás películas las que deberían obtener facilidades para su distribución; porque mientras el público no reclame con más enfásis el derecho a ver proyectados este tipo de films en salas, seguirán pasando desapercibidas. ("Tiene su público y es lo que intento encontrar: su público. Hay gente que quiere acceder a este tipo de cine y espero que esas cuatro o cinco personas puedan verlo -ironizó-. Obviamente, no está planteada para las grandes masas".)
Una demostración de que se puede hacer una buena película con un bajo presupuesto (200.000 euros) y un equipo técnico compuesto por cuatro personas.

Manténgase alejados quienes busquen acción trepidante, y divertimento para evadirse de sus problemas.

Como inciso final, diré que, el propio director confiesa que se trata de una película optimista. ("Es la pregunta que quiero hacerle al público, si ve la película optimista o pesimista. El final es una especie de salida a los problemas; uno tiene que renunciar a una parte de sí mismo para sobrevivir. Para mí el final es positivo, aunque entiendo que el espectador piense que es negativo porque se fije en otras cosas”.) Y con esa idea me quedo yo, para extraer de ella lo mejor que me puede aportar.


El Texto entre paréntesis y cursiva son palabras del director ofrecidas a una entrevista a Noticias de Gipuzkoa. Artículo integro en el enlace.

Para más información Aquí.

domingo, 8 de febrero de 2009

Canalización anímica

Se detiene a contemplar
una araña recorriendo la pared.
Luego anda hasta la terraza para fumar,
un cigarrillo en soledad,
ante la mirada devuelta de la inmensidad del cielo,
mientras las nubes lo cubren impidiendo
a la luna brillar con todo su esplendor.
Pero lejos de entristecerse
se sume en un profundo ensimismamiento
observando las formas
que dibujan los destellos de su luz.
Y ahora se deja entrever,
y ahora vuelve a desaparecer.
Hace frío en el exterior, pero
tampoco va a encontrar dentro calor.
Sin esperar nada para mañana,
menos para hoy.
El tren que no llega,
que no llega,
lo que no sabe es que hace tiempo descarriló.
Y desespera en la espera,
sin fuerzas ni para matar el aburrimiento,
lamenta la pérdida de la esperannnnnnnnnnzás!
Todo acaba por terminar.






PD: Te Quiero.

viernes, 30 de enero de 2009

Concierto NV, BCN (29-01-09). Así lo viví.

Anoche pude disfrutar de una de mis grandes pasiones, Nacho Vegas en directo (entiéndase por pasión estrictamente en el plano musical, ehem) El segundo concierto en Barcelona que ofrecía de esta gira de su último trabajo “El manifiesto desastre”, que inició el pasado 23 en Valladolid ( aunque en realidad el de ayer era el primero y único programado para BCN, pero debido a que las entradas para este se agotaron en una brevedad fulminante, ampliaron su visita a Barna con el día antes, con lo que, los que adquirimos las entradas con anticipación, las mías fueron un maravilloso y agradecido regalo de Navidad, nos tuvimos que aguantar con verlo más tarde).


El concierto parecía que empezaba con leves incidentes (hablo a nivel personal), algunos anecdóticos, otros algo más molestos, como la gente con poca vergüenza que llega tarde y te obliga a levantarte de tu asiento para cederles el paso, por no hablar de los que encima te cuestionan si TUS localidades no son en realidad las suyas. Claro que me ocupé de responder de forma directa y concisa: No, estos son los nuestros, fila 2, 2 y 4. Luego mi chico me dice que soy borde. Borde sería no haberles ni dirigido la palabra, que es lo que se merecían, y otra de las molestas es que en medio del Auditori el que se te sienta al lado, y ni conoces, saque el bocata y se ponga a comer, ¡inconcebible! El público asistente era variopinto, completamente heterogéneo, cosa que agradezco, pues mucho me temía que mi bilis se desatase por todo mi cuerpo de haber observado una presencia en demasía de post-modernitos, guais, o como los califica el Impenitente en su blog: comomolos. Comentando con mi pareja los desfases que llegamos a observar, la fila 1 del anfiteatro era antológica, nosotros estábamos justo detrás, en la 2, algo alejados del escenario pero con una visión muy amplia de todo el conjunto, yo salí más que satisfecha. Lo disfruté más desde ese ángulo superior que lo que lo hubiera hecho desde la platea.

En general exaltaciones comedidas, algún que otro grito a la voz de “Nacho guapo! quiero un hijo tuyo”, proviniendo de una varonil voz y aplausos, muchos aplausos. Según mi chico, desmedidos, para mí, más que correctos. Al terminar las canciones, y algún estallido de euforia al principio de determinados temas, los más conocidos: Ocho y medio, Dry Martini, el hit del último disco, aunque a mí, el que más me hizo vibrar fue “El tercer día”, en el que sí rompí el silencio de la sala en los primeros acordes para aplaudir, algún que otro fan(atico) se unió a mis palmadas. Hay quienes detestan el ambiente festivo que se vive en los conciertos de Nacho, incluso quienes se aventuran a opinar que al mismo artista le molestan tales muestras de cariño por parte de su público durante sus actuaciones... A mí todo esto me importa poco, cada cual paga su entrada para vivirlo como guste, y disfrutarlo. Si vas a un concierto, debes saber que habrá quien no comparta tu gusto por escuchar en silencio desde el principio al fin, si es así, mejor pídele audiencia particular o bien quédate en casa escuchando a solas tu disco. Con ello no defiendo el cachondeo padre y no parar de gritar y aplaudir sin dejar escuchar las canciones o las escasas intervenciones en las que habla para contar algo, presentar a la banda o simplemente dar las gracias por haber ido, pero creo que, anoche ambas dinámicas se compenetraron perfectamente, había espacios de tiempo entre canción y canción para el griterío, con declaraciones de amor pertinentes (juro que no fui yo), aplausos y, durante la ejecución de los temas, el silencio reinaba y se podía disfrutar intensamente del sonido. Sonido que, por otra parte, no estuvo muy acertado durante la primera parte del concierto. La banda genial, muy buenos todos, aunque es cierto que, como apuntaba mi chico, el sonido de la guitarra y la batería primaban por encima del bajo y los teclados, y no debería haber sido así.


Previo al concierto que nos atañe, una tal Alondra (nosequémás) abrió la noche como telonera. Sentada en un taburete provista únicamente de su guitarra, tocó unos cuatro o cinco (no recuerdo el número, mas sí el suplicio de la espera) del primer álbum que ella misma promocionó al final de su debut anunciando que saldría a la venta el próximo mes de marzo. Pese a que musicalmente no me desagradó su estilo folk, su voz me resultó molesta, no llegando a la altura de Joanna Newsom, pero en esa linea. Formando un compendio con el estilo de la Rosenvinge, y hay quien apunta que es la sucesora de Russian Red. Con lo que, podemos afirmar y concluir que no seré yo quien aumente su número de ventas.


Empieza el concierto. Salen al escenario, y en último lugar Nacho. Gran ovación. Los asistentes empezamos a calentar manos. Abre con “La plaza de la soledad” (empezamos mal, pienso yo, pero al ver que hay que ajustar el sonido, respiro aliviada y pienso “ menos mal, mejor que suceda con esta que no con otras que más me agradan”)

El siguiente tema “Detener el tiempo”, del último álbum. Cabe decir que no tocó todos los temas del Manifiesto Desastre, excluyó el cabaretero “Lole y Bolan” (no tuvimos oportunidad de ver a su ratita presumida sobre el escenario) , la ranchera “El lugar del amor”, “Nuevas mañanas”, la cual de las desdeñadas es la que más en falta eché y, “Junior Suite”, que es un tema que a mí no me llama mucho pero que pensaba que sí iba a incluir.

La tercera canción vuelve a ser del disco Cajas de Música dífiles de parar, “Gang Bang”, luego doblete del manifiesto con “Un desastre manifiesto”, seguida de una aclamada “Dry Martini, S.A.” (ahí me hacía malpensar que muchos de los presentes no habían pasado del primer tema al escuchar el último disco). Siguió con “Que te vaya bien, Miss Carrussel”, lo cual es siempre de agradecer que recupere temas de sus principios.

Cerca de la mitad del concierto, estalla “Crujidos” y con ella ya sí que sí, me sentía inmersa en plena catarsis. La banda abandona el escenario, y NV se queda a sólas con una guitarra, empieza un emocionante acústico con “8 y medio”, el vello se me eriza, la banda se incorpora al final del temazo que pertenece a “Desaparezca Aquí”. Luego más de lo último, un “Mondúber” que cuanto más la escucho más me gusta, en esta ocasión, y a falta de voces femeninas, Nacho improvisa sus propios coros.

Ahora sí, va a tocar “El tercer día”. Así es, yo aplaudo como apuntaba al principio. Este tema me toca y me hunde. Alguna lágrima cae por mi mejilla, intentando reprimirme para no ser burla de mi pareja, pero es que me puede, me puede.

Seguimos con el guitarreo y la caña, a “Días extraños” de El tiempo de las cerezas, le sigue “Perdimos el control”, de nuevo de Desaparezca aquí y volvemos a el tiempo de las cerezas con “Secretos y mentiras”. Por mí ya podría haber añadido “La pena o la nada”, pero claro, el concierto no iba a durar 3 horas... ¡ Más quisiera yo! Que por pedir habría tantos temas que me hubiera gustado volver a escuchar en directo... Autoayuda, Canción de palacio, Sólo viento, El camino, El salitre, Etcétera, Nuevos planes,idénticas estrategias... ¿Sigo?

Cerró el concierto con la grandiosa “Morir o matar”. Abandona la escena mientras la sala aplaude y grita pidiendo un bis. Salen de nuevo, en mi opinión, se hicieron de rogar bastante, y terminaron regalándonos dos canciones más: La eterna ya “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, también del brillante Desaparezca aquí y para concluir, una emotiva versión de “El Ángel Simón”, en la que la batería de nuevo cobra protagonismo y cada bum-bum podía sentir como se clavaba en mi corazón. Terminando con el desfase al que estaba acostumbrada a disfrutar en anteriores conciertos con “El jardín de la duermevela”, tema que para esta ocasión dejó en la reserva y que personalmente lamenté todo el camino de regreso a casa.


Tal día como hoy hará un año. Algo que recordaré toda mi vida. Gracias.



1- Plaza de la Soledad (Cajas de música difíciles de parar CD1)
2- Detener el tiempo (El Manifiesto Desastre)
3- Gang Bang (Cajas de múscia difíciles de parar CD2)
4- Un desastre manifiesto (El Manifiesto Desastre)
5- Dry Martini, S.A. (El Manifiesto Desastre)
6- Que te vaya bien, Miss Carrussel (Actos inexplicables)
7- Crujidos (El Manifiesto Desastre)
8- 8 y medio (Desaparezca aquí)
9- Mondúber (El Manifiesto Desastre)
10- El tercer día (El Manifiesto Desastre)
11- Días extraños (El tiempo de las cerezas CD1)
12- Perdimos el control (Desaparezca aquí)
13- Secretos y mentiras (El tiempo de las cerezas CD1)
14- Morir o Matar (El Manifiesto Desastre)

15- El hombre que casi conoció a Michi Panero (Desaparezca aquí)
16- Angel Simón (Actos inexplicables)

martes, 27 de enero de 2009

Forever Young



¿Te suena de algo este vídeo?

Efectivamente, recientemente están anunciando por TV un automóvil, el cual por no darles más publicidad voy a omitir marca y modelo.
El caso es que son muy acertados estos publicistas a la hora de escoger la música en cuestión. Lo que ya me resulta más necio es atrapar la idea del vídeo también para el anuncio, y yo que en primera instancia estaba resignada a aplaudir a estos publicistas admitiendo lo bien que saben hacer su trabajo, y bueno, si su trabajo consiste en copiar ideas, enhorabuena por ellos. Para esta ocasión han elegido un tema que hacía años no escuchaba y al oirlo de fondo (cabe decir versionado de una forma magistralmente melancólica por los Youth Group), me ha transportado a esa época en la que era (todavía) más joven, pues sigo siéndolo pese a mi empeño en refunfuñar como una vieja amargada constantemente.
Hablando con mi pareja, coincidimos en destacar dicho tema, con lo que incidimos en el anuncio, lamentablemente para los vendedores del producto, ninguno de nosotros tiene coche, ni intención de tenerlo, con lo que los efectos deseados poco van a influir en nuestras débiles e influenciables mentes. Una campaña dirigida a la población entre los 30 y los 40, (arriba y/o abajo), con ansias por preservar esa primera juventud ya dejada atrás que tanto nos esforzamos en idealizar. Negaros a haceros mayores, conservad vuestra libertad, sois quienes decidiis, pero que no os arrastren vuestras responsabilidades con ello... Todo me señala que esta es la idea a inculcar en un espacio de tiempo inferior al minuto. ¡Bravo! Me reafirma salir a la calle y observar a mi alrededor que este mundo lo mueve ese gran monstruo llamado publicidad y como los demás bailamos al son de su música.

Para nostálgicos, el youtube con la original de los Alphaville..

jueves, 8 de enero de 2009

Seguimos girando

Se acabaron las fiestas navideñas y podemos decir que volvemos a la normalidad. Esa rutina y hábitos concretos y definidos que ocupan la mayor parte de los días de un año.Y un año queda atrás. Como tantos otros. De un tiempo a esta parte he notado que en lugar de contar el tiempo hacía adelante, en muchas ocasiones lo hago hacia atrás. Hace 6 años que parí, tres que empecé a escribir este blog, tengo 34 años y 31 tenía cuando te conocí... Esto me crea una sensación de envejecimiento, de finitud. Una irremediable vida acontecida irreversiblemente. Una suma de sucesos que no significan más que la resta de años, días, quien sabe si horas, que me quedan por vivir. Recientemente leía en una entrevista a Nacho Vegas que decía: La vida pasa, pesa y pisa. Y me hizo cierta gracia porque a menudo la siento así.

Estrenando año nuevo, como todos los años, aprovecho, al igual que tantas otros millones de personas, para (re)plantearme un serie de propósitos e intenciones, los cuales la mayoría, apenas acabe el primer mes habré incumplido o desfallecido en el intento. No obstante, es interesante hacer un balance, aunque sea para reflexionar sobre determinadas cuestiones que, durante el día a día no nos detenemos a analizar, ya sabemos, por eso de vivir deprisa.

Necesito con urgencia aprender a tomarme la vida de otra manera (para que no seguir escribiendo cosas como las descritas en el primer párrafo). A no prentender que todo salga a la perfección. A saber combatir los obstáculos sin ver perjudicado mi temperamento nervioso, no es preciso ser la mujer de hielo, pero tampoco que los infortunios, por pequeños que sean, supongan una hecatombe en mi particular mundo, ese que me rige desde mi mente. A saber diferenciar entre lo urgente-importante, lo no prioritario aunque importante, lo urgente pero irrelevante y lo que puede postponerse y encima no es relevante. Aceptar a la gente tal y como es. A no malgastar esfuerzos, que constituyen una cantidad de energía de lo más desaprovechada, con pretender cambiar a nadie, y sí saber extraer lo mejor de cada uno. Obligarme a sonreir(me) ante el espejo cada mañana (o tarde, en función de cuando me levante). A fruncir menos el cejo (que llevando a la práctica todo lo anterior, este gesto ya se reduciría considerablemente). A mirar menos el pasado, a no depositar tantas expectativas en el futuro y a gozar más del presente. A medir mis capacidades, sin obligarme a realizar lo que no está a mi alcance y sí motivarme para lo que potencialmente valgo. En dejar de infravalorarme por lo que hago profesionalmente y reconocer(me) lo que con ello logro.

¿Y qué de bueno me llevo del 2008? Alguien dijo que se aprende más de los fracasos que de los éxitos. La cuestión creo que radica en que, cuando no hay otra alternativa, y lo que se avecina no es precisamente una nube rosa, tienes que reaccionar, mientras que cuando el viento sopla a favor, resulta sencillo y cómodo dejarse llevar, y hay quienes incluso no saben apreciar esta ventaja hasta que la pierden. Yo intento tener muy presente de lo que disfruto mientras lo tengo, que para penurias ya habrá tiempo (lamentablente) Y lo mejor, que lo que había en el 2007, se ha mantenido en el 2008, saliendo incluso mejorado, y con eso, no es que tenga suficiente, es que es cuanto deseo seguir conservando.

domingo, 14 de diciembre de 2008

My cherry night

Es innegable que, la forma de rodar de Wong Kar Wai es muy particular y característica. Así como la elección de sus bandas sonoras. Crea una atmósfera que, por insulsa que pueda resultarnos la historia que nos pretende contar, hace que valga la pena verla. Es puramente visual, y, en este caso además, auditiva, lo que personalmente me hace más receptiva y sensible a su visionado. El juego de cámara lenta perfectamente sincronizada a la música me ha envuelto en esa aura, que tan bien sabe crear como un funambulista de ilusiones, totalmente ajena a la plasmación de la realidad más cruda que tanto me gusta defender en lo que respecta a cine, y, manipulando al espectador al mismísimo estilo que los grandes farsantes desenmascarados del séptimo arte.

No negaré que detesto a quienes guardan la forma por encima del fondo, sin embargo, y es una contradicción en mí, confieso en afirmar que, unas formas bien tratadas bien merecen reconocimiento. Aquí Wong Kar Wai se luce, es un maestro a la hora de crear ensoñaciones. La historia no pasaría de una peliculita romanticona, noña y rematadamente cursi, con tintes de pseudo-profundis, concepto que acabo de acuñar para definir aquello que pretende ser trascendente, pero que me resulta de lo más superficial, sin todo ese tratamiento en las formas. Sí, por supuesto que los sentimientos y las emociones deben mi más sagrado respeto. Que el sufrimiento de seres dejados cuando siguen amando no debería ser diana de mi más cruel ensañamiento, si incluso asistimos a derramamiento de sangre. Y es que parece que, lo mío sean las críticas a los viajes de conocimiento personal, bueno, tal vez sea que, debido a mi falta de recursos para emprender viajes a lo largo de la geografía, no me ha quedado otra que, conocerme estáticamente, desde el mismito sitio en el que me encuentro, sin dar más pasos que los necesarios para cruzar la calle que para ir a comprar al super, y es que, claro que he entendido el sentido metáforico del mensaje, sólo que yo, no necesito que ese rodeo sea literal.

No me convence que zurza una historia gracias a los retales de otras, pero bueno, eso me da que pensar que en el fondo (o la superficie) somos en realidad mucho más párasitos de lo que nos creemos y mamamos de los demás para hacernos a nosotros mismos.

La historia de la chica que se queda dormida trás la ingesta de tarta de arándanos, como terminaría describiéndola, o recordándola, no se aleja a las historias de hadas y princesas a la espera de ser rescatadas por el beso de un príncipe azul. Claro que, en esta ocasión, la princesa no se queda de brazos cruzados y emprende su propia aventura, tiempos modernos, pero en el fondo, mismo disfraz. Eso sí, me ha gustado volver a soñar un rato, aunque luego sea para dejarme la sensación de que despierto de una pesadilla.

No me gusta que el cartel sea la escena que cierra la película, menudo destripe, aunque supongo que es lo de menos, desde el primer fotograma se adivina el final. Tampoco la reutilización del tema principal de In the mood for love, me ha chirriado bastante, por lo demás, la banda sonora excelente. Todavía suena en mi cabeza ese clásico de Otis Redding viendo a David Strathairn destrozado, hecho trizas, brillante en su interpretación, así como su compañera de reparto Rachel Weisz, en un papel muy femenino y sofisticado con reminisencias a la anteriormente citada In the mood for love.

Y bueno, dejando gafapastadas aparte, hay algunas ideas que se pueden recoger y son realmente interesantes, algunas reflexiones de la protagonista que deja constancia en esas cartas, vítores para este canto a la comunciación escrita, luego hay otras que apestan bastante, como eso de que hay puertas que por abiertas que estén ya no hay nadie dentro... ehem... no se ha utilizado nunca, noooooo

Efectivamente, debo reconocerle a alguien que, este film no pasará por uno de los grandes ni por asomo pero, para la noche de hoy (ayer, si contamos que ya pasa de la medianoche), me ha venido muy bien verla, me ha entretenido, aunque no emocionado. Era la recomendación de un amigo (lo que no se si después de leer el post seguirá con las ganas de recomendarme otras pelis), a propósito, la peli no es otra que My blueberry nights.

En fin, que hubiera preferido que fuera my cherry night.



lunes, 24 de noviembre de 2008

El Manifiesto Desastre, by Nacho Vegas



Ya queda menos, el próximo lunes podremos escuchar el resto de las canciones que componen su nuevo álbum. En su mySpace, están colgadas Dry Martini,SA y Detener el tiempo.












"Dry Martini, S.A."
"Detener el tiempo"
"Junior suite"
"Lole y Bolan (un amor teórico)"
"El tercer día"
"Nuevas mañanas" (Guy Clark)
"Crujidos"
"Mondúber"
"Un desastre manifiesto"
"En lugar del amor"
"Morir o matar"

domingo, 23 de noviembre de 2008

VII Parte

Se echó la mano al bolsillo y palpó el móvil. No recordaba que lo llevaba ¡Claro! Podría llamar a Juan y pedirle que fuera hasta su casa, o por lo menos, hasta lo que a día de hoy creía ser su casa. Alguien que pudiera darle algo de lucidez a todo aquel asunto, alguien en quien confiaba y no le tacharía de loco, cosa que temía haría la policía al explicarles su historia. Demasiadas preguntas para las que ni él mismo tenía respuesta.

Marcó el número tres, lugar en el que tenía en la memoria a su amigo, trás cuatro timbradas, una voz de mujer atendía con un mensaje el cual parecía proceder de un contestador automático. “El horario de nuestras oficinas es de lunes a viernes de nueve a seis de la tarde, rogamos nos llame en otro momento y disculpe las molestias, o bien puede dejar un mensaje después de la señal y en cuanto nos sea posible nos pondremos en contacto con usted. Gracias”. –Coño Juan, soy yo, ¿Qué clase de broma es esta?- No le dió para decir nada más. Colgó. Pero empezó a dudar de que se tratase de una macabra broma. ¿Cómo podría haberse puesto de acuerdo tanta gente para simular que todo el edificio en el que vivía no era tal y como lo recordaba?

Empezó a recapitular, tenía la cartera pero sin dinero, ni carnets, ni nada que pudiera identificarle. El edificio en el que creía vivir no era tal, y nadie le había reconocido, puede que entonces no fuera quien hasta el momento en el que recobró la consciencia en aquel lavabo creía ser. Entonces, ¿Quien coño era? Tenía en su memoria toda una vida que por lo visto no tenía nada que ver con la realidad, y no disponía de ninguna pista que le condujera hacía quien era. ¿Le habrían borrado la memoria, y le habrían insertado otra falsa para volverle loco? ¿Pero acaso eso mismo que estaba pensado no era de por si una locura? Había visto demasiadas películas de ciencia ficción. Cómo esperar allí sentado a la policía e irles con semejante cuento ¿Y si constaba en los archivos policiales como algún delincuente perseguido? Su imaginación empezaba a desbordarle, pero dados los recientes acontecimientos primero tenía que averiguar quien era.

Salió corriendo del portal a tiempo que veía girar al final de la calle un coche patrulla de la policía. La amenaza del energúmeno que le empujó había resultado cierta. Entonces, el simulacro de una ficticia suplantación de identidad podía descartarlo. Definitivamente aquella no era su casa.

Pensó que volver al bar donde al parecer había empezado todo podría ayudarle a esclarecer algo, pero como no tenía dinero, prefirió quedarse fuera, justo en la acera de enfrente. Se apoyó en la pared y empezó a repasar todos los número que contenía la agenda del móvil. Ninguno le resutaba familiar.

De repente, un hombre se detuvo junto a él, empezó a hablarle a una distancia demasiado corta como para tratarse de un desconocido, es evidente que mantenien algún tipo de relación, pero, ¿Cual podría ser su vínculo?

-¿Se puede saber qué haces aquí afuera con este frío?¿Y porqué tenías que citarme en el culo del mundo? Sabes que no me gusta el extrarradio, pero tranquilo, entiendo que toda precaución es poca.- Le observaba con desconfianza, pero intentando mantener la calma y aparentar cierto estado de normalidad, aunque su primer impulso había sido decirle que no tenía ni idea de quien narices era, había preferido esperar a ver qué le descubriría acerca de él aquel individuo.


Tú eliges:

A) El personaje se deja llevar por el desconocido hacía el bar, pues parece que se habían dado cita previamente en el aquel local. Sea quien sea, con toda la gente que había en él, puede sentirse seguro de que no le puede suceder nada malo y con la conversación puede obtener información.

B) El personaje sugiere ir a otro lugar más reservado, lo de toda precaución es poca le ha dado ha entender que su cita contiene un grado de clandestinidad por motivos que todavía no conoce y en el bar hay demasiada gente con los ojos puestos en él. Y por otra parte, su nuevo amigo puede que le conduzca hacía un nuevo escenario en el que pueda descubrir más cosas sobre si mismo.

jueves, 13 de noviembre de 2008

7

1.Linquea al que te ha tagueado y pon estas normas en tu blog.
2.Comparte 7 hechos sobre ti en tu blog, algunos al azar, otros curiosos.
3.Taguea a 7 personas al final de tu entrada dejando sus nombres y los enlaces a sus blogs.
4.Hazles saber que han sido tagueados dejando un comentario en sus blogs.
5.Si no tienes 7 amigos, o si alguno ya fue tagueado por otro, entonces busca a algún extraño insospechado.

Desde Sisterboy Drama se me taguea para seguir esta cadena. Leyendo las normas, tampoco me queda claro si los siete hechos deben guardar relación con los 7 pecados, o eso es como en los rumores, en los que la gente va añadiendo detalles que ya nada tienen que ver con la historia original, derivando en una nueva sin relación alguna con la original. El caso es que voy a aprovechar la idea de los pecados como punto de partida para explotar, una vez más mi vena exhibicionista, pues por más que nos neguemos, maldigamos, etc... al final nadie nos obliga a hacer esto. Bueno, en mi caso tengo ahora mismo a un extraño tipo apuntando con una pistola sobre mi cabeza, pero eso no me coacciona en absoluto, eh?

Vamos al tema pues:

1) PEREZA: El mayor de mis pecados, yo no pondré el veredicto, pues admito mi culpa en todos los estados. Podría pasarme días enteros retozando sin más. Incluso divertirme me causa pereza.

2) GULA: Lo único que no me causa pereza, comer aquello que me gusta, fundamentalmente dulces. No tengo medida. Quizás para un plato de verduras me parece tener el estómago lleno, pero luego me pones un pastel delante y este se convierte en un pozo sin fondo.

3) IRA: Mis arranques de ira me anulan, después recapacito, pero tal vez ya sea tarde por mi carácter impulsivo. Digamos que soy de aquellas personas que tienen un "mal pronto". No voy a echar más tierra sobre mi propio tejado, pero se de quienes podrían dar testimonio de ello.

4) LUJURIA: No seré yo quien ventile a los cuatro vientos mi lascivia, pero confieso que la pereza me puede una vez más, y tal vez peque de lujuriosa más de pensamiento que de acción.

5) SOBERBIA: ¿Soberbia YO? ¿Cómo alguien a quien en más de una ocasión acusan de infravalorarse puede pecar de arrogancia? Bueno, pues por contradictorio que suene, se puede. Lo peor de todo es ser un engreído sin méritos de qué presumir, pero he de admitir que, cuando estoy segura (que pocas veces ocurre) de que algo se me da bien, soy de lo más soberbia. Quizás ese punto de inseguridad que me caracteriza sea un mecanismo de defensa para que el resto de la humanidad no me deteste.

6) ENVIDIA: En la mayoría de ocasiones me alegro por los logros y las alegrías ajenas. No soy de las personas que sonríe y por dentro está que rabia, mientras le corroe la envidia, pero, ¿Quien no ha sentido envidia alguna vez? Sólo que lo manifiesto públicamente, pero eso no me hace menos "pecadora".

7) AVARICIA: El menor de mis pecados. Materialmente no soy avara, salvo si se trata de apoderarse de la porción de postre más grande, entonces soy capaz de sacar uñas y dientes, mis ojos voltean y salen de sus órbitas, siguiendo con la mirada cada uno de los movimientos de los comensales, y sin perder de vista el trozo deseado.

Bueno, después de esto, mi imagen seguro que ha quedado mucho más limpia de lo que ya estaba. En resumidas cuentas, soy un encanto de mujer. Algún día hablaremos de los comportamentos humanos en la más estricta intimidad, aquello de lo que nadie se atreve a confesarse pero que, cuando lo ve reflejado en lo ajeno se siente profundamente identificado. O tal vez no, existen fronteras las cuales mejor no traspasar.

Y ahí va la lista de tagueados:

Arual

Lena

Neo

Pilar M Clares

Canichu

Chico Gris

FMOP

No se me enfaden, no están obligados a seguir esta cadena, pero si deciden hacerlo, tengan en cuenta que pueden echar toda la imaginación que quieran en su enfoque.

Y para que llegar hasta aquí el post no os haya parecido una pérdida de tiempo... algo de música:

martes, 11 de noviembre de 2008

VI Parte

Despertó. Un fuerte olor a orina inundaba sus fosas nasales. Estaba empapado. Se estaba convirtiendo en una costumbre eso de quedarse inconsciente y recuperar la consciencia tumbado en el suelo sobre algún charco, sólo que esta vez se trataba de uno de meados. Echó un vistazo a su alrededor, el lugar le resultaba familiar. Había estado ahí con anterioridad. Se levantó y recuperó la compostura, el hedor era realmente espantoso. Con remilgo se desprendió de la chaqueta, la prenda de vestir que más mojada tenía. Se lavó la cara y se mojó el cabello peinándolo hacia atrás con sus dedos. Palpó sus bolsillos, aparentemente tenía todas sus pertenencias: cartera, llaves, móvil... ¡zapatos!
Salío de aquel infecto servicio. Al momento, aquellas piernas junto a la barra le recobraron el sentido, todavía estaba en el bar. Debía haber sufrido un desvanecimiento en el lavabo, explicando así el porqué estaba tirado en el suelo, pero ese sueño... parecía tan real... todavía sentía un dolor punzante en su nuca, aunque era normal, pudo haberse golpeado contra algo al caer.
La mujer de la barra salió del local acompañada por otra. Eso le parecía haberlo vivido.
Sacó la cartera para pagar su café, pero al abrirla comprobó que estaba vacía. No tenía dinero, sólo un cartón emulando un carnet de identidad, como los que hay cuando compras un billetero nuevo.
-La señora pagó su consumición- Le dijo el camarero que le miraba con recelo, giró la vista hacía la chaqueta que llevaba en la mano y que goteaba ligeramente. Volvió a clavar su mirada en sus ojos.
Los viejos de la partida de dominó habían detenido el juego. También le observaban con atención. Parecían pendientes, a la expectativa de algo. Aquello estaba resultando demasiado extraño. Por suerte, no tenía que vérselas dando explicaciones de porqué no llevaba dinero cuando creía haber salido de casa con 20 euros. Por no decir la falta de sus carnets y targetas.
Era de noche y no llovía, estaba aturdido y desconfiado, algo en su interior le llevó a tomar un camino distinto para acudir a su casa.
Cuando llegó al portal la puerta estaba abierta. Empezó a subir las escaleras. Cuando llegó al segundo piso miró hacía el 2ºA sintiendo un estremecimiento recorrer su cuerpo. Hubiera jurado que hacía pocos minutos estaba dentro de ese piso intentando llamar a la policía y siendo drogado por alguna sustancia desconocida. Se apresuró en la subida. Se detuvo frente a su puerta, pero al intentar introducir la llave no entraba. Al momento oyó ruido en el interior y como un hombre corpulento abría desde dentro de su propia casa.
-¿Qué está haciendo?- El robusto desconocido se dirigió hacía él como un energumeno empujándolo hasta golpear su espalda contra la otra puerta.
-Yo vivo aquí- Increpó.-¿Que coño está haciendo en mi casa?.
-Chalado, majareta. Ya te estás largando porque ya mismo estoy llamando a la policía.- Y cerró de un portazo.
-¡Eso! Tú llama, vamos a aclarar que mierdas está pasando aquí.
Bajó hasta el segundo piso, hecho una furia y mamporreó la puerta de la vieja. Una mujer con un niño de unos dos años en brazos le abrió. El recibidor no tenía en absoluto el aspecto en el que momentos previos él había estado. Perplejo, dió un paso atrás y miró el rótulo que indica la planta en la que estaba, no había equívoco, estaba en el segundo. No entendía nada de lo que estaba pasando.


Tú eliges:

A)Alucinado por los acontecimientos, espera en el rellano a que llegue la policía para aclarar el embrollo.

B)Recuerda que todavía tiene su móvil, lo saca de su bolsillo para llamar a su amigo Juan. No comprende la pesadilla que está viviendo.

domingo, 9 de noviembre de 2008

lunes, 3 de noviembre de 2008

V Parte

-¿Que desea?
-Hola, buenas tardes, verá, soy el vecino del tercero, y bueno, acaban de atacarme en plena calle, me han golpeado y robado. Necesito ayuda, necesito llamar por teléfono...
Mientras se explicaba, la mujer, que se había ocupado de abrir la puerta protegida con un seguro, inspeccionaba con la mirada de arriba abajo a aquel desconocido sin zapatos que le pedía auxilio frente a su puerta.
-Espere aquí.- Le dijo y cerró la puerta. Al cabo de un minuto volvió a abrirla y le tendió una toalla para que pudiera secarse.- Pensé que estaba de mudanza. Han estado toda la tarde subiendo y bajando muebles y cajas.
-¿Cómo?- Subió las escaleras de cuatro en cuatro escalones hasta alcanzar la siguiente planta. La vieja, ya más confiada, había quitado la cadena de seguridad y curioseaba entre el hueco de la escalera hacia arriba para ver si podía captar algo. La puerta, como era de esperar, estaba cerrada. Bajó de nuevo hasta el segundo piso.
-Déjeme llamar a la policía. Necesito entrar en mi casa.
-Claro, hombre, claro, tranquilo. No pasa nada, ya verá como todo se arregla.- Le hizo pasar hasta la sala de estar, y le indicó tomar asiento en un sillón junto a una mesita en donde tenía el teléfono- Usted mismo, voy a prepararle una infusión para que entre en calor mientras tanto.
La casa era vieja, fría y sombría. Las paredes, cubiertas por un enmohecido y desconchado papel estampado, clásico de los años 70, indicaban que hacía mucho tiempo que nadie se había ocupado del mantenimiento de aquella ruinosa vivienda, las cortinas estaban cerradas, confeccionadas por un tupido material similar al terciopelo, de un color verde oscuro, cubrían desde el techo al suelo impidiendo la entrada de luz natural. No daba crédito de como podía haber estado viviendo esos años sobre aquel apartamento siendo el suyo un loft confortable y moderno. Parecía que entre las dos casas hubiera entre ellas 50 años de diferencia, y sólo les separaba un tramo de escaleras.
La mujer entró en la habitación portando una bandeja con los bártulos propios de una sesión de té. La depositó sobre la mesa que había enfrente y ella se acomodó en un costado del sofá junto al butacón de su inesperado invitado. Le sirvió una taza, y se la acercó, alargando sus flacas y huesudas manos.
-Debería quitarse esa ropa mojada, le iré a buscar algo para que pueda ponerse. Espero que no le importe que sea de mi difunto marido, estoy segura que le vendrá bien.
Sonó el timbre. Qué rápido han venido, pensó. La mujer fue hasta el recibidor, mientras,
al levantarse empezó a sentir un mareo, la visión borrosa, todo le daba vueltas. Oyó en la lejanía, cada vez más confuso, el diálogo entre susurros de varias personas, le pareció distinguir en el murmullo la voz de la vecina y un par de hombres. Hemos venido todo lo rápido que hemos podido... Vengan... está dentro, todavía no le ha hecho efecto.
..

Tú eliges:

A) Esos hombres tienen algo que ver con la agresión que ha sufrido en la calle. La vieja, no cabe decir que está metida en el ajo. Pero, ¿Cuales son los motivos para semejante ataque?
B) Nuestro protagonista es un esquizofrénico. ¿Qué es real y que no lo es? ¿Que implicación tiene en su vida esa mujer?

lunes, 27 de octubre de 2008

IV Parte

Se levantó y empezó a andar. Las aceras todavía estaban mojadas, pero por lo menos la lluvia había cesado. Tenía los calcetines chorreando, calados hasta los pies. Desprotegido por el refugio que supone el calzado, percibía la irregularidad del suelo, por llano que pareciera el camino, no era liso por completo, las cenefas grabadas en las losetas facilitaban la incrustación en estas de gravilla y otras piedrecillas clavándosele en las plantas de los pies.

Por suerte vivía a pocas manzanas de allí. Cuando llegó al portal de su casa se percató que no llevaba consigo las llaves. Tal vez se le habían caído en el callejón, o quizás se las habían robado junto a la cartera, los zapatos, el reloj y el móvil. Estaba aturdido, no podía pensar con claridad. Necesitaba una ducha y ponerse ropa limpia y seca. Sobretodo entrar en calor. Llevaba demasiado tiempo con los pies empapados, el frío se había apoderado de sus huesos. Empezaba a temblar. No podía más. Volver sobre sus pasos a la búsqueda de las llaves con la posibilidad de no encontrarlas, le parecía un esfuerzo el cual no se veía capacitado para hacer dado su estado. Necesitaba entrar en casa. Después ya acudiría a la policía. Debía llamar a Teresa, la mujer que dos días por semana limpiaba su casa, era la única persona que disponía de una copia de sus llaves. Un hombre de mediana edad pasó a su lado -¿Perdone, tiene una moneda para llamar por teléfono?- Con una mirada de menosprecio e incredulidad, el hombre le increpó –Anda y búscate un trabajo, ¡Sinvergüenza!- De todos modos, tampoco recordaba el número de memoria. Lo mejor iba a ser llamar a la policía. Pero no podía dar un paso más.

Decidió pedir ayuda a alguno de sus vecinos. La puerta principal estaba entreabierta. Era un edificio de cuatro plantas sin ascensor, de dos puertas por rellano. hacía cuatro años que se había trasladado y no conocía a todos los habitantes del bloque, de hecho, prácticamente no cruzaba palabra con los que se topaba por las escaleras, musitando algún buenos días o buenas tardes, dependiendo del momento del día. En el primer piso, uno de los apartamentos parecía desocupado, nunca entraba ni salía nadie. En el de enfrente, una placa anunciaba un despacho de abogados. Era sábado, con lo que era problable que no hubiera nadie. Vivía en el 3ºB. Subió hasta el segundo piso. llamó al timbre del apartamento que compartían tres estudiantes, pero nadie abrió la puerta. Aprovechando el fin de semana deberían haber ido a sus respectivos hogares paternos. Le quedaba el 2ºA, propiedad de una vieja de aspecto huraño que apenas salía y miraba através de la mirilla cada vez que oía movimiento por la escalera, o bien subir a probar suerte y acudir a la puerta de la pareja con quien compartía rellano. No tenía ganas de subir hasta la cuarta planta, ni el joven músico que a falta de talento se ganaba la vida impartiendo clases de piano, ni la familia Hurtado, con sus hijos de 4 y 7 años, descendientes directos del mismísimo satanás, le inspiraban simpatía. Pero no estaba en disposición de escoger. Necesitaba ayuda, y la necesitaba con urgencia.

Su índice derecho presionó el timbre. Después de unos segundos, se oyeron unos pasos que se acercaban tras la puerta, abriéndose lentamente.


¿A que puerta ha llamado?

A) La de la vieja huraña del 2ºA.

B) La de la pareja del 3ºA.

jueves, 23 de octubre de 2008

El regreso (Vozvrashcheniye)

¿Qué se espera de un padre ausente que regresa al cabo de 12 años? Ante esta pregunta, la que me hago como espectadora de lo que el film me está mostrando, me fijo atentamente en las reacciones de ambos chavales sobre los que gira la historia.
El regreso, tal y como se titula esta película, se detiene en la vida de dos hermanos que hasta la fecha han vivido con su madre y su abuela. Una primera escena nos permite entreveer las personalidades de cada uno de ellos, Andrei, el mayor, sumiso y enrolado a las convenciones sociales por encajar en un grupo determinado y acatar las reglas, busca la aceptación y así será durante el resto de la narrativa respecto a la figura de su recién aparecido padre. Iván, el pequeño, por el contrario, atemorizado tanto por las acciones a las que se ve obligado a participar, como las consecuencias que conlleva el no querer hacerlo. Se muestra rebelde y enojado, opta quedarse inmóvil, semidesnudo, en lo alto de una torre por no querer saltar al agua desde tal altura, antes que bajar y tener que soportar las burlas de los demás increpándole por su supuesta cobardía. Sin embargo, no dudará en lanzarse sobre su propio hermano mayor y en correspondencia más fuerte físicamente, para defenderse de tales ataques. Y así, en una sola escena, nos enmarca como será la relación del pequeño Iván con su padre.
Una tarde al llegar a casa, su madre les anuncia el retorno de su padre, del cual sólo guardan el recuerdo por una antigua fotografía de familia, tomada poco antes de que éste partiera. Ahí empieza este viaje entre el padre y sus hijos. Tanto físico, como emocional. Un supuesto fin de semana de pesca para conocerse mejor y recuperar el tiempo perdido. Mientras Andrei así lo ve, cargado de ilusión y optimismo, valorando en ello una oportunidad de vivir experiencias con un padre al que le muestra obedencia, acatando sus órdenes y sin cuestionar su rudo carácter; Iván no acaba de verlo claro, la frialdad del padre, su postura distante y autoritaria le hacen mostrarse testarudo y desconfiado, se pregunta, de hecho llega a preguntar a su progenitor, porqué les abandonó, porqué ha vuelto con ellos y porqué les lleva de excursión cuando todo parece indicar que no les necesita y son una molestia para él. Pero todas estas preguntas quedan sin respuesta, o por lo menos no hay respuesta evidente con palabras directas del personaje, a través de los acontecimientos, el espectador puede llegar a sus propias conclusiones, pero tampoco creo que dar respuesta entre dentro de las pretensiones del director.
La figura del padre como modelo a seguir es un mito que estos dos chicos ven derrumbarse a medida que van pasando los días en compañía de este, sin embargo, y tal y como evolucionan los hechos, contemplaremos que, recuperan el sentido que le daban a la figura paterna hacía el final, una escena junto a la orilla de la playa que a más de uno estoy segura habrá provocado escalofríos ¿Qué están pensando Andrei e Iván mientras miran hacia el mar?. Es probable que el padre se haya visto obligado a verlos de nuevo, las llamadas telefónicas, los cambios de planes a medio viaje, la visita de “negocios” al muelle, hacen intuir que tiene otras preferencias antes que sus hijos. Pero tampoco podemos ni debemos deshumanizar al personaje, precisamente, la complejidad sentimental que se desprende por la falta de demostraciones evita que caigamos en errores de juicio; no sabemos el motivo real de la visita a la isla, sin embargo, parece estar empeñado en hacer de sus hijos unos hombres fuertes y valientes, tal vez lo único que haya conocido él para sobrevivir en un ambiente sórdido y adverso.
Hay escenas en las que realmente te hace sufrir. Sin embargo, al final del viaje, regresarán a casa unos niños que ya han dejado en parte de serlo, han evolucionado un paso hacía la madurez y no es obra de otro que de su padre. Quizá no fuera el camino correcto, la vía menos apropiada para convertirlos en individuos adultos. Pero es lo que hay. Durante toda la película se palpa la tensión de lo inminente, una explosión que haga que reviente toda esa contensión emocional que arrastran, los episodios de lluvia intermitente facilitan dicha ambientación.
Destaco la fotografía, que ofrece con sus amplias visiones paisajisticas la sensación de estar sumergidos en un inmenso y hostil mundo al que hay que sortear para sobrevivir, las tonalidades azules y grises que evocan la lejanía y la frialdad entre esas relaciones que se hacen difíciles de crear por la carencia de afecto que les muestra el padre.
Finalmente, el repaso fotográfico que han tomado (y las pocas que podían guardar de la infancia que compartieron con su padre) me parece magistral. Imágenes para el recuerdo, ilusiones de una semana vivida con total felicidad, (un dato curioso es que de las del viaje no aparece en ninguna de ellas el padre), pero el recuerdo de lo realmente transcurrido y que no queda reflejado en las fotos, quedará clavado en su memoria, y lo que más me estremece es entender que, por más que nos guste retratar los momentos bellos (nadie hace fotos en momentos de desgracia), lo que resurgirá con el tiempo, es todo aquello que quisimos permanecer oculto, olvidado, lo que no aparece en las imágenes e inevitablemente, nos transporta allí.









He de reconocer que, para cuando mi pareja (sin el cual no hubiese podido disfrutar ni del 90% de las películas tan interesantes que he visto en los últimos años)me dió a conocer esta película, y teniéndola ya en mi poder, he tardado mucho en verla. Hay películas que al saber de la trama, el director, los actores... no se, una serie de factores, hacen que te entren las ganas inmediatamente por visionarla. Otras no. Por lo menos así mí me sucede. Y sí, he de admitir que, en cierta forma me obligo a verlas, porque el primer impulso sería relegarlas al fondo de un cajón por ser aparentemente un peñazo. Cuando encima, para colmo de mi estupidez, me acaban gustando, y mucho.
Personalmente me cuesta pensar, que no divagar. Hay momentos en lo que lo último que te apetece es ver algo profundo, por no decir pesado, pues caé sobre tu mente como una gran losa a la que hay que ir desmenuzando para poder trasladar de un lado a otro. Hacer un acto de reflexión me supone un esfuerzo, supongo que como a todo el mundo, pero imagino que habrá quien tenga más predisposición y a quien le cueste más. A mí me cuesta. Si añadimos mi más que destacable pereza (*), concluyo que, aprender, descubrir y comprender, por más que me guste, no me resulta fácil. Siento un tremenda envidia por quienes no tienen dificultad en esto. Así pues, a falta de disponer de esa habilidad natural, no tengo otra alternativa que desarrollarla si pretendo alcanzar mis objetivos.

(*) ¿Autoanálisis o pretexto?:
¿Qué evita que la gente logre siquiera alcanzar su verdadero potencial? La respuesta a eso puede estar en la siguiente pregunta. ¿Cuál es la característica humana más universal?¿El temor o la pereza? (Fragmento del film “Waking Life” )

lunes, 20 de octubre de 2008

III Parte

No sabía en qué momento había dejado de escuchar a aquella tediosa mujer, su mente divagó por sus propios recuerdos. Nunca le dijo que había otra persona, para cuando la aventura tocaba a su fín lo descubrió, entonces ella le reprochó haberle engañado. No preguntaste, se limitó a decir. Y una bofetada dió por zanjado tres meses de devaneo. Mal asunto tener amantes, rumiaba mientras se acariciaba la mejilla al recordar. Al principio es excitante, sin reglas, ni restricciones, sin reclamaciones estúpidas, el sexo por el sexo, dos cuerpos calientes que consuman por el mero placer de follar. No hay presión, sin promesas, sin futuro... Y es por esto que falla, porque una de las partes no acaba de entenderlo y pide más.

Se disculpó y fue al baño. Olía a uno de esos ambientadores baratos que en lugar de camuflar los malos olores se mezclan con ellos haciendo el hedor todavía más pestilente. Un único fluorescente colgado sobre el espejo iluminaba el lugar, su sonido grave y constante y la luz parpadeante anunciaban su inminente fundido. Alrededor del urinario el suelo estaba encharcado por otros meados, para no pisarlos, y debido a la distancia que le separaba de este, contribuyó a su expansión. Fue a parar más fuera que dentro, no sin dejar de entretenerse dibujando círculos, con su imponente chorro, en la pared alicatada. Se lavó las manos, como el dispensador de toallas de papel estaba vacío se las secó frotándolas en el pantalón.

Al salir vió a la mujer de espaldas, con un pie ya en la calle, le acompañaba otra mujer. Esperaba que el detective fuera un hombre. prejuicios. Pensó. Pagó y se marchó de aquel tugurio, todavía no sabía muy bien qué le había impulsado a entrar.

Empezaba a llover. No le gustaba mojarse, pero también detestaba la forma que tiene la mayoría de la gente de echar a correr medio encogida bajo la lluvia como si de ácido en lugar de agua se tratara.

Se resguardó bajo un portal esperando a que el aguacero cesara. Encendió un cigarrillo. –¿Tienes algo suelto?- Le preguntó una mujer esbozando una desdentada y podrida sonrisa. Arrastraba un carro de supermercado. Iba calada hasta los huesos, sin embargo llevaba bien protegido el contenido del carro bajo una gruesa lona impermeable. Hizo ademán con ambas manos de mostrar los bolsillos vacíos de su abrigo. –Bueno, pues dame uno de esos- Sugirió señalando con un gesto facial el pitillo que se estaba fumando y continuó hablando sola- Espero que no te moleste que me lo fume aquí. Con este tiempo si sigo caminando no va a durarme seco ni dos pipadas.

Sin cruzar palabra se alejó. No soportaba la miseria, la pobreza, en cualquiera de su manifestaciones le repudiaba. Prefería mantenerse lo más distante posible. Hacía tiempo que había dejado de ver los telediarios mientras comía. Aquellos niños hambrientos, desnutridos, que tanto gusta mostrar a los medios, le provocaban retortijones. No por lástima, si no porque todas aquellas imágenes le retorcían el estómago, revolviéndole la comida, le daba asco y no podía seguir comiendo. En la ciudad se concentraban una gran cantidad de vagabundos, purria mendigando a los transeuntes, asaltándoles con sus desgracias y dormitando en lugares públicos, implorando por una limosna. Ya pagaba sus impuestos, que el gobierno hiciera el resto.

De repente sintió un fuerte golpe en la cabeza, cayendo por el impacto al suelo, perdiendo la conciencia.

Despertó tumbado boca arriba en un callejón. Había perdido la noción del tiempo. No podía saber con exactitud el rato que había transcurrido, su reloj de pulsera ya no estaba en su muñeca. Tampoco tenía zapatos. Al intentar incorporarse notó un punzante dolor en la parte trasera de su cabeza. Pasó sus dedos sintiéndola húmeda y fría, al mirarse la mano vió que estaba llena de sangre. ¿Qué coño estaba haciendo allí?


¿Cómo prefieres que continúe?


A) Se levanta y va por su propio pie hasta su casa.

B) Alguien le socorre y llama a una ambulancia, que lo traslada al hospital.

domingo, 19 de octubre de 2008

jueves, 16 de octubre de 2008

The Stand Ins, nuevo álbum de Okkervil River

Tiempo atrás ya hablé en este blog de los Okkervil River cuando los descubrí por casualidad, esas cosas que tiene internet, te pones a buscar una cosa y acabas por descubrir nuevos rincones que ni pretendiendo lo hubieras podido encontrar.
Así descubrí este grupo clasificado como folk indie rock americano, un día estaba buscando imágenes que el color predominante fuera el rojo para un post, que curiosamente ni llegué a publicar, y en estas que poniendo la palabra Red en el buscador entre otras, aparecí en una página que linkaba la canción de mismo título que pertence al disco Don´t fall in love with everyone you see. El nombre de por si ya es sugerente, escuchar la canción me motivó a seguir indagando sobre el grupo, así que visité su web y empecé a engancharme cada vez más a medida que escuchaba canción tras canción Westfall, Okkervil River Song... hasta llegar a Happy hearts, apogeo total. Otros discos por escuchar, en Black Sheep Boy incluyen el tema For Real, que no podía dejar de escuchar al descubrirlo, o la melancólica A Glow. Así como A Favor, que encabeza el álbum Sleep and Wake-Up Songs.
El año pasado sacaron nuevo disco The Stage Names. Redondo, brillante, consolidando la carrera imparable de estos chicos que, espero no me falle mi intuición, viven de esto de la música porque les sale de dentro, no buscan notoriedad, fama ni formar parte de las lista número uno de las principales corrientes comerciales. En The Stage Names, no hay un sólo tema que puedas decir que te deja indiferente, desde su single Our life is not a movie or maybe pasando por la youtubeada A Girl in Port, Plus Ones y con un final culminante con John Allyn Smith sails. Enorme reto el de los chicos de Austin para no bajar el listón con The Stand Ins, su último trabajo, y por lo que he leído, lo que debería haber formado un disco doble con el anterior.
Estos útlimos días estoy escuchándolo, y si en un primer momento parece bajar un poco esa calidad tan conseguida en su predecesor, poco a poco vas descubriendo su talento el cual confirma su merecido reconocimento, extendido ya por todas las webs musicales.


Lost Coastlines

Puedes escuchar otras canciones por Youtube o en su MySpace.

martes, 14 de octubre de 2008

paethothos esquizoide

He vuelto a soñar contigo. Otra de esas vidas que no viviré. No por lo menos en este plano espacio-temporal que percibo como existencia. Aunque me pregunto cuánto de realidad tienen los sueños. Si no es vivir también esos mundos paralelos que habitamos en esas otras dimensiones. Cierro los ojos y veo tu rostro. Y al abrirlos despierto de nuevo en esta pesadilla de la que tantas veces deseo huir, pero quedo atrapada por mi incapacidad a volar. Las tortugas no vuelan. Pero en mis sueños tampoco hay sabores ni olores a los que poder aferrarme como a algo familiar, sólo una sucesión de imágenes inconnexas, desordenadas, caóticas, en apariencia sinsentido, pero que son indicadores de hacía donde debo avanzar. Va más allá de la estupidez de pretender analizar los sueños, la reacción-respuesta de un acontecimiento. Pasado, presente, futuro. No existe el tiempo, los síntomas, las evidencias, constatan una evolución. Tantas veces hacía ningún sitio.La imagen de aquella niña, ¿a dónde fue a parar? A ningún lado. Se desintegró. Y la memoria la rescata, pero queda prisionera de los recuerdos.

Y esto es lo que sucede cuando me obligas a pensar, que debo enfretarme a mis miedos.