jueves, 22 de abril de 2010

Trans-genios. Y, ¿ Cómo están ustedes???

Realmente, el cambio climático afecta a más de uno...



Para mí que al presidente boliviano le propusieron un reto: tenía que construir un discurso en el que aparecieran las siguientes palabras: COCA COLA, CALVICIE, POLLO Y DESVIACIÓN.

lunes, 19 de abril de 2010

mash up

Hace un tiempo oí hablar sobre esto, pero no le había prestado demasiada atención.
Hoy buscando vídeos por youtube de lcd soundsystem (los cuales acabo de descubrir y, a propósito, muy buenos en sus dos primeros álbums, veremos que tal les va con este tercero que acaban de sacar, y para muestra este vídeo que me ha dejado un tanto perpleja, aunque también me ha gustado. Temo sufrir coolitis aguda, pues mi chico me ha acusado de ello, y estoy empezando a preocuparme. Dígame doctor, ¿Es grave?) Me he encontrado con esto:

The Beatles (Get back) vs LCD Soundsystem (Daft punk is playing) vs The Kinks (You really got me) - Mashup by FAROFF



Y he flipado.
Investigando que era esto del mash up lo podría resumir como: Es hacer un mix (o mezcla) de música. Vamos que el tema consiste en coger dos o más canciones y mantener el máximo de tiempo posible sus bases musicales al mismo tiempo. La gracia añadida aquí es que además se fusionan imágenes de los clips de las distintas canciones.

Hete aquí otro par de buenos ejemplos (e imposibles combinaciones) que he encontrado en youtube:

“We will rock you” de Queen mezclado con “Hey Ya!” de Outkast




Britney Spears vs Metallica - Enter Toxman - Mashup by FAROFF



Epa, pues, si como yo, eres de los últimos en estar "al día", que lo disfrutes.
O no.

lunes, 12 de abril de 2010

Ya es primavera...

El día anterior a la gran nevada, mi hijo me regaló una planta, llena de flores, unas especies de margaritas violetas, yo, que pare esto como para tantas otras cosas soy una ignorante, no se de qué planta se trata... Al día siguiente, la nevada la congeló y cayeron todas sus flores. Hasta el pasado sábado la he estado regando, y cuidando con esmero para que volvieran a florecer. La flora nunca han sido lo mío. Todavía no se como soy capaz de sacar un hijo adelante cuando soy incapaz de mantener con vida una planta... Siempre se me terminan por morir. Ya no se si las seco o las ahogo en exceso... nunca he sabido hacer uso exacto de las medidas, y no sólo en el regar. Pues bien, el sábado para sorpresa nuestra, una flor lucía en todo su esplendor, rodeada de otros capullos con evidentes intenciones de no dejarla sola.


Escucho esta canción que me recomienda mi chico, y llueve, pero no hace frío. Y me invade una sensación en la que me muero por fumar, y falta poco más de un mes para que se cumpla un año desde que lo dejé, y sólo por mi perseverante tozudería no lo haré. Sinceramente, no por presión mediática, no porque ahora se persiga a los fumadores como si de terroristas de la salud se tratasen, realmente tuve que dejar de hacerlo por mi propio bienestar, y no sólo me refiero al aspecto saludable, que siempre he sido de la opinión de que de algo hay que morir. Y es en días como hoy en los que me apetece encender un cigarrillo y darle una calada, suave pero profundamente. Inhalando el humo y sintiendo como se desliza hacia mis pulmones. Porque, al igual que hay quien necesita sentir el aire fresco para sentirse vivo, también hay quienes necesitamos sentir a veces que un poco de eso nos falta. Una leve transgresión, aunque sea algo tan insuficiente como el humo de un cigarro. Esa efímiera sensación de auténtica libertad, de que podrías hacer lo que quisieras en todo momento y estar en cualquier lugar que se te antojase. Sin embargo, soy una buena chica (o tal vez una cobarde), y no hago nada que pueda perjudicarme, claro que, por otra parte, tampoco me esfuerzo demasiado por conseguir lo que podría beneficiarme (perezosa y cobarde de nuevo que es una)... Así pues, me descubro como una mera espectadora de mi propia vida. La veo pasar y me queda la sensación de que no la estoy viviendo. Sí, pasan las horas, los días, los meses... y año tras año me hago mayor, que a estas alturas es un eufemismo ya, pues hacia donde avanzo es a la vejez. No es grave, no hay nada de malo en envejecer, más que por los correspondientes achaques de salud y supuestamente la cercanía a la muerte. Pero un poso de lacónica melancolía se va apoderando de mí, de mis pensamientos, y estos, se transforman en recuerdos. Que ya no están, que debería mirar al frente a la expectativa de lo que está por llegar, pero yo, que soy un ser taciturno, me empeño en vivir contemplando la sombra de lo que pudo haber sido, de lo que fue, pero ya ni es porque la memoria distorsiona.


Y pretendía escribir algo alegre y feliz, porque así me siento, pero bueno, en primavera no van a ser todo colores llamativos, ¿no es así? Hay que dejar lugar también para los tonos oscuros.


Dejo este youtube con una canción no especialmente llamativa, pero me ha gustado. Y me sorprende desprenderme de mis prejuicios y que me guste pese a ser cantada por una guapa modelo, Karen Elson, venida ahora a cantante. Las malas lenguas dicen que un empujón por parte de su marido debe tener, Jack White (uno de los integrantes de The White Stripes), pero bueno, dejemos que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Por el momento me descubro ante la bonita voz que tiene.



martes, 23 de marzo de 2010

O_O


Camino de la escuela cruzamos cada mañana el puente que está debajo de casa. A principios de semana pudimos presenciar esta fantasmagórica escena: El pont de Ferro rodeado de niebla, y adornado por enormes telarañas que, en otro momento del día, con otra luz, otra temperatura, hubieran pasado desapercibidas. Pero esa mañana, entre el rocío que se adhería a sus hilos dando visibilidad a las perfectas formas de sus telas y la citada niebla, contemplamos alucinados la belleza de esta imagen.
La foto está hecha con un móvil, la calidad no es muy buena, en el momento en que la hice me pareció que la telaraña no se veía bien, cual fue mi sorpresa al llegar a casa y pasarla al ordenador que sí se ve. De haberlo sabido, me hubiera hartado de fotografiar la cantidad de telarañas que cubrían el puente. Era impresionante. Mi hijo y yo nos quedamos hipnotizados por su encanto. Tanto que casi llegamos tarde al cole.

martes, 16 de marzo de 2010

Su vida entera se redujo a eso: Maldición.

¿Cuántas veces habremos visto esa imagen en las noticias de unos vecinos anónimos cualquiera, algo reticentes a contestar a la pregunta y a la vez exhibicionistas, encantados por el minuto de notoriedad que les brinda una cámara de TV, soltando por sus mediocres bocazas el tan comunmente conocido tópico: Era una persona normal? Sí. En ocasiones acompaña la célebre frase: era muy amable, nunca le oímos discutir, ni gritar. Cordial en su trato diario al cruzarnos en la escalera o en la panadería... En fín...

La gente habla, critica y se digna a lanzar juicios superficiales sobre la vida y el comportamiento de sus congéneres a los que observa, ni tan siquiera, desde un prisma de objetividad. Nos creemos conocer al vecino por el simple hecho de vivir en el mismo edificio y saber de qué color usa la ropa interior que vemos colgar en el tendedero en el patio de luces; al compañero de trabajo al cual tenemos estudiadísima su nuca después de no ver más allá de su estúpido cogote durante casi ocho horas al día, cinco días a la semana, y del cual conocemos que está casado por los vomitivos bocadillos de pan de molde que se come cada mañana durante el desayuno con cara de hastío y resignación; creemos conocer incluso a nuestras parejas, con las que compartimos algo tan íntimo como la cama, y no sólo para dormir, también para inspeccionar las profundidades de nuestras cavidades ocultas, lamentablemente sólo podemos estudiar la parte física y en ocasiones, ni en eso reparamos al 100% “cariño...¿sabrías decirme en qué nalga tengo un lunar? ¿Ein...uhm...este....?”

Así es que no nos sorprendamos si una buena mañana nuestro adorable vecino, ese compañero de trabajo afable y dócil incapaz de alzar la voz en una reunión ni tan siquiera dispuesto para exigir sus 20 minutos de descanso, o el propio cónyuge, al que prometimos amor eterno, y del cual nos creemos poseedores de la más absoluta confianza y complicidad, se levante y decida desaparecer, en el mejor de los casos, de la faz de la tierra, o en el peor de ellos, matar a unos cuantos inocentes que se tope ese mismo día en su camino...

Todos aparentamos vivir una vida normal, o a eso juega la sociedad, la civilización, pero la realidad es otra, constantemente estamos bombardeados por una presión, en la mayoría de los casos insoportable, por insignificante que parezca, o diminutos granitos que acumulados, terminan por formar un muro infranqueable... así es. Ya desde pequeños nos educan en un entorno competitivo, tienes que superarte, ser el mejor, el númuero uno, si no lo eres, te conviertes en un fracasado. Saca las mejores notas, consigue a la persona más deseada, se tú la más deseada. Consigue un buen trabajo, no, el mejor de los trabajos, cásate, ten hijos, se un buen progenitor, ideal pareja, mejor amante... paga la hipoteca, el coche... sí vale, la mayoría de estas cosas son prescindibles, materiales, pero luego está el compañero de trabajo trepa que se limitará a ejercer la ley del mínimo esfuerzo a tu costa, sobrecargándote de tareas y agenciándose tus éxitos con las malas artes necesarias para que no puedas demostrar lo contrario, o el jefe cabrón que te putea incesantemente, de forma sútil que consigue que el resto de la plantilla te repudie y te haga sentir que ahora a cualquier expresión de poder ya se le llama acoso o moving, y eso otro tiene un nombre, bulling, u otros nuevos términos, el síndrome de burnout, que no es más que estar quemado, sufrir estrés, pero eso siempre lo padecen los demás, tú no, porque tú puedes con todo. Puedes con el capullo del semáforo que le falta tiempo para darle al cláxon exigiéndote que te muevas antes de que la luz salte del rojo al verde... Puedes con el imbécil de tu ex que no te pasa la pensión y se cree con el derecho de darte lecciones de educación y pedagogía ejerciendo un día a la semana sus obligaciones paternas, las cuales al parecer considera que se limitan a llevar al niño al McDonals, lo de hacer los deberes con él, batallar cada mañana para que se despegue de las sábanas y se ponga en marcha antes de que llegueis tarde a la escuela, le enseñas que comer de todo es sano y divertido y que el chocolate es un alimento más, no una moneda de cambio para el chantaje por buen comportamiento... eres tú, quien evidentemente, puedes con todo, y más. Puedes con los pagos y los recibos cada mes que te estrangulan ya a día cinco convirtiéndote en funámbulo de las finanzas para, quien dice terminar de pasarlo, tú suscribes: sobrevivirlo directamente. Tú puedes ser el mejor amigo, que escucha las penurias de quien pensabas te correspondía en esa categoría y el día que te abriste te espetó que lo tuyo no eran problemas, que dejes ya de quejarte... Y sabes que podría ser peor, siempre hay alguien más jodido que tú, por eso, tú puedes con todo. Con todo eso y más. Hasta que llega un día en el que explotas.

Quizás todo esto no sean motivos suficientes para huir del país y esperar que nadie tenga el suficiente interés como para buscarte, y mucho menos que lo hagan. Tampoco es excusa para ser considerados atenuantes frente al hipotético caso de que se pasen tanto de rosca las tuercas que conviertan al aletargado letal ciudadano de a pie en un asesino activo. Pero puedo llegar a comprender que no es necesario tener una mente criminal, ser un psicópata ni un inadaptado social para cruzar esa fina línea que está a un endeble paso del ser más anodino y normal. Todos podemos llegar a tener un día de furia... muchos son, de hecho, que viven largas temporadas al límite de disparárseles el diferencial... diez, nueve, ocho, siete, seis...


Todos ellos

Maldición

Por culpa de la Humedad

Etcétera

Sólo viento


Canciones del álbum "Cajas de música difíciles de parar" de Nacho Vegas.

martes, 9 de marzo de 2010

La gran nevada del 2010

Efectivamente, ayer Catalunya fue azotada por un temporal de nieve y viento que dejó en toda la comunidad un paisaje similar al de la fotografía... (bueno, esta es la cara amable, la de los coches atravesados en la carretera, los árboles partidos, los miles de paragüas rotos abandonados a su suerte y la escena más representativa al final del mundo que a esta bucólica imagen de postal navideña tengo la suerte de no haber tenido que captarla con mi cámara)

Por aquí estamos bien, aunque ayer era imposible tratar de establecer comunicación con el "exterior" ya fuera a través de los teléfonos móviles, algunos fijos conectados a la red eléctrica tampoco funcionaban correctamente, debido a los intermitentes cortes de luz provocados por vetetuasaberquéproblemastécnicosocasionadosporlanevada y que a estas horas todavía hay más de 200.000 usuarios sin luz en sus domicilios, internet estaba colapsado... Ante este panorama, en mi particular caso y superando estoicamente la aventura polar de escalar hasta el colegio al que asiste mi hijo para rescatarlo y devolverlo sano a casa, decidí dar por finalizada la operación "bajolanieve" y mantenerme encerrada en mi casa/bunker con la tranquilidad de tener provisiones para sobrevivir unos cuantos días sin necesidad de salir a la calle.

Me senté como una abuelilla junto a la ventana para contemplar como caían copos de nieve del tamaño de mi puño y pensar en toda la gente atrapada en la carretera, trenes y/o lugares de trabajo etc... sin la posibilidad de llegar a sus casas esa noche por lo menos... Gracias a los resolutivos planes de emergencia que se dispararon a primera hora de la mañana (modo ironía)

Ya sabemos que la situación no iba a durar semanas, ni tan siquiera días, a lo sumo entre 24 y 48 horas estaría la cosa controlada, pero mientras tanto, la población se sumía en el caos... Y es que no estamos preparados para nada. A la que nos salimos un poco de lo habitual la situación se desborda y la desorganización reina... Mossos sin saber poner las cadenas en los propios coches patrulla... la misma comisaría sin luz ni comunicación telefónica... las máquinas quitanieves... ¿Ah, pero existen? Sin dar señales... Las previsiones y los protocolos de emergencia establecidos cuando el temporal remite, en lugar de actuar con cautela y anticiparse a lo que ya se había previsto que iba a suceder...

No quitaré la razón a quienes consideran que la ciudadanía también posee un alto grado de inconciencia e irresponsabilidad al no escuchar las advertencias y evitar muchos de los desplazamientos innecesarios que se cometieron, pero, en mi opinión, sabiendo las lamentables instalaciones que disponemos, tanto eléctricas, ferroviarias y viarias con las que contamos, a parte de procurar reparar este problema para que en futuras similares situaciones no se paralice medio país, se hubieran abastecido las carreteras con sal, e incluso cerrar determinadas vías que se sabía iban a ser peligrosas, la gente, no hubiera tenido otra opción que dar media vuelta y volverse a casa, pues si uno llama al trabajo diciendo que por precaución no va a desplazarse hasta allí, tal como corren los tiempos, es más que probable que esa persona se gane muchos puntos para estar en lo alto de la lista de primeras bajas en caso de despidos, si por el contrario, el acceso es materialmente imposible la responsabilidad es ajena a uno mismo...

Pensaba yo que, sin ir tan lejos como muchos apuntan: que si en Finlandia o Polonia este caos no sucede sólo porque nieve... los conpatriotas del centro peninsular, acostumbrados a este clima durante los meses de invierno, se estarán descojonando de nosotros, los avanzados del noreste ibérico... Y es que motivos no les falta para la mofa.

martes, 2 de marzo de 2010

VIII Festival de cortos Jameson Notodofilmfest.

Queda 1 día para votar. Mañana (3 de Marzo de 2010) a las 12 del mediodía se cierran las votaciones.

El festival de cortos en internet Jameson Notodofilmfest VIII Edición está llegando a su desenlace.

Este año se han presentado 706 cortos a concurso de los cuales 91 son los finalistas. Las bases del concurso están en la web, así como la forma con la que pueden votar los espectadores através de la red para otorgar uno de los premios, concretamente el premio del público. Yo ya lo he hecho. 5 son los candidatos por los que puedes optar, ni uno más ni uno menos.

Este año, para no estresarme he esperado a ver directamente los finalistas, que no son pocos, y francamente, desde mi inexperta visión de espectadora aficionada he de decir que, me ha sido un poco difícil decantarme por los 5 cortos a los que finalmente he dado mi voto. Y no porque la calidad en general fuera extraordinaria, creo que la descompensación entre los realmente buenos y los mediocres que te dejan pensando: ¿Pero como coño se ha colado esto en la final? Es considerable.

Me sorprende (o no debería) por la escasa imaginación, que entre los mismos finalistas hayan varios temas repetidos: hay un par de cortos en relación a los audímetros, un par o tres sobre violencia de género, un par sobre terrorismo con atentado en transporte público, algunos que guardan relación con el propio cine, un par o tres también en los que el suicidio es el centro de la trama, violencia, poco sexo, escaso amor, uno tristemente dedicado al desempleo y la crisis y encima resulta que es ciencia ficción..., bastantes dedicados a la soledad (debe ser esto el resultado de vivir en tiempos de crisis.. no sólo económica, también crisis afectivas, de identidad, de valores...), bastantes previsibles, actuaciones patéticas en la misma medida que las hay extraordinarias... y algunos de animación, pero que como casi cada año termino por descartar de mi lista de votados (y no es porque no valore el trabajo de sus realizadores, que seguramente es mucho e incluso en algunos casos, más elaborado que los cortos seleccionados en mi ranking..., pero debe ser que no me tira demasiado la animación...) siempre existe el consuelo de haber una categoría que premia la animación y alguien va a pillar 3000 euros. Espero, he de destacar, que no sea el corto titulado “Rechazo”, pese a que me agradó la realización, el desenlace me resulta de lo más inapropiado, y sí tengan la posibilidad de optar por el: “Presentando el McGuffin” o “Tank Attack”.

Supongo que muchos serán los que se hayan quedado fuera de concurso con una desilusión amarga... Tienen el consuelo de volver a poder presentarse la próxima edición.

También he visto nombres repetidos, como el de Felipe Vara de Rey, ganador el año pasado por su corto “Pudor”, el cual desde aquí se le apoyó y se le trató de dar a conocer en otros blogs amigos. Presenta “Solos”, un corto destacable por su calidad, pero el cual por esta vez, he descartado incluir en mis votaciones, por la razón que comentaba líneas más arriba, la lista de 91 la reduje a 10, y claro, sólo se permite votar a la mitad, o sea, un total de 5. En la web he tenido que dar 5 títulos, pero aquí voy a apuntar el Top Ten, así si alguien está a tiempo de ver algún corto espero que mi recomendación le sirve de algo.


Para poder verlos os recomiendo los siguientes pasos para moveros dentro de la web:

Clicais en “Sala de Proyecciones” (Arriba a la izquierda)

Entrais en el subapartado “Finalsitas”

Recorreis las páginas para ver los 91 cortos.

Escogido el que quereis ver, le dais a “FICHA” (si le dais a “ver”, os tendreis que registrar etc... y para volver a donde os quedaistes tendreis que volver a entrar en la página y perdereis tiempo mientras se carga etc...) Una vez “dentro” bajad, no seais lerdos/vaguetes, que ahí está colgado el vídeo además de disponer de toda la información sobre este.

Una vez visto, apretais en “Volver” (arriba a la derecha)

Podeis seguir viendo cortos y más cortos... ;)

Pero si lo que quereis es ir a ver directamente alguno de los títulos que os he proporcionado, para ahorraros tiempo os vais a “Buscador de películas”, justo debajo de “Salas de Proyecciones”.


Y hasta aquí las lecciones de Barrio Sésamo por hoy.

Mucha suerte y que lo disfruteis.


  1. Capicúa.
  2. ¿Me dejas que te cuente?
  3. Llama ya.
  4. Rosario Rodríguez.
  5. Fe.
  6. En defensa propia.
  7. Solos.
  8. Spot.
  9. Burocracia.
  10. Shoefitti.


lunes, 8 de febrero de 2010

A serious man (SPOILERS)

No fue hasta pasados los primeros ocho minutos de película que surgieron los títulos de crédito para confirmarme que no me había equivocado de película y que, efectivamente, estaba frente a “A serious man” (traducida aquí como “Un tipo serio”, y no como “Un hombre serio”, lo cual habría sido más acertado, pues parece mentira que todavía me sorprenda como el concepto de una palabra puede cambiar tanto su significado. Y yo pensando que el título se refería a un tipo aburrido, carente de sentido del humor..., que también lo es, pero que hace referencia a un hombre respetable, firme y derecho en sus actos y convicciones... ante lo cual cada uno podría disentir y exponer sus dudas, no lo discuto, pero eso será más adelante)
Como trataba de decir al principio, la película arranca con un prólogo antecediendo a los créditos iniciales, con una historia aparentemente ajena a la trama principal. Bueno, es cierto que es un cuento que sucede con otros personajes, probablemente ubicado en otro lugar y otro tiempo, pero que guarda una profunda relación con lo que nos espera por delante, y ante lo que vamos a presenciar durante la siguiente más de hora y media. Y con regusto volveremos a él al finalizar la película. cuanto daño han hecho las religiones, supersticiones y creencias sucedáneas...
Quien haya leído algo sobre la última película de los Coen, sabrá que guarda relación con su propia vida. Estos hermanos se criaron en Minnesota, en el seno de una familia de tradición judía, y parte del fundamento judaico es cuestionado en este film, reversionando el libro de Job en esta historia algo más moderna, adaptada a finales de los 60. Dada mi escasa cultura judeica, probablemente me pierda detalles al no conocer en profundidad los entresijos del judaísmo, pero investigando un poco, el paso del protagonista por tres rabinos ejerce un paralaleismo con Job, aunque en el caso de nuestro particular sufridor, encarnado en Larry Gopnik, un padre de familia y profesor universitario que se ve envuelto en una sucesión de desgracias que le conducirán por un calvario, los tres rabinos a los que consulta pidiendo ayuda, no consiguen esclarecer los motivos de su tan nefasta situación. (Geniales cada una de las intervenciones, pero resalto la exquisita historia no resolutiva del no-judío y sus dientes con mensaje oculto)

Una obra maestra, a mi parecer. Leo críticas que acusan la cinta de anárquica, extraña, la creación más rara de estos directores. Personalmente creo que su construcción es brillante, desde el prólogo que introduce la reflexión final que podría resumirse como en que todo depende desde el punto de vista con el que lo mires, o tu destino depende de ti mismo, al caos total, pues no existen las respuestas, y la conclusión es que no hay tal conclusión, y de ahí ese pasmoso final para muchos... El caso es que, al final nos muestran a un longevo rabino, que se niega a recibir a un fiel y devoto hombre serio, bueno y justo con el pretexto de estar meditando, encuentra respuestas en la letra de una canción que escucha el hijo de este, el mismo que compra a su cuenta discos, le roba dinero de la cartera para adquirir marihuana, va todo fumado a su Bar Mitzvah, y sigue escuchando a través de su auricular música durante sus clases, no deja de ser una refina, cruel y divertida ironía. Y así cierra esta historia, de la misma manera con la que le da origen, al compás de “Somebody to love”. Con esta misma canción, con una revisión médica y resultados concluyentes (o no), con un alumno sobornando, con la decisión final de aceptarlo, porque ya total, qué más terrible le puede pasar, con la carga de un hermano que le llena de deudas (mi intrerpretación del mentaculus, puede que sea una paja mental pero en mi opinión, es su pentateuco particular en el que hallar respuesta a todo) y que la vida no es un equación matemática, como parece empeñarse en hacer comprender a sus alumnos (matemáticamente hablando me considero una analfabeta, pero refleja perfectamente su estado con esa exposición del principio de incertidumbre, pues cuanto más se esfuerza por mantener su posición más descontrolada queda expuesta su trayectoria). Presenciamos un hijo que no muestra la más mínima comprensión ante su padre y que para lo único que parece necesitarle es para arreglar la antena del tejado y así poder ver su serie favorita, una hija que... se pasa el día lavándose la cabeza, una mujer que lo humilla constántemente, desplazándole de su lugar, hasta el punto que tiene que llegar a pagar el funeral del amante de esta, encargarse de la burocracia para el divorcio, alojarse en un motel... Esta es la formalidad a la que se acoje nuestro protagonista, el que trata de hallar respuestas mediante su fe, una fe que jamás pudo ser tan ciega. Y que, termina por convertir a un hombre que se esfuerza por ser serio en un ser ridículo y patético.



Trailer


Prólogo


When the truth is found to be lies and all the joy with in you dies...

martes, 26 de enero de 2010

Feliz No_cumpleaños



No nos defraudemos.
Sólo algo es basura si se considera que es un desperdicio.

martes, 12 de enero de 2010

7

Esta mañana mientras me duchaba pensaba en mi inclinación al masoquismo. Me explico. Mi ducha tiene la inoportuna cualidad de cambiar la temperatura del agua en el momento más inapropiado sin que uno toque absolutamente nada. Pasa del frío al calor y viceversa, provocando sobresaltos y quemazones depende cual sea la situación... No obstante, tampoco es preciso hacer un drama de ello, ehem... Y con unos segundo de paciencia vuelve a recuperar la temperatura a la que la habíamos dejado. Será la presión de la caldera, bla, bla... da lo mismo cual sea el motivo, soy inquilina y no voy a mover un dedo por tratar de solucionarlo. El caso es que esta mañana estaba pasando del calor al frío, concretamente al gélido chorro de una mañana de enero que ha amanecido congelada, podía apartarme ligeramente de la dirección del agua, evitando que esta perforara literalmente mi piel como cuchillos, pero enseguida ha empezado a calentarse progresivamente hasta alcanzar los grados deseados. En ese momento he sentido un profundo placer (no tanto como con determinado champú que anuncian por tv, pero si un auténtico gusto) Quiero aclarar que no debo ser tan masoquista cuando, el placer me lo provoca el volver a un estado cómodo y no el dolor o el malestar... aunque no deja de ser algo patológico no evitar cierto sufrimiento a sabiendas que no tardará demasiado en llegar el bienestar posterior.
Y es que siempre lo he argumentado: Las cosas no se aprecian con tanta intensidad si no se han carecido previamente o se han tenido que conseguir con un mínimo esfuerzo.

Y hago esta introducción para llegar al tema que me trae hoy aquí: 3’15 ha cumplido 7 años. Es árduo el camino, pesada la responsabilidad, difícil en determinados momentos, vertiginosa la sensación de inseguridad por un futuro incierto, temible por los problemas que inevitablemente irán sucediéndose... Extenuante no acabar de detenerse al final de la jornada que ya empieza la siguiente... Y aun así, a pesar de todo dolor y sufrimiento, la sensación que queda al final es plenamente satisfactoria.

Hoy ver sonreir, reir, divertirse... en definitiva: feliz, a mi hijo, me ha proporcionado todo cuanto quiero en la vida. y no con menos orgullo el saberme partícipe de que haya sido así al contribuir con cuanto he podido: ilusión, entusiasmo, un poco de organización y trabajo y lo imprescindible, afecto, afecto y afecto.



miércoles, 30 de diciembre de 2009

La importancia de la familia

Quedan pocas horas para la cuenta atrás. Pronto habremos completado la primera década del S.XXI
Ya han pasado 10 años desde que entramos en el nuevo milenio y son ya demasiados apocalipsis fallidos a lo largo de la historia como para seguir esperando el fin del mundo tal y como lo conocemos. Aunque para algunos ya haya empezado la amenaza, entre la permisividad del matrimonio homosexual, las adopciones por parte de estos, el aborto (obviamente ya el heterosexual, que aquí pecar, pecamos todos) y el divorcio, la definitiva causa del fin de la familia verdadera... ehem... pues ojalá se cumpla la fatídica profecia y que, para seguir engendrando anomalías de la naturaleza como el propio Rouco Varela, quede, definitivamente exterminada la concepción de la familia como este y sus secuaces tienen entendido. Pero vamos, esta vomitona es producto del calentón inicial, después, todos esos que formamos parte del gran colectivo que configuramos múltiples y diversos modelos de familias alternativas a la tradicional, este último no por ende siempre lo mejor, seguimos respetando a quienes mantienen una estructura familiar con las figuras de padre, madre e hijos. Porque la familia, no sólo es esa combinación, pero sí una de ellas, como tantas otras que existen y, sólo hace falta asomarse a la ventana de la realidad, la auténtica y verdadera y contemplar que la familia va más allá de las convenciones instauradas hasta la fecha.

Como apuntaba en el título del post, la importancia de la familia, no sólo en estas fechas, si no a lo largo de todo el año, tiene un gran peso en la vida de las personas en mayor o menor medida, es por eso que, como es algo con lo que debemos convivir, que mejor que adapatarse al modelo familiar que cada cual encuentre más conveniente. Yo entiendo que la familia es quien te apoya, te cobija y te soporta en los momentos bajos, entonces, ¿Porqué debería asumir que es más importante para mí, por ejemplo, una persona a la cual veo un par de veces al año y por compromiso que con quien día a día convivo y nos ayudamos mútuamente, a la par que el afecto en la misma proporción es mayor? Habrá quien opine que la familia es aquella con la que hay unión cosanguínea o los votos dados en el sagrado y heterosexual matrimonio ante Dios, yo así entiendo un modelo de familia posible, pero como anunciaba en el párrafo superior, no el único. Los demás, nos encontramos con trabas legales, ya no sólo eclesiásticas (o debería especificar: un sector de la iglesia católica) Por suerte y más por el esfuerzo y el trabajo de muchos, día a día se superan vallas y se derriban muros, modificando la ley, y bajo la minuciosa burocracia, se consigue, poco a poco, igualar derechos a otros que los han obtenido por ley natural, no siempre la más justa, bien lo saben los hijos de padres que no han dado el afecto ni cubierto las necesidades básicas que, según la ley natural, deberían haber ofrecido a sus descendientes y sin embargo, estos lo han podido recibir de una familia de acogida, por citar uno de entre tantos ejemplos...

Rubrico todo esto y desde aquí me (son)río de quienes acuñan para sí la defensa por la familia, cuando pienso que, con eso, me ahorran salir a la calle a defenderme, porque aunque ya se que sólo reconocen un modelo de familia, yo, siempre defenderé la familia. Porqué los símbolos no son sino, la forma de un concepto que nosotros les damos.



¡Feliz año nuevo!


domingo, 20 de diciembre de 2009

miércoles, 2 de diciembre de 2009

"Invisible", by Paul Auster.

Después de leer “Un hombre en la oscuridad” me quedé un tanto desolada, supuso un bajón considerable, siempre desde mi humilde e inexperta opinión, en la obra de mi escritor fetiche Paul Auster. Una mala época para mí, dado que contemplaba impotente como se derrumbaban en mi conciencia los que hasta en ese momento habían sido mis referentes, musicalmente hablando, presenciaba como Nacho Vegas ascendía, para lo que representaba a algunos, compartiendo disco con Bunbury, para mí una punzada en el corazón que no llegaría a ser casi herida de muerte hasta su fatídica colaboración con la Rosenvinge... Estaba rozando el cielo en su trayectoria según muchos dentro de los círculos de determinada crítica especializada.... pero para mí significaba poco más que una rendición ante los cantos de sirena de la popularidad. Por suerte, algo bueno salió de esa experiencia, grandes temas incluídos en “El Tiempo de las Cerezas” y algo de vitalidad a su rostro tras los refregones con la ratita presumida, que no le venía nada mal al asturiano... Y por otra parte, la caída en picado, de mi idolatrado Woody Allen hasta llegada de un lastimoso declive, no se si por causa del efecto 2000, nada producido a partir del nuevo milenio merece la pena, salvando tal vez de la quema la cuestionable “Match Point” y agradeciendo su resucitación con la última, modesta y nada pretenciosa “Whatever Works”, que recuerda al Allen que todos queremos y veneramos filmando su amado manhattan, con historias sencillas y cercanas, ridículas y risibles, lejos de todo glamour, con el talento suficiente que no requiere de ostentación alguna para brillar por su propia estela.

El caso es que llegué a un punto en el que me decía a mí misma para pretextarles: Si es que no se puede sacar cada año un disco, una película, una novela excelente, por fabuloso que seas en tu trabajo. Lo de estos tres hombres que cito, estoy segura de que requiere de laboriosa entrega profesional y concienzudo y meticuloso empeño en extraer de lo bueno lo mejor, no me cabe la menor duda, pero, sin una dosis de genialidad y talento, el resultado jamás podría ser lo que estos artistas han ofrecido a la humandidad. Tal vez suene exagerada para algunos, pero es mi parecer y mi gusto y sólo el tiempo puede quitarme la razón, maltratando el conjunto de sus obras, desterrándolas al olvido y desmereciendo el lugar que deben ocupar en la universalidad de sus distintas manifestaciones artísticas.

Y digo todo esto en un duro, pero que pretende ser un halagador prólogo para afirmar gratamente que, aquel mal sabor de boca que me dejó el, hasta la fecha, último trabajo de Auster, se ha desvanecido gracias a la frescura y el aliento que me ha devuelto la magnífica “Invisible”. Acertadísimo título, cabe añadir, aunque bien podría haber sido también “1967”. Y es que hay años en todas las historias personales que marcan una inflexión en el devenir de sus protagonistas. No obstante, el título finalmente adjudicado atina más que cualquier otro presumible nombre con el que esta novela hubiera sido presentada: “Un rostro corriente, en cierto modo, una cara que resultaría invisible entre cualquier multitud”, y con esta frase, ya lapida por donde recorrerá el hilo argumental a lo largo de lo que nos quiere contar, y tan sólo estamos en la tercera página. Sublime.

Antes de proseguir, debo advertir que, si alguien se guía por la reseña escrita en el dorso del libro para decidirse a leerla, mal asunto. No lo recomiendo. En mi caso suposo más un prejuicio (algo me evocaba a mi odiada “Soñadores”) que me hubiera provocado rechazo de no ser que se trata de Auster y eso, pese a mí anterior decepción, merecía el beneficio de la duda. Ante según que reseña, que más mal que bien le hacen a la obra, yo cambiaría por un: lea las veinte primeras páginas, y si tras la lectura de estas decide abandonar, nadie se lo reprochará. Yo, que lo leí prácticamente de principio a fin, le puedo asegurar de que no va a poder parar hasta alcanzar el último punto y final.

Quien haya leído algo en alguna ocasión escrito por Paul Auster, incluso en las películas cuyo guión es de su puño y letra, ya debe saber que, en sus historias siempre hay algo más oculto. La metaliteratura está muy presente, así como recambolescas tramas a la par que verósimiles en muchas ocasiones si pasamos por alto la contínua tendencia de este por sobrevenir a los giros de la mano del azar y las casualidades oportunamente encontradas. Pero en esta excepcional ocasión el azar está ausente. En el aspecto técnico destaco el brillante trabajo narrativo, como ya desde décadas viene demostrando y deleitándonos. “Invisible” cuenta de cuatro partes, de las cuales se podrían hacer múltiples interpretaciones: 4 historias, pero que la suma desembocan en un todo, cuatro estaciones, cuatro localizaciones, cuatro estados de ánimo y/o madurez... Y así hasta que nuestra imaginación diga basta. El autor, a lo largo de cada parte salta de un narrador a otro cambiando de la primera a la tercera, pasando por la segunda persona. Desde diferentes puntos de vista, según emplee uno u otro personaje. Consiguiendo atraparte en esa apasionante historia que emerge desde una anécdota transcendente y desde la cual se va desgranando y expandiendo al tiempo que se introducen nuevos personajes que, encabezan el protagonismo a su paso, aturdiendo, para gran regocijo del lector, y reestructurando a cada página el argumento, recomponiedo las piezas tratando de formar este puzle que no se nos muestra completo hasta el final. cuando todo está encajado.

Personalmente, al terminar una novela de Auster siempre me queda esa sensación de tratar de averiguar, aunque sea por mera intuición, qué hay de cierto, de verdad, de real, en lo relatado. Acabo por ceder y aceptar que Auster, en esto del arte del engaño, es un gran maestro.

sábado, 7 de noviembre de 2009

...el trabajar

Si todo el año fuera vacaciones,
encontrar la forma de divertirse
cansaría más que trabajar.

William Shakespeare


Agradecidos pues, por poder trabajar, no consideremos que el trabajar dignifica al hombre, en todo caso, nos alivia la espera. Se me ocurre otra frase:

La vida es aquello que nos pasa mientras nos empeñamos en hacer otros planes.

Algo así venía a decir Lennon, pero vamos, porque sería el primero en registrarlo como suyo, porque a muchos otros se nos había ocurrido pensarlo y sin saber que era del difunto beatle, a unos le pasa la vida y a él le pasó una Yoko Ono, supongo que una muestra más de aquello que nos sucede sin buscarlo...

Otra de las ventajas de tener que ir a trabajar es que te puedes quejar de ello y hacer tu vida menos miserable, porque en el fondo, sabes que si no tuvieras que ir, el resto del día sería un auténtico coñazo. Sí, claro, luego están los convencidos de que si tuvieran dinero a mansalva que les permitiera vivir a su antojo sin preocuparse de lo que cuestan las cosas, o tener con qué pagarlas, la vida sería infinitamente mejor para ellos... bueno, desde el punto de vista de alguien que no tiene dinero para vivir así es un pretexto bastante bueno, aunque ciertamente, también un argumento muy materialista... ¿Y lo enriquecedor que es saber el esfuerzo que cuesta conseguir las cosas? Vale, muchos se estarán riendo, pero, ¿Si pudieramos conseguir todo aquello que deseásemos con un chasquido de dedos, lo sabríamos valorar? Es importante apreciar las cosas, pues, ¿De qué serviría vivir con todo tipo de lujos, disfrutar de exóticos viajes, bañarse con el agua siempre a la temperatura exacta que nos gusta, si desconocemos qué es carecer de todo esto?

Así es que, creo que una de las cosas por las que el trabajo es importante, es para valorar el tiempo de ocio que resta. Y a mí, en estos momentos, se me termina, que tengo que irme a trabajar.


viernes, 16 de octubre de 2009

Y en polvo nos convertiremos


Aunque hay gente con mi edad que tiene la suerte de contar todavía con la presencia de sus abuelos, los míos, fallecieron hace años. Es triste, porque no recuerdo las fechas exactas de mis abuelos maternos. Mi abuela fue la primera de los cuatro en dejarnos, y el recuerdo que guardo es el de mi madre llegando a casa y entrando en nuestra habitación, entonces mi hermana y yo compartíamos dormitorio, y dormíamos en una litera. Entonces, entre lágrimas nos dijo que la abuela había muerto, pero que estaba guapísima, que le había soltado el cabello y se lo había estado cepillando. Mi abuela, madrileña de nacimiento, pero soriana de adopción, era la clásica mujer enfundada en su ropa negra, delantal gris a cuadros y permanente moño. Yo era pequeña, tendría unos 7 u 8 años y no recuerdo más, bueno sí, lo mal que me sentía al pensar que siempre le pisaba los pies cuando pasaba junto al sillón en el que estaba sentada, porque mi madre me reñía una y otra vez, me increpaba que tuviera cuidado, que a la abuela le dolía mucho y que aunque ella no se quejaba, ni me decía nada, siempre le pisaba... Su marido, y padre de mi madre, murió a los 92 años. Hasta la fecha presumió de leer sin gafas y andaba ayudado por un bastón, que más lo usaba por gusto que por necesidad. Su boina le delataba como hombre de pueblo que siempre había sido, sin oportunidad para el estudio, en su época no le quedaba otra que trabajar en el campo, la filosofía de mi abuelo y la aplicación de esta a la vida, de haber sido conocida, habría sido la envidia y ejemplo para muchos. Mi abuelo era grande, y no lo digo por su aspecto físico. Era un gran hombre, íntegro y con una sensibilidad y cariño fuera de lo común. Un hombre que supo lidiar con una guerra en un territorio nada fácil para la supervivencia de quien aboga por el vive y deja vivir.

Lo de mis abuelos paternos es otra historia, vamos, que precisamente recuerdo las fechas de sus respectivas muertes porque ambas se dieron en curiosas circunstancias, coincidiendo con determinados días festivos y además en los que en mi particular vivencia sucedían acontecimientos señalados.
Empezaré narrando la de mi abuelo, o avi, como nosotros le llamábamos. No es que fuera un pirata de internet y se estuviera bajando constantemente películas en ese formato, es que avi significa abuelo en catalán. Debido al trabajo de mis padres el concepto veranear no se encontraba entre mi vocabulario práctico. Eso de que los demás explícasen a la vuelta de vecaciones dónde habían veraneado era algo que yo no había experimentado. Mis veranos se reducían a quedarme en casa, o como mucho a trasladarme con mis padres a la casa en la estuvieran trabajando. Es lo que tiene ser hija de unos asalariados de gente rica. El caso es que un año a mi padre le dieron unos días de vacaciones en el mes de septiembre para pasarlos junto a su familia, no sólo eso, si no que le invitaron a llevarnos a todos a Andorra, alojándonos en un apartamento propiedad de la familia para la que trabajaba. ¡Aquello era una fiesta! Le prestaron incluso el coche para que viajásemos los cinco con toda clase de comodidades. Y allí que fuimos. El primer día, nada más llegar, como locos a pasear por la ciudad y a realizar las pertinentes compras: el clásico queso de bola, los paquetes industriales de azúcar, las galletas holandesas de mantequilla, esas de la caja circular de color azul, que ahora se pueden encontrar en cualquier supermercado pero que para entonces, eran de compra exclusiva al otro lado de los Pirineos, y bueno, otras compritas de bajo coste. Yo ansiaba que me comprasen una maquinita de esas de videojuegos que estaban tan de moda y sólo los cuatro pijos tenían, que ni entendía de nombres, marcas o modelos, pero tenía la esperanza de que mi padre o mi madre aprovechando que en Andorra era todo tan barato, se estirasen y quisieran hacerme un regalo.

Pero se limitaron a comprarnos unos paragüas, uno para cada miembro de la familia (esto parece un guión de un episodio de Cuéntame, pero es que así era...) No creaís que eran unos paragüas cualquiera, ¡noooo! ¡eran plegables! Lo nunca visto por nuestra tierra. De los que caben en el bolso y puedes llevar siempre y a todas partes. ¡Y qué mierdas me importaba a mí el puto paragüas! Luego llegamos al apartamento, habíamos escogido en qué cama dormir cada uno, cuando a mis hermanos les da por empezar a abrir los paragüas y mi madre venga a repetir aquello de que trae mala suerte abrir un paragüas en un lugar interior y más si fuera no llueve... chorradas, supersticiones absurdas... lo que querais, pero la cuestión es que esa misma tarde, llamaron a mi padre para comunicarle que mi abuelo había muerto. Volvimos a Barcelona a toda hostia, bajando las curvas que no sabemos ni cómo no nos matamos en una de ellas, con mi padre al volante con los ojos vidriosos y mi madre repitiendo que ya era mala suerte, para una vez que teníamos vacaciones... Eso era un 11 de Septiembre.

Lo de mi abuela paterna, o Iaia que le decíamos, fue diferente. Trás la muerte de mi avi, la mujer, con varias embolias sufridas y una hemiplejia leve, consecuencia de uno de estos episodios, se vino a vivir con nosotros. En mi habitación ya no fuimos dos, si no que entre los 11 años y los 15 más o menos, fuimos tres: mi hermana, la iaia y yo. La iaia no falleció hasta que yo tuve 17, pero esos dos últimos años mi hermana ya no vivía en casa y yo decidí apodedarme del sofá del comedor. Con lo que, intimidad, lo que se dice intimidad para explosionar en plena adolescencia se podría decir que no es que tuviera escasa, es que fue inexistente. Voy a guardar el pañuelo para otras lágrimas que realmente merezcan la pena, porque a día de hoy y echado a la espalda lo sufrido entonces, tampoco debería considerar aquella situación como un verdadero problema. Atrás quedan mis traumas de no poder llevar a mis amigos a casa a estudiar o jugar sin que mi iaia no tuviera la mirada clavada en nosotros a cada instante, incomodando hasta al apuntador. No disponer de una habitación en la que encerrarme a escuchar música o a escribir en mi diario lo infeliz y desdichada que era en el plano sentimental etc... las cosas típicas que todo pre y adolescente vive y a las que sobrevive. La cosa es que, a los 16 empecé a salir con mi primer novio. Se declaró la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre. Noche de difuntos, en Catalunya conocida como la Castanyada y que ahora nos emperramos en celebrar Halloween porque parece que mola más... las tradiciones y costumbres, gran tema del que ya he hablado en anteriores ocasiones.

De esto...

a esto otro...No hay color...
Nota: Foto encontrada al azar por la red, juro y perjuro no conocer a ninguno de los ahí presentes.

Pasaron los meses y llegó octubre, y empezamos a pensar qué haríamos para celebrar el primer año de relación, era un gran acontecimiento, ninguno de nuestros amigos había durado tanto, bueno pues he de decir que fuimos de entierro. Efectivamente, la iaia murió, juro que no tuve nada que ver, y el 1 de Noviembre la enterramos, bueno, literalmente lo hizo el trabajador del cementerio. La historia va cargada de más detalles, pero son demasiado turbios y lamentables que configuran la historia de mi familia lo cual considero innecesario tener que relatar aquí, bastante he revelado por hoy de mi intimidad, y una cosa es exponer y compartir una experiencia particular vivida y otra empezar a despojar a mi familia de sus trapos sucios dejándolos completamente en pelotas. Que serán como sean, pero son los míos y les quiero, con sus defectos e imperfecciones.

Para terminar, he de decir que mi padre también falleció hace ahora unos años. Y la fecha es, de nuevo, y un clásico ya en la rama por parte de mis antecedentes paternos, un día señalado, precisamente el 28 de diciembre, el día de los santos inocentes. Simpática anécdota, a pesar del componente trágico que supone la muerte de un padre, pero es que quien supiera de mi padre, era un hombre al que le gustaba mucho gastar bromas, no había año que no tramase alguna en concreto para ese día, y mirad por donde que parece que escogiera esa fecha para marcharse.

Visto lo visto, es de entender que me guste más bien poco celebrar acontecimientos que puedan marcar el transcurso de mi vida, no vaya a ser que, ahora me toque a mí...

jueves, 8 de octubre de 2009

Cracovia

Me como las uñas. Bueno, concretamente las muerdo, tengo una perfeccionadísima técnica de rasgar con los incisivos hasta seccionarlas y escupir la parte residual, sin llegar a ingerirla, lo que ratifica la puntualización del primer enunciado. Hago uso de esta práctica desde tiempos inmemorables, echo la vista atrás y no recuerdo no haberlo no hecho nunca. Cuesta pronunciar una frase con tanto no, pero creo que ese es el sentido correcto. ¿O debería decir: No recuerdo haberlo no hecho nunca, o no recuerdo no haberlo hecho nunca? Por Dios, que alguien me saque de dudas. Vamos, que llevo mordiéndome las uñas toda mi puñetera vida, y de eso, hace ya unos cuantos años. ¿Y a cuento de qué viene todo esto? Bueno, supongo que hay cosas insignificantes que nos acompañan a lo largo de la existencia en las cuales no reparamos y están ahí, pueden ser desde gestos, a vicios, pasando a comportamientos, muchos de ellos detestables por uno mismo. En mi caso, morderme las uñas es algo que, no por ello me condenarían, pero que me desagrada ser incapaz de poder evitarlo. Luego existen cosas mucho peores y que probablemente afecten a otros individuos y ahí entramos ya en cuestiones moralmente reprobables, pero que, por esa misma razón, cuestan más de admitir, por lo menos abiertamente.
Y en contrapartida, lo mismo sucede respecto a los demás. Esas minucias en nuestras parejas, amistades o conocidos que tanto nos repelen, pero que, la repetitiva acción de estas futilidades, pueden terminar por convertirse en una auténtica batalla que derive en acabar por matar moscas a cañonazos.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

¿Otoño? Ah, pero ¿Todavía existe?

No podía dejar pasar septiembre con un triste y solitario post en este blog cada día algo más muerto, como me comenta mi pareja. Pero la realidad es que una mezcla de pereza y sensación de no tener nada que contar, o por lo menos nada que me haga pensar que puede ser de interés hace que los días se sucedan y yo me mantenga sin ganas de publicar nada. Alguien podría pensar que debo estar atravesando por la ya clásica y archiconocida depre de finales de verano, principios de otoño, pero no, no se trata ni de eso. Es más, me aventuraría a afirmar que, y tras tanto tiempo sintiendo ese pesado lastre que es sufrir incontables variaciones en mi estado ánimico, empiezo a sentirme bien. Entendido dentro de un margen prudencial que le reservo a alguna que otra recaida esporádica, no vayamos a entusiasmarnos demasiado temprano y tengamos que regresar cabizbajos a enumerar las infinitas crisis padecidas y por padecer... Que me siento bien, pero tampoco voy a cambiar bruscamente y empezar a ser una persona optimista y positiva de la noche a la mañana. No se, supongo que con los años, uno se cansa incluso de ser repetitivo en ciertos hábitos, así que para este cambio estacional he decidido romper con determinadas rutinas que no me ayudaban más que a potenciar ese mal rollo que me invadía asistir a los días más cortos, la fatiga que supone apenas ver la luz del sol, entrando a trabajar ya de noche, saliendo aun sin haber amanecido y levantarse cuando apenas quedan un par de horas antes de que anochezca, el frío y la necesidad de refugiarse bajo una manta y no volver a sacar la cabeza hasta la llegada de la primavera, saber que volverán las oscuras navidades y con ellas a sobrevolar el fantasma de que, si cabe, durante esos días, deberíamos ser aún más felices... Así, pues, uno de esos (malos) hábitos nocivos para mi salud mental, que es enfocar la vida desde mi perpétuo ángulo cenizo, quejarme constantemente de mi miserable vida, he empezado a suprimirlo, a aniquilarlo y enterrarlo sin permitirle asomar demasiado el hocico. Y todo esto sin tener que recurrir (de momento) a tomar ningún tipo de fármaco, pero...

...¿A quien pretendo engañar? De estar bien, ¿Realmente sería necesaria una entrada para proclamarlo a los cuatro vientos? No, no creo que nunca consiga estar verdaderamente bien, pero por lo menos, saber que conozco mis puntos débiles y que se manejarlos me reconforta, aunque también me convierta en una maníaca del autocontrol, pero bueno. Y porqué no se puede estar bien sabiendo que se está mal. Parece un trabalenguas, pero por enrevesado que parezca, yo misma me entiendo, si alguien más lo hace, haga el favor de levantar la mano.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Conmovedor y repulsivo

Ayer descubrí una canción de melodía maravillosa, al ser en inglés, y por lo tanto, no entender la letra demasiado, por no decir nada, tecleé el título de la canción en google a ver si aparecía traducida, cosa que suelo hacer habitualmente cuando una canción me gusta. Fue al leer la traducción que me quedé perpleja. ¿Cómo una canción tan preciosa podía ser el relato de la vida de un asesino en serie? Buscando más información fui a parar a una web en la cual había una lista de canciones que hablan sobre psicópatas, etc... Bueno, el cine está plagado de historias basadas en hechos reales que estremecerían incluso a un muerto. Sin ir más lejos, ayer vi la segunda parte de la miniserie de Calparoso “La ira”, que pasaron por televisión, y ya son ganas, porque era malísima, por cierto.
Entonces, ¿Porqué en el universo musical iba a ser distinto? Supongo que lo que me molesta, no es el interés que despierta en muchos tratar de indagar en las mentes de los asesinos, si no la fascinación por él criminal en sí o los crímenes cometidos por estos, que ya es repulsivo. Y es así, ya que personajes como Bonnie y Clyde, los natural born killer de Stone, o el propio Manson se enaltecen entre un determinado público (llego a pensar tan enfermo y sociópata, como los mismos a quienes idolatran).
Está bien que el cine, la literatura, la música... se hagan eco de estas historias, porque son artes que transmiten acontecimientos sucedidos, para bien o para mal, la historia la compone el conjunto de todo, la bondad, la belleza, lo agradable...pero también lo sórdido y perverso. Lo que me repugna, aparte de su existencia tanto extrínseca como intrínseca, pues forma parte de nuestra naturaleza, es un hecho y no debemos eludirlo, es tener que aceptar que haya quienes se recreen y disfruten de las peripecias de una serie de dementes, por llamarlos de alguna manera, pues creo que es cómodo y tranquilizador pretextar locura para unos seres que por inhumanos que puedan parecer, son seres humanos; y vuelvo a lo que me repugna, la naturaleza humana tiene ese lado oculto que tanto me disgusta, irracional, impulsiva, violenta, cruel y sádica. A saber, supongo que la mayoría de todos aquellos que sienten fascinación por determinados criminales, en realidad, esa atracción no deja de ser un mecanismo de defensa para evacuar del cuerpo y la mente, proyectándolo en las experiencias de otros, aquello que en ocasiones se puede llegar a pensar o sentir, pero que el freno de la moral, o para muchos el peso de las consecuencias legales, evita que lleguen a consumar. En fin, otro consuelo más para bobos... La atrocidad existe, la representamos y todos la contemplamos.

Subrayo una frase del final del texto de la canción:

“Y comportándome impecablemente
realmente yo soy como él.
Mira bajo las tablas de la casa
en busca de los secretos que mantengo escondidos.”

A propósito, el tema, es “John Wayne Gacy Jr”, de Sufjan Stevens. Relata la vida del asesino que tiene por nombre el mismo que da título a la canción, se puede leer más en “El ruido de la calle”, un personaje digno de formar parte de la sección de "El abecedario del crímen", del blog de Sisterboy: SisterBoy Drama. Incluído dentro del álbum “Illinois”, publicado en el 2005. No está nada mal, han pasado sólo 4 años hasta que lo he descubierto, bueno, podría haber sido peor, hay infinidad de música más allá de una década que aun desconozco.

jueves, 20 de agosto de 2009

Si vives no conduzcas

¡Benditas vacaciones! No tanto por el ansiado descanso que comportan, si no por las ganas de volver a la normalidad, sí, esa que aborrecemos y con la que nos tenemos que enfrentar cada día al levantarnos y que extrañamente acabamos por echar de menos y todo gracias al periodo vacacional, pues para el pobre desgraciado de a pie, no existe para recuperar energías y descansar, nooo sirven para recordarnos que nuestra vida puede ser todavía más miserable al tener vacaciones y no poder disfrutrarlas como desearíamos. Y es que, las vacaciones deberían ser sinónimo de reposo, diversión y lamentablemente, para la mayoría de la gente suponen más agotamiento, estrés, colas, atrasos, atascos, vivir las 24h del día con toooda la familia, y cuando digo toda, me refiero a toda, marido/mujer, hijos, suegra, cuñados... Alejado ese ideal de tiempo de ocio en una playa paradisíaca del Caribe o a bordo de un crucero bebiendo mojitos y ligando con tipos o tipas espectaculares. En fín, teniendo en consideración que a la mayoría de la gente le importa una mierda las vacaciones del prójimo, a dónde ha ido, con quien y ante todo qué ha hecho, voy a ahorrarme explicar que me he repartido mis 20 días de vacaciones estivales, los otros 10 los reservo para Navidad, entre Mallorca y Vinarós, y otros pocos para quedarme en casa adelantando tareas pendientes que el resto del año nunca tenemos tiempo para ellas, luego llega el verano y estar tumbado a la bartola resulta mucho más sugerente que pintar la casa, hacer limpieza a fondo de esta o enfrentarse a la temible reorganización de armarios... Eso sí, nadie me quita mis largas horas de soffing, sabido por todos mi deporte favorito, el cual no sólo practico el máximo de tiempo durante mis vacacaciones si no que a lo largo del resto del año aprovecho a hacer en cuanto se me brinda la ocasión, lo cual, si no fuera por cambiar de espacio, misma actividad, mismas caras, resultaría exactamente idéntico un día de vacaciones a uno festivo, lo único que lo diferencia es que, durante el festivo todavía salgo ganando la parte correspondiente al plus de presencia del cual me beneficio gracias a una medida en las mejoras laborales que conseguimos, mientras que ese mismo día pero etiquetado como vacaciones dejo de cobrarlo... Con lo que, lo único bueno de las vacaciones en si es que por lo menos perreas unos cuantos días más seguidos. Eso sí, algo productivo para el hogar he hecho, tengo la nevera más limpia y reluciente que jamás nadie haya podido ver tras 8 años de uso más los que llevaría en funcionamiento antes de que llegase a este piso. Lo de limpia va en todos los sentidos, tanto de higiene como el figurado en cuanto a vacía. Y es que estar de vacaciones es lo que tiene, también, aumento de gastos imprevistos... Aunque uno haga mil cuentas y docemil números para cuadrar el presupuesto, siempre se acaba por gastar más de lo previsto, y eso que en mi caso cubría gran parte de mis gastos con la resabida medida de echarle morro, vamos que nada de hoteles, hostales ni pensiones, haciendo caso por una vez del demonio de la publicidad tarareaba al son que me presentaba la cancioncita “donde caben dos, caben tres...” con radiante sonrisa y a ocupar casa de amigos y familiares. Bueno, tampoco es bien bien así, que aviso con tiempo de antelación para hacerse a la idea, tanto que para ser prácticos, el viaje a Mallorca nos lo pagó el padrino de 3’15, una de las víctimas de mis vacaciones, como regalo de cumpleaños, que es en mayo, aunque le hemos visitado en agosto, y para salirle mejor de precio ya se ocupó él de comprarlos en febrero. Que seremos pobres pero la mar de organizados y ante todo, pragmáticos.
Que sí, que no quiero ser pesada y aburrir con mis inmundicias que a nadie interesan, pero, y aunque he descansado, visitado pueblos muy chulos de la isla, calas aun más espectaculares, y las coves de St Josep, que no, no son las del Drac, ni están en Mallorca, si no que en la Vall d’Uixó, Castellón, ya tenía ganas de volver a mis rutinas para poder seguir quejándome de todo, de que debería pintar y ahora que tengo ganas y tiempo no tengo dinero, ¿Porqué esta regla de tres nunca se ajusta de forma que la vida sea más cómoda y llevadera? Cuando tengo la pasta entonces no tengo tiempo, o bien tengo el dinero y el tiempo disponible pero me faltan las ganas... Y a seguir maldiciendo el abuso que ejercen con el temita de los libros y el material escolar, y por si fueramos pocos, no, no! la abuela no parió, la abuela en sí nos pone a parir, pero hay que volver al dentista, que seis años tiene la criatura y ya van cuatro empastes, los cuales dos inútiles en su día por que al final hay que extraer, y venga a decirme que en mi comunidad el dentista sí cubre a los menores de x años, ehem.. pues en la mía NO, y otros, pues en mi comunidad tenemos un bono para los libros que nos salen casi regalados, pues en la mía NO... que termino por pensar que en mi comunidad, autónoma se sobreentiende, aunque no veo la autonomía por ningún lado más que en el pagar doblemente sin recibir ayuda alguna para material escolar ni cobertura dental en la seguridad social del 100% para mi hijo... pero vamos, que ni soy Elena Salgado, ni me acerco a una de tantas, porque conmigo al frente la economía de este país iba a hacer aguas, ni pretendo abrir un debate político del patético estado sobre la economía de este, nuestro país... además, como soy del tipo parásito, consumo mucho y produzco 0, no soy el mejor ejemplo para ofrecer alternativas, pero que sí, que me he relajado en vacaciones, he dormido mucho y he disfrutado de los míos, aunque, pasados dos días de haber regresado a casa ya vuelvo a necesitar... vacaciones, porque, aunque todavía me quedan unos días para volver al curro, de lo que realmente necesito vacaciones indefinidas es, y en definitiva, de mi propia vida. Salut!

Dejo un youtube que no guarda relación con el post pero por lo menos va a sacar la sonrisa a más de uno, aunque en realidad no debería ser así, es espantoso, pero bueno, para penas las del día a día.

martes, 4 de agosto de 2009

Holidays, holidays!

Como que así en inglés suena más guay, ¿No?
Pues eso, que llegaron las tan ansiadas vacaciones, y no lo son hasta que hacemos la maleta y nos desplazamos, aunque sean cinco Km de la zona habitual en la que pasamos el resto del año, con la sensación de huir de todos los problemas, que seguirán ahí cuando regresemos, pero la falta que hace desconectar con la rutina sólo lo sabe quien convive con ella más de once meses al año y no de forma apacible precisamente.
Cambiamos el escenario, aunque en las dos semanas escasas que voy a estar fuera, tendremos tiempo de instaurar nuevas rutinas, porque en el fondo así funcionamos mejor, avanzándonos a lo que estar por llegar, que el devenir ya se encarga por sí mismo de alterar nuestros planes. ¿Objetivo? Volver con las pilas cargadas, pues finales de agosto y el largo setiembre se presentan cuesta arriba.

Descansad y disfrutad los que también tengais vacaciones, y los que no las hagais ahora, seguro que ya os encargareis de restregarlo por la cara en su debido momento.